A un año, a siete meses

Por Ángel Cu Ambriz

En 1982 inicia en México la nacionalización de la banca, bajo el argumento de que se había abusado de las instituciones financieras para realizar una enorme fuga de capitales que culminó con la devaluación más estrepitosa de nuestra moneda en décadas, luego de una estabilidad constante.

Se llegó al extremo de quitarle tres ceros al peso para facilitar las operaciones comerciales, vino el FOBAPROA, para salvar a la banca; en fin han venido desde entonces, un sinnúmero de estrategias gubernamentales que todas tienen un común denominador: socializar las pérdidas e individualizar las ganancias. Por eso tenemos millones de personas en extrema pobreza y una decena de millonarios en la lista de Forbes.

Quienes transitamos desde López Portillo hasta Peña Nieto, conocimos que la palabra más utilizada en los discursos políticos para la nación fue: CRISIS

Debo dar mérito a que en el sexenio anterior; como en el caso de muchos gobiernos estatales el maquillaje informativo redujo bastante la utilización de la misma.

El domingo 30 de junio marcharon personas en contra del presidente López Obrador y en favor del NAIM.

El 1 de julio se abarrotó la plaza del Zócalo de la ciudad de México con simpatizantes para escuchar el discurso del presidente.

1982 a 2018; treinta y seis años en los que atestiguamos pifias, robos, abusos, incremento exponencial de la deuda externa, crisis reiteradas, desaparecidos, fosas comunes y cientos de miles de víctimas por una equivocada estrategia contra el crimen organizado, a consecuencia de las presiones de EUA.

Quien dijo que iba a sacar a las tepocatas y a las víboras prietas para sacar adelante al país https://www.youtube.com/watch?v=lWOK5fxFzic, que se arrodilló para besar el anillo al papa y aumentó la deuda externa; ahora marchó para protestar en contra del presidente López Obrador.

Muchos analistas coinciden en que el arribo del PAN tanto al gobierno de Baja California como a la presidencia; no fue otra cosa que el inicio al pacto de impunidad; para que la cúpula del PRI se reorganizara.

A un año de que por mayoría abrumadora MORENA (el nuevo partido) arrasara en las elecciones, en los tres niveles de gobierno y en las cámaras; no se ha acabado el país, no ha habido un error como en diciembre de 1994; por mucho que se satanice la cancelación del NAIM.

Siete meses de la nueva administración y si bien hay decisiones muy controversiales; como la de la austeridad en el gobierno y las estancias infantiles; que han causado una caída en la aprobación del presidente. Ni remotamente se parece estos siete meses a las críticas transiciones gubernamentales de finales del siglo XX.

El periódico La Jornada entrevistó al presidente y fueron muy críticos en sus preguntas https://www.jornada.com.mx/ultimas/2019/07/01/texto-integro-de-la-entrevista-de-la-jornada-a-lopez-obrador-307.html

En las palabras del analista John M. Ackerman se resume lo ha vivido México en estos meses: “Primero, López Obrador ha ido cumpliendo con cada uno de sus compromisos de campaña sin variar un ápice su proyecto inicial. Lo normal es que la victoria y el poder transformen a los seres humanos. La realidad se ve diferente desde las alturas y los mareos pueden ser fuertes y profundos. El borracho y el cantinero tienen perspectivas distintas y siempre hay tentaciones para abusar de los cargos gubernamentales.

Por ejemplo, a estas alturas, 12 meses después de la elección y siete meses después de asumir la Presidencia, Vicente Fox ya había traicionado la esperanza del pueblo mexicano y pactado con el viejo régimen. Igualmente, Felipe Calderón había lanzado sorpresivamente, y sin consultar a nadie aparte de Washington y el Pentágono, una cruenta guerra contra las drogas. Enrique Peña Nieto, por su parte, ya contaba con docenas de presos políticos y tenía el país en llamas por su terca insistencia en las corruptas reformas educativa y energética.

Pero López Obrador sigue siendo exactamente lo mismo de siempre: un hombre humilde, honesto y trabajador que se levanta muy temprano para revisar las estadísticas delictivas del día anterior, girar órdenes a su gabinete de seguridad y sostener un diálogo circular con los representantes de los medios. Trabaja 16 horas al día los ocho días de la semana sin aflojar el paso por un segundo en su compromiso con la transformación del país”. (La Jornada 1 de Julio)

Seguirán los retractores al cambio; se necesitan, el ojo crítico es fundamental, y también seguirán los “encantados”; unos y otros se parecen más de lo que quisieran, pues finalmente ambos enrarecen el ambiente y lo que precisa la comunicación para la ciudadanía es claridad.

Finalmente parecen oportunas las palabras del analista historiador Dr. Lorenzo Meyer: “La lucha que deberá tener AMLO durante su gobierno, será igual de intensa a la que tuvo para llegar al poder”.

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