¿Reforma educativa o deforma educativa?

Olgafreda Cota    ofcota@prodigy.net.mx

Reformar significa modificar algo, por lo general con la intención de mejorarlo. Esto no parece ser lo que el presidente ha hecho. Ha tomado tales decisiones que, en mi opinión, debería llamarse: La Deforma Educativa.

En la visión de futuro que se ve a través de ella, parece no estar pensando en lo más importante que como país tenemos: nuestros niños y jóvenes.

En México, la mayoría de las veces, cuando alguien llega a determinada posición de mando, excluye y reprueba todo lo que hizo su antecesor y empieza su trabajo y toma de decisiones desde de cero, creyendo demostrar así, que él y solo él, vale y sabe hacer bien las cosas. Nuestro presidente no es la excepción: arrancó de raíz la Reforma Educativa anterior. No quiso o no pudo, debido a sus compromisos, analizarla de una forma imparcial. Tal como Mario Delgado, diputado morenista afirmó: “¿Y que dijimos cuando llegamos aquí nosotros? Que ni una coma iba a quedar y ni una coma quedó”. Y así fue exactamente como el presidente lo hizo.

Es imposible creer que nada sirviera de la reforma anterior. La actual no va a cambiar para mejor la situación escolar de los niños en las aulas porque parece, estar atendiendo nada más a lo político.

Para los grupos sindicales, nuestros educandos no son lo más importante: tienen como interés primordial retomar el control de las plazas, lo cual les vuelve a dar las ventajas económicas y políticas que tenían en el pasado. Es decir, deja a la carrera magisterial ligada a los intereses y a la parcialidad.

¿Cómo puede ser que, sin importar si un egresado normalista tiene la preparación adecuada, solamente por haber asistido a clases, le den de manera automática una plaza y un grupo de nuestros niños para que los enseñe y eduque? ¿Y qué pensar al no querer evaluar al maestro cada determinado tiempo con el objeto de que se actualice y pueda mejorar su enseñanza? ¿Tampoco habrá evaluaciones para ascensos? O sea que, si tengo algún padrino o le llego al precio, ya obtuve mi inspección.

Nuestro presidente nos desequilibró aún más al liberar a la profesora Elba Esther Gordillo, (uno de los diez mexicanos más corruptos según la revista Forbes), quien, tras muchos años de impunidad, estaba en el sitio en donde le correspondía estar. Por otro lado, la gran mayoría de los maestros del país (excepto los de Chiapas, Oaxaca, Guerrero y Michoacán), estaban de acuerdo, si no con la forma, sí con el hecho de ser evaluados.

Muchos pensamos que esta decisión de AMLO se debió a sus promesas de campaña, y que, fiel a sus compromisos: libera a la millonaria lideresa, (quien por cierto recuperó la salud milagrosamente, más rápido que con “La rosa de Guadalupe”), y derrumba la Reforma Educativa de Peña Nieto. Acaso no era mucho más lógico y sobre todo positivo, rescatar lo que sí era adecuado de la reforma anterior y, dialogar y mediar con los maestros inconformes para unificar consensos.

Como parte de esta Deforma Educativa, nos encontramos con la desaparición del INIFED, órgano que se encargaba de la construcción, equipamiento, mantenimiento, rehabilitación, refuerzo, reconstrucción, reconversión y habilitación de inmuebles e instalaciones destinadas al servicio de la educación pública.

Pero lo quitaron sin la creación de algún organismo similar que pudiera sustituirlo. Ahora, (si es que hay presupuesto), se les entregará el dinero directamente a los padres y maestros, quienes tendrán que encargarse de lo que sea necesario hacer con las escuelas, algo así como: “háganlo como puedan”. Pero esto de ninguna manera será tan simple: la infraestructura física educativa requiere de especialistas para el diseño y mantenimiento de los espacios escolares. Al dejar esta responsabilidad a padres y maestros, se arriesga la calidad estructural de los planteles. No cualquiera persona está capacitada para construir o reparar un inmueble, ni se puede afirmar que se sigan las especificaciones adecuadas para hacer edificios seguros. En ocasiones las escuelas son utilizadas como albergues, por ejemplo, en el caso de sismos o ciclones. ¿Quién se responsabiliza? De alguna manera es como “lavarse las manos”.

La Reforma Educativa del presidente, favorece la privatización de la educación; solo a manera de ejemplo, en Guerrero las escuelas particulares han incrementado su cupo en un 140% y en Chiapas un 90%.

El hecho de que los maestros no recibirán capacitaciones ni evaluaciones para mantenerse en el sistema educativo, aunado a la disposición de que únicamente pueden ser usados los libros indicados por la SEP, ha dado por resultado el que las escuelas privadas (en su mayoría no laicas), estén tramitando amparos. En su opinión y en la de muchos más, tendremos un retroceso de cuarenta años en la educación de nuestro país.

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