Micrópolis / Un grito al vacío

9 de Diciembre de 2019.

Un mes antes de que rindiera su primer informe de labores el edil paceño de extracción morenista Rubén Gregorio Muñoz Álvarez, marcó línea a su entonces equipo de colaboradores que evitaran andar haciendo campañas o actos de proselitismo a favor de nadie, por lo que algunos de ellos entendieron este mensaje y otros que siguieron su papel sin atender el llamado de su Jefe. Sin embargo, pasado el evento del informe al que por cierto, acudió la dirigente nacional del partido Yeidkol Polenvsky, como una clara deferencia al alcalde, que no la tuvo para otros ediles morenistas, algunos integrantes de su gabinete, continuaron su férrea en franca rebeldía para promover la figura de un político externo, al proyecto original del comundeño.

Ante esta insubordinación política, el edil paceño tuvo que actuar primero, porque dichos funcionarios no estaban rindiendo en la encomienda de su encargo; segundo, la presión social por la ineficacia en la prestación de los servicios públicos, que dejaban mucho que desear, sobre todo en la atención a la ciudadanía en materia de los servicios de recolección de basura y de agua potable, fundamentalmente; pero también en omiso caso del llamado para no utilizar los recursos tanto humanos como materiales y financieros del ayuntamiento para evitar tener observaciones de carácter político electoral por la autoridad correspondiente o volverse envuelto en observaciones que en nada beneficiaba a la autoridad municipal, lo que le acarrearía un perjuicio político.

Por ello Muñoz Álvarez hubo de separar de sus cargos a varios funcionarios municipales, que no entendieron ese mensaje; y curiosamente, la sociedad paceña empezó a sentir una mejoría en la prestación de los servicios públicos que es responsabilidad del Ayuntamiento, determinación que muchos le reconocieron la decisión tomada, porque vieron lo positivo de la acción y que no era un arranque como los que acostumbra tener Rubén Muñoz, es decir, estaban fundamentados los despidos. Dice el dicho que al que dos amos sirve, con ninguno queda bien.

La autoridad municipal si bien es cierto que descansa en el cabildo, el presidente municipal tiene la facultad de proponer a los regidores nombres de personas para ocupar diversos cargos de la administración pública, como también tiene la facultad de separarlos de sus cargos, y aquí ningún partido político puede intervenir en esa decisión. Ahora, el presidente del cabildo, es el alcalde, y como tal, la ley lo faculta para ese tipo de decisiones, les guste o lo les guste. Pero, debemos de reconocer que como él, como en el futbol, es el director del equipo, y como tal, pone y quita a quien no le funciona, o lo manda a la banca o lo despiden. Y si el alcalde manda llamar a otros que el cree convenientes y con los perfiles adecuados, los propone al cabildo y estos sabrán si los aprueban o los rechazan, situación que se vio sin mayor problema. Ahora, si los regidores asumen otra postura, lo único que les queda es preguntar el por qué los despide o el por qué los quiere contratar.

Bajo esta aclaración, y obvio que no fue del agrado de los despedidos, estos hicieron un escándalo mediático, apoyados por dos regidores, el grupo de diputados que comanda o que tiene bajo su yugo el profesor Víctor Castro Cosío, que a la postre, era al que estaban promoviendo estos ex funcionarios municipales.

No conforme con este escándalo mediático, uno de esos ex funcionarios tiene la osadía de presentarse en la ciudad de México, el día 2 de diciembre ante la Comisión Nacional de Honor y Justicia del Partido de Morena, para interponer, lo que ellos consideran, una denuncia en contra del presidente municipal de La Paz, “por hechos que desde nuestra perspectiva -según se lee en las redes sociales de parte de quien interpuso esa denuncia-, son constitutivos de violación a los principios o Estatuto del partido, entre los cuales se encuentra el despido por causas políticas, coacción a través del llamado curso GAP o “Couching” que solo sirvió de pretexto para sacar millonarios montos del erario y obtener información de los trabajadores del Ayuntamiento, entre otros”. Por lo que esta “denuncia” quedó registrada ante dicha comisión con el número 06557, que más bien parece un buen número de la Lotería Nacional.

¿Quién no se acuerda que uno de los principales promotores en la campaña del 2015 fue precisamente David Moyrón? Y fue este ex servidor público municipal, quien llevó el documento-denuncia ante la Comisión Nacional de Honor y Justicia de Morena, en donde en palabras llanas, están solicitando la expulsión del partido al propio Rubén Muñoz Álvarez.

Una absoluta incongruencia, auspiciada tanto por Víctor Castro Cosío y el grupo de diputados del congreso local (los llamados 8 fantásticos) que él comanda, financiaron a quien llevó el documento a dicha comisión nacional de Morena, y ante el temor justificado, de que Rubén Muñoz, lo está opacando en sus aspiraciones de ser candidato a la gubernatura por Morena en el 2021.

Se les olvida que el edil paceño tiene un as bajo la manga en la figura de un fuerte líder grupal en Morena, y que se encuentra incrustado en las altas esferas del poder federal, y que desde ahí, está manejando los hilos de este partido en el estado, por eso es muy importante esa fotografía donde aparecen el grupo de los 4 diputados que no son marionetas de Víctor Castro, y que por cierto, también fueron “acusados” y de quienes se solicitó su expulsión de Morena. ¿Qué coincidencia, no?

Pero esa fotografía, es muy elocuente, dice mucho, como la frase muy famosa de que “una fotografía dice más que mil palabras”. A los buenos entendedores, pocas palabras.

Al parecer Víctor Castro Cosío ya no siente lo duro sino lo tupido, al pretender ahondar más la división en Morena manipulando a sus marionetas para lograr su pretendido objetivo, de quitarle sus enemigos de escabroso camino que es la tan traída y cantada candidatura a la gubernatura, y haciendo memoria, al inicio de este gobierno federal tanto Víctor Castro como Alfredo Porras Domínguez, habían acordado que no había más candidatos que ellos dos y que ambos se sujetarían a una encuesta para medirse y el que ganara, él sería el candidato de Moreno, porque para ellos, no había más en el universo político de morena a tener a tener derecho a esa aspiración, olvidándose que existen otros actores como la propia presidenta municipal de Los Cabos, Armida Castro Guzmán y el de La Paz, Rubén Muñoz, o como el diputado Ramiro Ruiz Flores, el mismo Homero Davis, el diputado Ramiro Ruiz Flores o el legislador local, Carlos Van Wormer Ruiz.

A las marionetas, Rubén Muñoz, les cortó las alas, por lo que ese documento presentado ante la Comisión Nacional de Honor y Justicia de Morena, se puede resumir en grito al vacío, pero bastante desesperado. Por lo que en Víctor Castro se ve, que el miedo no anda en burro.

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