30 millones de personas, no son todo México

Por Enrique “Kike” Kao

Si una persona está contenta con todo, es un idiota absoluto. Una persona sana, con una memoria normal, no puede estar siempre contento con todo”. Vladimir Putin.

Hoy se cumple un año de la elección que llevó por fin, en su tercer intento a Andrés Manuel López Obrador a la presidencia de la República, si bien es cierto que durante toda la campaña las encuestas lo situaban al frente de las preferencias ciudadanas, el porcentaje de votos y los votos mismos con los que alcanzó su deseo de ser el presidente de México, ni él ni nadie de su equipo de campaña lo esperaban.

El 53.19% de los electores que acudieron el 1 de julio de 2018 lo hicieron a favor del entonces candidato de MORENA, fueron 30 millones 113 mil 483 sufragios los que lo llevaron a la victoria.

A diferencia de sus dos intentos anteriores por alcanzar la presidencia de la República en 2006 y 2012 en los que usó un discurso de propuestas y en los que no cabían más que sus incondicionales, en 2018 su discurso se centró solamente en señalar los errores de la administración de Enrique Peña Nieto y de la responsabilidad que en esos errores tenían los gobiernos panistas que le antecedieron. Pero además esta vez “tiró la atarraya” con la que atrapó de todo, priistas, panistas, perredistas, petistas, verde ecologistas y hasta lo impensable, sumó a su coalición al Partido Encuentro Social.

El evadir comprometerse a nada más que combatir la corrupción y a ser ejemplo de honestidad, le alcanzó para lograr su sueño presidencial. Y si bien Andrés Manuel López Obrador ha sido el candidato presidencial más votado en la historia de nuestro país, no lo fue tanto por sus propuestas de campaña y -las pocas que hizo no las ha cumplido-, más bien capitalizó el hartazgo social que generó la enorme corrupción de la presidencia de Enrique Peña Nieto, corrupción que por cierto hasta el día de hoy, permanece impune.

A un año de la elección presidencial y con 7 meses al frente del gobierno de la República, Andrés Manuel López Obrador se prepara para presentarse en un evento masivo, de los que gusta mucho, pero atención aunque hoy es el presidente de todos los mexicanos, no nos confundamos, es un festejo donde celebrará con simpatizantes de su partido MORENA, no es una celebración con todos los mexicanos. No tengo duda que el zócalo lucirá abarrotado de personas apoyando a Andrés Manuel López Obrador, tampoco tengo duda que llegará gente de distintos puntos del país a la que movilizarán los dirigentes de MORENA para garantizar un evento multitudinario. Inocentes los que crean que MORENA no echa mano del llamado “acarreo”, por supuesto que al igual que otros partidos ellos también lo hacen.

Y claro a este festejo no podrán faltar todos los candidatos que hoy son autoridades municipales y estatales gracias al sufragio que los votantes le dieron “parejo” a Andrés Manuel López Obrador. El único que tiene falta “justificada” es el alcalde del municipio de Amacuzac en Morelos, Alfonso Miranda Gallegos, quien desde junio de 2018 se encuentra formalmente preso y sentenciado por los delitos de secuestro y delincuencia organizada, y que por cierto tiene sus derechos como militante de MORENA “intactos” y al que se le permite inaugurar obra pública vía telefónica desde la prisión. Habrase visto.

Casi puedo adivinar el discurso que dará hoy por la tarde Andrés Manuel López Obrador, “en siete meses acabamos con la mafia del poder, ya no hay corrupción, les hemos cumplido a todos, entregando becas a los jóvenes estudiantes, entregando apoyos a las madres solteras y mujeres víctimas de la violencia, nuestros adultos mayores todos reciben ayuda de este gobierno, hemos consultado al pueblo en temas de interés nacional y estamos haciendo lo que el pueblo bueno y sabio decide…

Pero nada dirá de cómo se han desmantelado instituciones, del despedido de miles de trabajadores, de la cancelación de los presupuestos para estancias infantiles, a excepción de las que son administradas por su cuate el dirigente nacional del PT, Alberto Anaya y su esposa. Tampoco hará referencia al cierre de cinco mil comedores comunitarios, ni del retiro de apoyos a jornaleros agrícolas y del retiro de subsidios a programas para jóvenes y empleo temporal. Ni de los recortes a los presupuestos de salud, cultura, educación y ciencia.

Mucho menos de las licitaciones por adjudicación directa que han sido la regla en estos siete meses, y que tanto le criticó a Enrique Peña Nieto -por cierto en la más reciente licitación de la CFE que dirige él ya no miembro de la mafia del poder, Manuel Bartlett, se adjudicó de manera directa a IUSA un contrato de mil 349 millones de pesos para el suministro de medidores de luz ¿y quién creen que es el director general de esta compañía desde hace diez años? Ni más ni menos, que el “hermano incómodo” del “innombrable” Raúl Salinas de Gortari.

Para Andrés Manuel López Obrador y para los morenistas hoy es un día de fiesta, pero no se confundan, 30 millones 113 mil 483 ciudadanos, no son todo México.

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