Las fogatas en los campamentos

Francisco Javier Lino Briones

A propósito de la filosofía de “no dejar rastro” durante las actividades del campamento realizado en el rancho “San Francisco”, de la comunidad de Miraflores en el que nuestro buen amigo, el profesor Lieras y doña Maricela han puesto su empeño en construir, y direccionar como rancho ecológico, he querido hacer algunas observaciones respecto a la fogata, ese elemento que no debe faltar en el campamento y del que podemos decir que hay muchos tipos y que podemos hacer de acuerdo a las necesidades, pues no solo es útil para proporcionarse calor o para calentar alimentos. Sirve también para alejar insectos y animales, para hacer señales o como punto de encuentro para cantar, contar anécdotas y muchas cosas más.

Así podemos mencionar la fogata de estrella, conocida también como “fogata de los indios”, que se construye colocando la madera de tal forma que los troncos apunten al centro del fuego, formando precisamente una estrella y de esa forma, a medida que el fuego va consumiendo los troncos, éstos van alimentando el centro; para cocinar a las brasas se elabora la fogata entrecruzada, haciendo una especie de torre de leña con una estructura sólida de troncos y un puñado de yesca al centro y ramas entrecruzadas; La fogata tipo tipi, no es muy recomendable pues por su construcción la leña se consume rápidamente, aunque una de sus ventajas es que da mucha luz y calor. Se elabora colocando un tronco resistente al centro, clavado en la tierra, debajo de un puñado de yesca y ramas en la parte superior; otro tipo de fogata es la de reflector, misma que está diseñada con una pared hecha con troncos y su función es reflejar el calor generado en la fogata hacia un punto específico. Se recomienda en lugares con climas muy fríos; la de corredor o de troncos largos, consiste en colocar troncos largos apoyados sobre ramas pequeñas para crear un fuego de considerable longitud, el que generará suficiente calor para mantener el cuerpo caliente.

Con un plan bien realizado y con el objetivo de cerrar el apartado de Campismo del sub módulo 2 del Módulo 5 de la carera de Técnico en Recreaciones Acuáticas del CET Mar 31, el jueves 30 de mayo arribamos al rancho “San Francisco” a armar nuestro campamento. Previo a esto y sobre el tema de fogatas, Ángel Herrera Ceseña, Enrique Miranda y Andrea González Leggs de RA VI “A”, con una indagatoria y clase práctica preparada, nos ilustraron sobre este tema y construyeron diferentes tipos de ellas, mismos de los que especificaron su uso, pero al término de la clase, se vertieron en grupo comentarios de sobre el tema y en el diálogo salieron algunas observaciones:

1.-Lo que quemas no vuelve a ser igual.

2.-Los troncos y ramas contienen seres vivos que mueren en la fogata.

3.-Hay otras formas de preparar nuestros alimentos y ¿por qué llevar alimentos que nos obliguen a prender fogatas?

4.-Hay personas que en su ignorancia cortan árboles verdes para su fogata.

Pero tal vez el peligro más latente -sin ignorar el deterioro ecológico- sea el de la posibilidad de iniciar un incendio forestal, pues recordemos que en este mes pasado, una gran parte de nuestro país vio opacado sus cielos con el humo de los incendios, que no iniciaron precisamente por causas naturales y por donde pasaron las llamas, se deterioró todo el entorno.

El día 27 de mayo, en el trayecto de la carretera Guadalajara-Tepic volví a ver algo siniestro, pues hace años miré algo similar: a medio camino, en la sierra y a un lado del camino, las llamas subían como un monstruo que engulle poco a poco a su presa. Ahí, en ese lugar, no había nadie que se opusiera a ellas, no estaban elementos de Protección Civil o Bomberos o voluntarios. El fuego estaba solo y subía incontenible de la falda de la montaña a su cima.

Volviendo a nuestro punto inicial, el campamento escolar de este semestre en Miraflores, fue diferente porque no hicimos la ya tradicional fogata en torno a la cual cantábamos o improvisábamos el anecdotario, contábamos chistes, charras y cuentos de terror.

No prendimos fogatas pero nos divertimos igual y pusimos en práctica el quinto de los principios básicos para no dejar rastro: Minimiza el uso e impacto de fogatas.

¿Es necesaria la fogata en los campamentos? No. Esta vez, la enseñanza no se quedó en el discurso.

Saludos a las maestras Sandra Bernal, Yuri Sánchez, Abilén Aguilar, Felipe Gracidas, Matita y Everardo, quienes estuvimos en este campamento de casi cien alumnos que fueron atendidos por el profesor Javier Lieras, Carpe. Uno de los maestros más preparados que me ha tocado conocer.

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