Trazos y Retazos / No hay forma de unir a este país… porque no se quiere

POR CÉSAR DE JESÚS ORTEGA SALGADO

Lo cierto es que no esperaba este primero de diciembre, escuchar algo diferente del presidente López Obrador cuando celebró el primer aniversario de su toma de protesta, más bien era confirmar su visión de como nos quiere tener a los mexicanos: divididos, entre buenos y malos.

Referirme al mensaje presidencial al cumplirse el primer año del ejercicio constitucional sexenal, sería repetitivo en lo que hemos señalado en otras oportunidades, como cuando celebró su triunfo electoral en julio o en septiembre al presentar formalmente el informe que guarda la administración publica federal, la primera en el zócalo capitalino y la segunda en Palacio Nacional.

Independientemente de promesas cumplidas o no, de pretender instaurar un nuevo sistema denominado cuarta transformación, de tener éxitos o fracasos en diversas áreas de los asuntos públicos nacionales, rescato dos temas de sus siguientes expresiones:

De la primera; “En los hechos, pues, estas modificaciones configuran una nueva Constitución que refleja las demandas y la voluntad del pueblo que decidió emprender la Cuarta Transformación de la vida pública del país de manera legal, democrática y pacífica”. Es decir, el pueblo es solo quienes lo apoyan y no cuestionan, los demás que diferimos no somos pueblo.

De la segunda; “Será prácticamente imposible regresar a la época de oprobio que significó el periodo neoliberal. Cuando cumplamos dos años de gobierno los conservadores ya no podrán revertir los cambios o tendrían que esforzarse muchísimo y pasar mucha vergüenza para retroceder a los tiempos aciagos de la corrupción”. Muy digna proclama de un verdadero autócrata, que admite solo como aciertos lo que él dispone como mandato supremo y considera erradicada la corrupción, cuando sigue penosamente más floreciente que nunca en todos los niveles de gobierno.

¿De verdad pensará el presidente López Obrador que quienes se inscribieron en su cuarta transformación y que, a través del propio gobierno federal, de algunos locales, de las mayorías parlamentarias constituidas en el Senado, Cámara de Diputados Federal y ciertos Congresos Locales, así como de ayuntamientos dispersos en la República Mexicana, están siguiendo paso a paso sus propósitos de no mentir, no robar y no traicionar?

Es más, ¿Tendrá la certeza de que servidores públicos, legisladores y ediles, lo siguen puntualmente dentro de una austeridad republicana?

Las respuestas son fáciles de responder; claro que no piensa que sus correligionarios incrustados en las diversas responsabilidades de gobierno, cumplen intachablemente los principios de no mentir, no robar y no traicionar; como tampoco tiene la certeza de que se apeguen a la legendaria austeridad republicana.

Pues bien, este es el punto: suponiendo que el presidente López Obrador sea un hombre de buena fe que llegó al poder para beneficiar a los mexicanos; de entrada, incumple este propósito al dividirnos entre buenos y malos, que según su óptica son los primeros quienes lo apoyan incondicionalmente y los segundos, pues ya lo sabe usted, somos quienes nos atrevemos a diferir, aunque reconozcamos un par de aciertos.

De lo que si tenemos la certeza, es de que muchos encumbrados por el triunfo electoral del presidente López Obrador, tendrán que probarse electoralmente próximamente de manera individual ante la ciudadanía que observa y resiente las acciones de gobierno.

Por ahora seguramente continuaremos con las mismas políticas públicas federales ineficaces en su mayoría y hasta el 2021, se nos volverá a presentar nuevamente la oportunidad de reflexionar a todos los mexicanos, sin importar en donde nos haya clasificado el presidente, de ejercer libremente -espero- nuestro voto para elegir algunos gobernadores, diputados federales y locales, así como integrantes de ayuntamientos, en donde más allá de encuestas, sondeos y especulaciones pongamos a cada quien de los candidatos en su justa dimensión.

Mientras, no hay forma de unir a este país… porque no se quiere.

Deja un comentario