A un año de las elecciones presidenciales

María Luisa Cabral Bowling

A un año del tsunami político de las elecciones presidenciales del 2018 y con siete meses ya en el poder formalmente, aunque desde el día siguiente de las elecciones ya el poder había pasado a sus manos, López Obrador celebra y presenta un informe de avances.

La realidad es que la revoltura que provocó el tsunami todavía no se despeja y hay muchos aspectos del nuevo régimen (porque efectivamente más que cambio de presidente fue un cambio de régimen político en México), que no tienen todavía un rumbo claro.

Hay logros muy importantes, quizá el más relevante ha sido el combate al huachicoleo y el inicio de una política de rescate de PEMEX.

Pero en otros temas los avances no son tan claros, aunque habría que reconocer que nuestro país estaba totalmente destrozado y difícilmente se pueden pedir mayores avances a estas alturas. Hay ya algunas políticas que parecen bien encaminadas, aunque estén lejos de dar frutos significativos todavía, como es la Fiscalía General de la República y el combate a la corrupción. En dos de los principales temas que son educación y salud, todavía no se ha podido establecer una política clara que muestre que efectivamente será una política diferente. En materia de educación, aunque la reforma de la reforma en realidad no tenía cambios importantes, sin embargo, si hubo disposición para ir avanzando más hacia un verdadero cambio, ya veremos cómo siguen los acontecimientos. Hasta ahora no hay nada parecido a una verdadera reforma educativa y desde luego, está pendiente una reforma, también absolutamente necesaria, para la educación superior, aunque los rectores de las universidades públicas se cobijen bajo el pretexto de la autonomía para obstaculizarla. En materia de salud los rezagos y los obstáculos tampoco permite ver avances claros. Igualmente, en materia de ciencia y tecnología todavía no se ve con claridad una política constructiva acorde con las intenciones de una Cuarta Transformación. En materia de cultura más todavía porque además hemos visto algunos acontecimientos muy preocupantes y no suficientemente atendidos ni esclarecidos, como es el del concierto (homenaje) a un líder religioso en Bellas Artes.

El tema de la seguridad es de los más preocupantes, la situación estaba peor de lo que creíamos y se tuvo que aprobar la Guardia Nacional, con el peligro de prolongar la militarización del país, pero en su negociación se dio un verdadero ejercicio de democracia que permitió tomar en cuenta todas las opiniones, incluso algunas contrarias dentro del mismo equipo del nuevo régimen, que permitieron llegar a acuerdos que esperemos que den resultado a mediano plazo pero que también van a requerir un seguimiento muy cercano para que el combate a la violencia, la delincuencia y el crimen organizado no se realice a costa de la violación de derechos humanos. Hay temas muy delicados que requieren mucha mayor atención como es la violencia contra las mujeres, la trata de personas y de niños y niñas.

En materia de migración aun cuando se planteó de inicio una política diferente de mayor protección a los migrantes y de promoción de las condiciones de desarrollo que provocan la migración al final Trump doblegó al gobierno obligándolo a aceptar sus medidas que atentan contra los derechos de los migrantes. Además, aun cuando fueran acertadas y eficaces las políticas de desarrollo de las comunidades para desalentara la migración, estas requieren mucho mayor tiempo y estamos ante un problema grave que no puede esperar. Sin embargo si habría que decir que aunque López Obrador no había desarrollado un plan claro de política exterior, más allá de la recuperación de los principios constitucionales tradicionales de una política de no intervención y de solución pacífica de los conflictos, que si son fundamentales, lo que hemos visto del manejo de la relación con Estados Unidos si ha sido, hasta ahora, muy acertada aunque se requiere fortalecer la diversificación de nuestras relaciones comerciales y políticas con otros países.

Hay otros temas que son más preocupantes, porque se han tomado decisiones que no se han visto forzadas por las circunstancias o que se hayan visto obstaculizadas por causas externas o por el deterioro que ya padecía nuestra sociedad y tienen que ver con las organizaciones de la sociedad civil y las estancias infantiles. Aún aceptando que en los anteriores gobiernos hubo muchos abusos y corrupción, no se justifica su satanización y la desaparición de los apoyos gubernamentales para su labor. Si se requería cirugía mayor para acabar con la corrupción, así se hubiera procedido. Si hay corrupción en las organizaciones de la sociedad civil, hay que acabar con la corrupción no con las organizaciones de la sociedad civil. De la misma manera que si hay corrupción en un sindicato o en un gobierno, hay que acabar con la corrupción, no con el sindicato o con el gobierno. La labor de intermediación y de articulación de la acción social que realizaban las organizaciones de la sociedad civil es muy importante y debe recuperarse. Con la nueva visión de que las organizaciones de la sociedad civil no deben sustentarse en apoyos gubernamentales una de las consecuencias más graves que se está provocando es que esta acción la realicen organizaciones privadas, que no necesitan recursos públicos pero que en su gran mayoría obedecen a intereses privados, muchas veces contrarios al bien común e incluso muchas veces en manos de extranjeros y eso es muy grave. Lo mismo ocurre con las estancias infantiles, si el 70% tenía un funcionamiento deshonesto y contrario al fin de proteger a las madres trabajadoras y a sus bebés, entonces se debieron aplicar medidas correctivas y establecer nuevas reglas, pero no desaparecerlas.

Otro tema preocupante, pero también complejo es el de la austeridad y los despidos. Aunque se hable de ahorros, las personas despedidas representan familias que se quedan sin sustento. Cierto que cuando hay un cambio de gobierno siempre los nuevos llegan con su equipo, lo que es una de las grandes deficiencias de nuestro sistema político. Sería urgente establecer de manera integral el servicio civil de carrera.

Se trata de un panorama muy complejo, todavía muy revuelto en donde falta claridad pero desgraciadamente hay dos elementos más que no contribuyen a que la situación mejore que son por un lado, los medios de comunicación y por otro lado la misma polarización social que se ha exacerbado y que lejos de contribuir a una mejor democracia en donde cada quien pueda expresar su opinión y aportar algo para mejorar la situación, se ha vuelto un enfrentamiento visceral e intolerante y los medios de comunicación han contribuido mucho porque en lugar de ofrecer información objetiva y comprobada y contribuir al debate constructivo y democrático también le apuestan a la polarización y a la confrontación inútil. Además si uno sabe que en Estados Unidos, en Europa y en casos muy concretos hay intereses de grandes corporaciones que manejan los nuevos medios de comunicación, en particular los de las redes sociales, e invierten cantidades millonarias en dólares para promover sus intereses que han realmente envenenado el clima político en algunos lugares, en lugar de contribuir a la solución de los problemas (el caso de Gran Bretaña con el Brexit es claro y patético) a lo mejor sería muy ingenuo imaginar que en México no interfieren para nada para crear un clima de caos que impida ver los verdaderos problemas y plantear soluciones y que, como ya sabemos, en medio del caos de la desconfianza y la incertidumbre, lo único que prospera son los abusos y las privatizaciones. Tenemos mucho por hacer.

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