AMLO y su Grupo de los Ocho Segunda de dos partes

“Nadie es lo suficientemente tu amigo que no pueda ser tu enemigo, nadie es lo suficientemente enemigo que no pueda terminar siendo tu amigo”. Getúlio Vargas.

Por Enrique Kiki Kao
26 de septiembre del 2019

Uno más de los asesores del presidente López es Daniel Chávez, ingeniero civil de profesión y dueño del Grupo VIDANTA, empresa dedicada a la construcción, desarrollo y operación de hoteles de lujo, campos de golf y que tiene entre sus activos el Aeropuerto Internacional Mar de Cortés ubicado en las cercanías de Puerto Peñasco, Sonora y que sirve de espacio privado para los clientes y huéspedes de los hoteles Mayan Palace y The Grand Mayan.

Cuando Daniel Chávez supo de su nombramiento como asesor del Consejo de Asesores Empresariales del presidente López, dijo que “comparto la visión comercial y reconozco las habilidades de liderazgo del señor presidente de la República, le agradezco la enorme distinción que me confiere y la acepto con gusto porque estoy seguro de que la cuarta transformación va a dar a nuestro querido México la seguridad y el dinamismo que requiere para recuperar el crecimiento”.

Hasta aquí todo bien, pero hay un pero y una duda razonable y muy cuestionable sobre la inclusión de Daniel Chávez en el Grupo de los Ocho, resulta que tras anunciar el presidente López la desaparición de la colonia penal federal de las Islas Marías para abrirla a la inversión turística, el Grupo VIDANTA fue el primero en levantar la mano y anunciar a través de su presidente, Daniel Chávez, su intención de invertir en el complejo turístico de las Islas Marías una vez que se decrete su incorporación al desarrollo turístico del Pacífico. Es justo precisar que el archipiélago que conforman las Islas Marías fueron declaradas por la UNESCO, reserva de la biosfera en 2010.

En octubre de 2018, el mismo Daniel Chávez declaró que el Grupo VIDANTA estaba dispuesto a invertir hasta 150 mil millones de pesos en la construcción del Tren Maya, aunque en abril de este año desistieron de esa intención ¿les creemos?

Y aunque en su campaña presidencial del 2006 como candidato de la alianza “Por el bien de todos”, PRD-PT-Convergencia, López Obrador se comprometió que de llegar a la Presidencia, se acabarían el amiguismo y el compadrazgo, incluyó en su equipo de asesores empresariales a su compadre Miguel Rincón Arredondo, presidente ejecutivo y director general de BIO PAPPEL, esta empresa es la mayor fabricante de papel y productos de papel en México y América Latina y es más conocida por ser quienes fabrican los cuadernos SCRIBE.

En abril del presente año la empresa de Miguel Rincón fue exhibida por participar en una licitación de la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuito, licitación con la que ganó un contrato abierto por 221 millones de pesos.

Al volverse noticia pública y nacional el presidente López en una de sus conferencias mañaneras expresó: “Quiero dar a conocer aquí a los mexicanos de que voy a pedir a la instancia correspondiente del gobierno de que se busque la forma legal de que se cancele ese contrato, esa compra, y le pido a mi compadre, a Miguel Rincón, de que entienda la circunstancia”.

Y al más puro estilo de las viejas películas campiranas del cine mexicano, en rueda empresa Miguel Rincón le respondió a su compadre el presidente, y lean bien lo que en mayúsculas recalco de esa declaración: “Para apoyar la visión de transparencia a prueba de suspicacias del Presidente de la República, el consejo de administración de BIO PAPPEL informa QUE POR ESTA OCASIÓN apoya su petición y se retira de esta licitación, y aunque GANAMOS LA LICITACIÓN INTERNACIONAL DE FORMA LEGITIMA, NO SOLICITAREMOS INDEMNIZACIÓN”.

En este tema lo que llama la atención tanto de la declaración del presidente López como de la respuesta que a ésta da su compadre Miguel Rincón, es que si el presidente pide que se busque la “forma legal” de cancelar el contrato entonces por qué su compadre se niega a solicitar la indemnización, la ley es la ley y lo justo es lo justo. Un presidente que ajusta las leyes a su conveniencia, para proteger su imagen es un presidente del que no se puede confiar en lo que haga cuando no se le ve y no se le oye.

Toca el turno a uno de los “príncipes” de la nobleza política y empresarial de nuestro país, Miguel Alemán Magnani, presidente del Grupo ALEMÁN, presidente de INTERJET y desde hace un par de meses dueño de TELEVISA RADIO.

Miguel Alemán Magnani ha sido denunciado en distintas ocasiones por sacar “jugosos” beneficios al amparo del poder político, tal vez el más conocido sea aquel que lo involucró cuando su padre Miguel Alemán Velasco era gobernador de Veracruz, cuando fue señalado de participar de negocios irregulares a través de contratos otorgados por la administración estatal y sus compañías INVENTA IMAGEN y Z FILM, quienes facturaban mensualmente por prestación de servicios de promoción de imagen y spots publicitarios cantidades que iban desde los 4 millones de pesos a los 37 millones de pesos.

Pareciera que lo que debe sobrarle a Miguel Alemán Magnani es dinero, por eso no me explico cómo es que tuvo que recurrir al presidente López para que le ayudara con un crédito de 150 millones de dólares que finalmente le consiguió el presidente a través del Banco Nacional de Comercio Exterior (BANCOMEXT) cuya entidad superior es la Secretaria de Hacienda y Crédito Público ¿acaso una compañía como INTERJET que tiene un valor de mil millones de dólares, no era garantía suficiente para conseguir este préstamo en un banco que no fuera propiedad del gobierno mexicano? Lo bueno es que ya no hay “moches”, porque como reza el dicho “la ocasión hace al ladrón.”

Y llegamos al último miembro del selecto Grupo de los Ocho, Sergio Gutiérrez Muguerza, presidente del Grupo DEACERO, dedicada a la fabricación de productos derivados del acero para el mercado nacional e internacional, tal vez sea este el único empresario que conforma el Grupo de los Ocho sobre el que no pesa ningún tipo de señalamiento por prácticas ligadas a actividades que puedan suponer actos de corrupción, además de que es el único de los ocho consejeros empresarios que no tuvo ningún contrato público durante el sexenio de Peña Nieto.

Es así como está conformado el poderoso Grupo de los Ocho, donde siete de ellos ganaron a través de sus empresas contratos por adjudicación directa por más de 12 mil millones de pesos en el sexenio de Enrique Peña Nieto. Los empresarios nunca cambiarán, ellos participarán en todo lo que les represente un beneficio, una ganancia, siempre ha sido así y siempre será así. Si el presidente López antes se expresaba de ellos como parte de la mafia del poder y hoy habla de ellos como empresarios responsables y con dimensión social, es porque ya aprendió que los necesita y que ellos lo necesitan a él. Porque en política no hay enemigos eternos ni amigos que duren para siempre, en política hay conveniencias y el poder económico nunca podrá separarse del poder político, no importa cuántas veces lo repita el presidente López.

Saludos

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