“Sospechosismo”

Por Enrique “Kiki” Kao

“Sospechosismo”. Definición Popular mexicana para definir la tendencia de la sociedad a la desconfianza generalizada, sobre todo de personajes políticos y públicos.

Con tan solo unas horas de diferencia, los medios de comunicación nacionales dieron la nota de dos hechos que darán mucho de qué hablar -y sospechar- en los días por venir.

Luego de que la Unidad de Inteligencia Financiera de la SHCP presentara denuncias ante la FGR en contra del Senador de la República y líder del Sindicato de Trabajadores Petroleros por lavado de dinero y enriquecimiento ilícito, un juez federal del Estado de México le concedió un amparo que suspende de manera provisional cualquier orden de aprehensión o presentación que se haya girado en contra de él. 

Mientras tanto en el Centro de Justicia Penal Federal en el Reclusorio Norte, un juez de control ordenaba suspender de oficio la condena de Javier Duarte, ex gobernador de Veracruz quien fue sentenciado y condenado a nueve años de prisión por lavado de dinero y asociación delictuosa.

Carlos Romero Deschamps ha sido durante años, símbolo de la corrupción e impunidad en nuestro país, tanto así que en 2013 la revista “Forbes” lo colocó en el segundo lugar de los 10 políticos más corruptos en México por debajo de Elba Esther Gordillo, quien hoy en día goza de total libertad después de estar encarcelada 4 días y de pasar casi cinco años detenida entre hospitales y en una de sus lujosas residencias, y por encima de Raúl Salinas de Gortari quien tras haber estado 10 años en prisión, fue absuelto en 2005 y devueltos todos sus bienes, mismos que con seguridad seguirá acumulando ahora que la CFE, que encabeza Manuel Bartlett, entregó a la compañía IUSA de la cual Raúl Salinas de Gortari es director general adjunto, el 87% de un contrato de 2 mil 700 millones de pesos para la adquisición de medidores, aun cuando IUSA está siendo investigada por la Comisión Federal de Competencia Económica por presumibles prácticas monopólicas en la venta de medidores al Estado.

Javier Duarte se encuentra detenido desde abril de 2017, y alrededor de este personaje de cínica sonrisa pesan serias acusaciones por lavado de dinero, enriquecimiento ilícito y malversación de fondos públicos. En medios nacionales e internacionales se ha difundido información de que la Auditoria Superior de la Federación realizó entre 2011 y 2016, 224 auditorías al gobierno del ex gobernador de Veracruz, detectándose malos manejos de los recursos públicos cercanos a los 70 mil millones de pesos. Sin duda, una de las acusaciones que más pesaron en el ánimo de la gente es cuando se descubrió que a los niños enfermos de cáncer en los hospitales de Veracruz, se les administraba agua destilada en lugar de las medicinas de sus quimioterapias.

Con la suspensión a cualquier orden de aprehensión o presentación concedida por un juez a Carlos Romero Deschamps, existe la posibilidad de que intente fugarse y así evadir responder ante la ley por las acusaciones que se le imputan, pero también que finalmente sea detenido, enjuiciado, sentenciado y encarcelado.

Javier Duarte tiene prácticamente un pie fuera de la cárcel, curiosamente quien también ha sido señalado por distintos medios de comunicación de apoyar con 200 millones de pesos al entonces candidato de Morena al gobierno de Veracruz, Cuitláhuac García Jiménez, hace unos días declaró haber pactado su detención con las autoridades de la administración de Enrique Peña Nieto y señala de manera directa a quien fuera secretario de Gobernación, Miguel Osorio Chong, también de manera por demás “oportuna o sospechosa”, hoy dice tener información privilegiada “valiosa y detallada” que relacionan a funcionarios de primer nivel de la administración de Enrique Peña Nieto.

Es pertinente recordar que en su “conferencia mañanera” del pasado 13 de marzo, el presidente Andrés Manuel López Obrador advirtió que exhibirá a todos aquellos jueces “a modo y al servicio de la delincuencia” que “bajo el anonimato” liberan a presuntos delincuentes “que salen burlándose de la autoridad”. Meses después, el 9 de junio, el presidente de la Suprema Corte, el ministro Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, declaró que el Poder Judicial fue infiltrado por el crimen organizado.

De ninguna manera puedo asegurar que los jueces que recientemente tomaron decisiones que favorecen la defensa e intereses de Carlos Romero Deschamps y Javier Duarte, estén al servicio de la delincuencia, no puedo decir que son corruptos, quiero creer que están tomando decisiones apegados estrictamente a lo que la ley dicta, pero sin duda, le abren la oportunidad al presidente Andrés Manuel López Obrador de ir por la transformación del Poder Judicial, único poder que se ha enfrentado al presidente, basta recordar el tema salarial de los ministros, el apoyo del Poder Legislativo de mayoría Morenista al Poder Ejecutivo fue absoluto, tanto así que Ricardo Monreal, líder de la bancada de Morena y presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado presentó una iniciativa para crear la Quinta Sala de la Suprema Corte, la sala anticorrupción, y reformar 7 artículos de la Constitución para aumentar de 11 a 16 el número de ministros.

Por supuesto que de crearse esta Quinta Sala de la SCJN, los cinco ministros serían propuestos por el presidente de la República Andrés Manuel López Obrador y tendrían que ser ratificados por el Senado, y en la eventual aprobación de la “Quinta Sala” y los cinco nuevos ministros, para 2021 el presidente Andrés Manuel López Obrador “hipotéticamente” contaría con el apoyo incondicional de la mitad de los ministros de la SCJN, con lo que el titular del Poder Ejecutivo pudiera influir en su autonomía. O no.

Pero dicen que en política la forma es fondo, y como lo escribió en una de sus columnas Raymundo Riva Palacio: “A López Obrador hay que leerlo al pie de la letra”.

Saludos.

#LaVerdadAjena #VamosSinRestricciones

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