Las Pinturas Rupestres de San José de Comondú

Arq. Eugenio Santa Cruz Henríquez

Después de visitar y analizar el casco arquitectónico misional de San José de Comondú, y realizar el recuento de 112 piezas dispersas de la antigua Misión, hicimos apuntes y detalles de su estructura, muros y bóveda, así como de sus lienzos al óleo interesantes con temas de pasajes bíblicos, ahora nos aventuramos a subir la cuesta del cerro que abraza a este pequeño poblado sudcaliforniano en búsqueda de sus Pinturas Rupestres ancestrales.

Iniciamos la pesada caminata con los alumnos del Instituto Tecnológico de La Paz.

Subir la cuesta fue difícil entendiendo el ritmo de traslados y trabajos realizados por ellos en los 4 días anteriores en otros sitios misionales como San Ignacio, Santa Rosalía de Palermo en Mulegé, Loreto y San Javier, sumando también los trabajos de urbanismo y traza de la ciudad en Santa Rosalía y los recorridos en las minas de El Boleo.

Nos acompañaron de guías 2 adolescentes vecinos del pueblo de San José que con su carisma y sonrisa infantil cautivaron a todo el grupo ganándose la confianza y la sana convivencia con ellos. 

Nos llevaron por veredas estrechas donde el voladero de al lado resulta peligroso, piedras, ramas y 4 extremidades nos sirvieron para poder accesar a ese santuario milenario que se presenta ante nosotros como un gran mural y que dejó atónitos a los chicos.

El sol abrazador implacable hacía sudar de pies a cabeza a nuestros muchachos y a un servidor, percibí una gran emoción entre ellos, intriga que por fin conocerían una estampa pictórica realizada por manos artísticas de los antiguos californios, paleta de bicolor que irradia símbolos escritos en forma amorfa, arte parietal y el anuncio de un despertar de expresión.

La gran pared rocosa tal vez alcanza los 50 metros de alto, sobre sus muros curvos se encuentran por fin la serie de simbolismos, y algunas figuras que apenas alcanzan a tomar forma de un animal como una manta, una tortuga; cada quien le da una interpretación particular, aparecen los trazos con dedo, y en uno de los dibujos aparenta según mi apreciación una danza conjunta entre seres humanos formando una ronda.

Las pinturas tienen colores rojizos, terracotas, negros y colores rosados, no hay señales de acentuar al más importante, porque cada pintor llegó y estampó su creación artística. 

Este colach enumera una página singular y dispersa ideas que cada espectador especula al contemplarlas.

Algo que me llama la atención es su orientación: se encuentran orientadas hacia el este, y las protege la sombra del cerro cuando el sol empieza a declinar el día, es decir, el sol las baña desde que aparece en el horizonte hasta al mediodía, estos baños de sol no han podido borrar por cientos de años las pinceladas de nuestros aborígenes, sin embargo, en pocos años la mano depredadora del hombre actual de manos ociosas les han causado irreparables daños.

Nos encontramos letreros hechos con pintura de cal al lado de las pinturas, vimos que a golpes de marro han querido sustraerlas de su sitio, pintarrajeadas por graffitis que anuncian la presencia de manos criminales que no conciben el daño que le hacen a nuestro patrimonio cultural. 

Una serie fotográfica realizada durante nuestra investigación fue entregada el día 3 de mayo del 2019 al delegado del I.N.A.H. que en pocos meses que tiene al frente de la dependencia federal ha dado muestra de interés y preocupación para tomar acciones para cuidar y preservar nuestro tesoro rupestre. 

Nuestra tarea de dar a conocer nuestros trabajos de investigación es para que se sigan realizando y crear conciencia entre los jóvenes de su resguardo y cuidado de sus raíces.

Mi tarea como Docente, arquitecto e investigador me traduce el beneplácito de saber que, este grupo de estudiantes de arquitectura del Instituto Tecnológico de La Paz sentaron precedentes en su sentir y cobijan la idea de lo importante que resulta conocer, investigar, estudiar y preservar nuestras reliquias. 

Estoy seguro que serán portavoces y ejemplo de seguir con este trabajo modesto que desde mi cubículo proyecto para mis estudiantes amados, seguiré en esa ruta para continuar haciendo conciencia entre ellos el presente de México.

Mi siguiente viaje en proyecto: Una ruta arquitectónica de sudcalifornianos en Italia.

Dios me lo permita.

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