De la euforia A LA CAIDA

  • Derrota de Morena en el Congreso
  • Leonel Cota, nuevo líder
  • Rentería, su ciclo agotado
  • La Ley Bonilla, en el pandero

Federico Gastélum Mayoral

Pues si puede decirse que en los últimos treinta días ha habido algún acontecimiento extraordinario y que haya traído un efecto impredecible lo ha sido el que ocurrió en el Congreso del Estado, el pasado 28 de Junio, en el que después de una aprobación por la vía fast track de la ley del matrimonio igualitario que como su nombre lo dice, permite el matrimonio entre parejas de homosexuales, cosa que impactó a la ciudadanía al ver la falta de una discusión civilizada y de esgrimir los argumentos de verdadero peso, la fracción de morena, logro aprobar esta ley sin más alarde que la del mayoriteo de esta fracción y una expedites de saeta, dada la prisa que tenía la dirigencia nacional de ese partido en aprobar esa ley, supongo que para elevarla al rango de ley constitucional, y que para, poco después, de pronto, les tocara deponer a la fracción de Morena de la junta de gobierno en el Congreso cuando todavía Milena Quiroga no terminaba ni de maquillarse para posar como la nueva lideresa indiscutible de ese partido, y de ahí, partir hacia la gloria, con rumbo a arrancar su carrera hacia la Alcaldía de La Paz, ahora todo se convirtiera en desolación y desasosiego e ingresar a la categoría de “chiquillería política”, y andarse disputando quien tenga la “legitimidad” de representación popular, y que de esta manera se hayan dividido en dos bloques con muy poca afinidad en ideas y metas.

Si bien la fracción que había llegado al poder al Congreso bajo la insignia de “Encuentro Social” en alianza con los de Morena, habían representado un frente compacto a la hora de pasar la ley del matrimonio igualitario hasta hace poco, fue que a la semana después afloraron sus diferencias como para seguir presentando una “honesta” oposición al gobierno del PAN, postergando cada vez que se podía la necesaria ley de Movilidad (o del transporte público), y que decidieran ya no seguir aceptando la siempre presente línea  del profesor Víctor Castro y la de Leonel Cota a la hora de elegir al presidente de la junta de gobierno del Congreso, la cual recayó en  la diputada Perla Flores (del PES) quien se hará cargo a partir de Septiembre de esa gran responsabilidad.

Esas deserciones, que no son de extrañar, surgen cuando los partidos pasan de su etapa electoral y pasan a ejercer la política, en que las posturas de los funcionarios ya electos empiezan a chocar con las miras de cada uno de ellos, los protagonismos y sobre todo sus ambiciones. En este caso, lo que más se ha puesto en evidencia, es la falta de formación ideológica y programática de militantes de un partido como el de Morena, el cual aún muchos dudamos que ya lo sea, puesto que cada cual de ellos que ostentan algún cargo no parecen tener una misma tendencia ideológica, o para ser más claro, alguna disciplina o apego los postulados de su “plataforma” o declaración de principios; más bien lo único que demuestran y han demostrado a la fecha, es solo fidelidad a sus ambiciones y convicciones del clan a que representan, porque su evolución a la fecha no permite decir que ya formen parte de una tribu a como lo han sido antes en el PRD. Morena pues, de esta manera, se encuentra en un estado de extravío que puede tener consecuencias desastrosas en sus procesos internos que los lleve a poder tener candidatos solidos rumbo al 2021. Francamente no se ve cómo; pues al Prof. Víctor Castro se le adjudica esta última derrota de su partido, y ahora tiene muy poco que organizar, ya que Leonel Cota tiene el control sobre los ediles más importantes, el de los Cabos y el de la Paz, y no le extrañe amigo lector, que ahora a los tres únicos diputados que le quedan en el Congreso. Conflictos entre estas facciones son ya muy previsibles lo que sin duda ocasionara más divisiones en este partido que hasta hace poco se veía muy prometedor. Ya con Alberto Rentería prácticamente fuera, será el ex gobernador quien pudiera armar un trabuco con rumbo al 2021.

La Ley Bonilla, en el pandero. Pero si esto es lo que sucede ahora en el Estado, a nivel nacional, el tiempo corre para que el presidente López pueda implementar un madruguete con eso de la extensión del término de la gubernatura al recién electo Jaime Bonilla en BC y pueda obtener un antecedente en la Suprema Corte de Justicia de la Nación en sentido favorable, para así trabajar en desechar los amparos y controversias constitucionales ante la ya muy previsible objeción de los partidos para que pudiera ampliar el término de dos años (para el que fue votado) a cinco años en ese Estado. Promovido, ahora queda claro, desde la secretaria de gobernación esta moción que seguramente llenó los bolsillos de los diputados de la actual Cámara de diputados en BC, queda la larga espera para que el actual gobernador Vega de la Madrid, el famoso “Kiko”, publique esa ley que fuera aprobada desde hace rato, y ya pudiera dirimirse cualquier objeción o amparo sobre esa ley, y el presidente pueda respirar y dormir a gusto, sabiendo que él podría hacer lo mismo poco después. De salirle bien el truco a AMLO, ya podríamos olvidarnos de la reelección de la que tanto se especula para el 2024, y así, con solo levantar el dedo en el Congreso de la Unión, podría prolongarse un buen tiempo más en el poder, en una extensión de mandato a medio cruzar el rio, hecho sin precedente en la historia moderna de nuestro país.

El tiempo apremia y ya por lo pronto el peje tuvo que apresurar la Ley Garrote con la que ahora se propone disolver manifestaciones y aplacar rebeliones en zonas como el sureste de la república, donde ha sufrido más protestas el mandatario en sus apariciones públicas, que no han sido para entregar obras o promesas cumplidas, sino para seguirle prometiendo a la gente. Ya por lo pronto en su corta gestión de 8 meses, lo único que va siendo real es la caída en nuestra economía a niveles de menos del 1%, el cual muy a pesar de su discurso, pronto tendremos las consecuencias en desempleo y posible que, hasta colapso en inversión pública y privada, además de carestía y hasta escases en bienes de consumo. El caso de las interrupciones en el servicio de electricidad que reciente ocurriera en nuestro estado, es un síntoma claro de la errónea visión que tiene esta administración entre saber diferenciar el “ahorro” en gasto destinado a preservar infraestructura, y el del destinado en proveer dadivas a clases necesitadas. Ojalá y la realidad no nos cobre cara esta lección.

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