Fotografiar a los difuntos, toda una tradición sudcaliforniana

Gilberto Ortega Avilés

La fotografía de difuntos fue una práctica que nace casi a la par de la fotografía aproximadamente en el año 1840, en París, Francia, luego se extiende rápidamente hacia otros países. La práctica consistía en vestir el cadáver de un difunto con sus ropas personales y participarlo de un último retrato grupal, con sus compañeros, familiares, amigos, o retratarlo individualmente. La fotografía mortuoria no era considerada morbosa, debido a la ideología social de la época del Romanticismo. En esa época, la muerte se veía con un aire mucho más sentimental, dejando un poco de lado la tristeza, y teniendo más el lado ceremonial.

México siempre ha sido un lugar que los europeos eligen para vacacionar e incluso quedarse a vivir, por lo que hemos adoptado muchas tradiciones de ellos, tal fue el caso de la fotografía postmortem que también llegó a México, y se volvió común, y afortunadamente aún existen muchos registros de ella, incluso se pueden llegar a ver muchos soldados y personajes de nuestra historia en este tipo de fotografía.

Debido a la alta tasa de mortandad infantil, las fotografías de niños o “Angelitos” eran muy comunes, retratando al niño o bebe ya fuera como si estuviera dormido, junto a sus hermanos y familia.

Con la migración de europeos a Baja California Sur, esta tradición llegó a nuestras tierras, probablemente el gran número de europeos que llegó a las ciudades mineras de El Triunfo y Santa Rosalía, contribuyeron a esto.

Existen pocos registros de fotografías postmortem en Baja California Sur, pero las que hay son suficientes para corroborar la existencia de esta curiosa tradición.

Esta tradición fue desapareciendo cuando, el costo de la fotografía era menor, y las personas lograban acumular fotografías de momentos felices de sus familiares, y ya no necesitaban realizar esta práctica, así poco a poco se fue olvidando, y quedando como una tradición curiosa y para muchos tenebrosa.

Pero recordar a nuestros muertos con felicidad es una característica muy especial de los mexicanos, incluso el mes de noviembre es de total fiesta, para recibir las almas de nuestros ancestros que nos visitan desde el más allá.
Algunas de estas fotografías se encuentran resguardadas en el Archivo Histórico Pablo L. Martínez, pero la mayoría son parte de colecciones familiares, un agradecimiento a esas personas que compartieron su material, para demostrar que el amor a nuestros seres amados trasciende a la misma muerte.

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