BALCONEANDO / ¡Qué casualidad!

Por Alejandro Barañano

Tal parece que a muchos no les ha caído el veinte de que el alcalde Rubén Gregorio Muñoz Álvarez goza del derecho supremo de promover cambios en su equipo de trabajo, sobre todo cuanto sus subordinados -porque eso es lo que son- no respondan a las expectativas que tiene la ciudadanía para con el gobierno.

Basados en esa premisa, se podría decir que quizá lo hizo buscando conseguir mejores resultados en lo que es el arranque de su segundo año de gestión, razón por lo cual decidió destituir de sus puestos a ocho servidores públicos que de una u otra forma no le estaban funcionando, y así le cantó “Las Golondrinas” a la Oficial Mayor, María Teresa Ruiz Soto; a quien estaba al frente de la Dirección de Atención Ciudadana, Diana Gavarain Acevedo; a la titular de Catastro Municipal, Fernanda Villarreal González y a la directora de Desarrollo Económico, Patricia Meza Castro.

También le dijo “hazte a un lado que ahí te ves” a David Moyrón Quiroz, supuesto coordinador de Gestión Urbana, y digo supuestamente porque ese puesto o cargo no existe en el organigrama ni tampoco tiene un marco jurídico, solo fue un invento para darle chamba y nada más, y junto con él se tuvo que ir Jesús Manuel Guzmán Flores, quien se venía desempeñando como director de Proximidad Social y Seguridad Pública; Juan Carlos Hernández Willard, Comandante General de la Dirección de Seguridad Pública, Policía Preventiva y Tránsito Municipal, ello al igual que Víctor Martínez de Escobar Cobela, quien atendía la Zona Federal Marítimo Terrestre.

A la defensa de todos ellos salieron un grupo de regidores que están plenamente identificados con el lastimoso y decaído “puchismo”, o se la ala dura de Morena que dirige el delegado de Programas de Bienestar en la entidad, Víctor Manuel Castro Cosío, y quien dentro de sus rabietas y desfiguros que acostumbra hacer se asegura puso a grillar a sus “muchachitos” porque el cese además de ser injustificado carecía de un verdadero fundamento legal, por lo que le pidió a su entenado en política y sobrino en primer grado, Pavel Castro Ríos, que buscará golpear mediáticamente al contrincante de “El Puchas” exigiendo “derecho a audiencia” para los ahora despedidos.

Este regidor que es familiar directo de “El Puchas”, se dice muy preocupado de lo que sucede en el Ayuntamiento, pero nunca a dicho esta boca es mía con respecto a los desvíos de que sostuvo su tío, o sea Víctor Manuel Castro Cosío, cuando fue alcalde de La Paz y que provocó que la Comisión Nacional del Agua retirara los apoyos al Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de la ciudad capital. ¿Casualidad?

Y es que como se recordará desde el año 2005 -época en que “El Puchas” fue alcalde-  no se han pagado los recursos que tiene la obligación de erogar el Organismo Operador Municipal del Sistema de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento de La Paz, situación que ha provocado una debacle en la prestación del servicio en favor de la población, y que a final de cuentas es quien sigue sufriendo por los “errores” que cometió el maestro con ideología troskista.

Ese adeudo -para quien no lo recuerde- asciende a más de 42 millones de pesos, y repito, se originó en la gestión de “El Puchas”, razón por lo cual y gracias al que dice quiere ser gobernador, no se ha podido invertir en proyectos ni en obras relativas al agua potable, alcantarillado o saneamiento del organismo operador, situación que hubiese mejorado y por mucho en aras de la población.

Tan es cierto lo antes mencionado, que el programa fue sufragado por última vez en la administración del siempre bien recordado Víctor Guluarte Castro, y que fue justo cuando se adquirió un camión Vactor 5100 y a la par se rehabilitó el drenaje colapsado del centro de la ciudad de La Paz; pero que con la llegada de Víctor Manuel Castro Cosío al edificio municipal no se aplicó el plan de obras propuesto ante Comisión Nacional del Agua, situación que ocasionó el veto de los demás proyectos en perjuicio de la empresa paramunicipal.

Además de todo esto, el ahora ofuscado delegado de Programas de Bienestar del Gobierno de México en la media península, fue el mismísimo responsable del desvío o aplicación incorrecta de 17 millones de pesos, situación que debido a su verborrea tan acostumbrada de que no roba, no miente y no traiciona -cosa que es una burda mentira- se salvó de no ser sancionado por la Comisión Nacional del Agua, esto cuanto fungía como director Israel Camacho Gastelum, y quien a la llegada de la Cuarta Transformación al poder regresó coincidentemente a ese mismo cargo a propuesta de “El Puchas”. ¿Casualidad?Así que muchos esperan que los regidores integrantes del actual Cabildo se apliquen de una vez por todas a destrabar los “yerros” que cometió Víctor Manuel Castro Cosío cuando fue presidente municipal de La Paz, esto en vez de ponerse de merolicos leguleyos de jubilados y pensionados que no pueden ni deben ejercer ningún cargo público porque la ley así lo marca, siendo este el caso concreto de María Teresa Ruíz Soto, Diana Gavarain Acevedo y Patricia Meza Castro, o peor aún, de quien ocupaba una posición inventada y que solo responde a los intereses recalcitrantes del maestro troskista, o sea, “El Puchas”; por lo que mejor quien esto escribe seguirá BALCONEANDO. . .

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