“Como Señor del mundo, hizo donación destas Islas y Tierra”

Sealtiel Enciso Pérez

Digno de análisis muy profundo merece el tema de cómo fue que los imperios europeos adquirieron la “autoridad” para arribar a tierras y mares que les eran desconocidos, en donde nunca habían estado, y que se sintieran con la autoridad y el poder de declararlas de “su” propiedad. Este breve documento tiene el propósito de dar a conocer la versión más conocida sobre este polémico punto que costó millones de vidas en las tierras que fueron sometidas por “la espada y por la cruz”.

Corría el siglo XV y los países europeos estaban de gran ánimo. Habían llegado hacia sus tierras muchos productos procedentes de Asia, los cuales cobraron gran interés pero sobre todo mucha ambición por parte de los comerciantes y los reyes de aquellos lugares. La seda, porcelana, especias, perfumes, pero sobre todo los relatos, la mayoría de ellos fantasiosos y sin ninguna prueba fidedigna, en los que se narraba que había ciudades cubiertas todas de oro, perlas, piedras preciosas, y que sólo estaban esperando que llegara una mano poderosa para que se hiciera dueñas de ellas. Todo esto fue motivo más que suficiente para que los reinos de España, Portugal, Inglaterra, Francia y Alemania, prepararan grandes Armadas para surcar “la mar océano”, un lugar desconocido e inhóspito, pero que de ser ciertas las historias que se contaban, producirían que el imperio que llegara primero a esos sitios, tendría la supremacía sobre los otros.

Es así como España patrocina la primera expedición exitosa (por lo menos a lo que se sabía en aquellos años) que logra salvar el gran océano, el cual hoy se conoce como Atlántico, y llegar a tierra firme. Esta expedición iba al mando de Cristóbal Colón, el cual tomando en cuenta los conocimientos que hasta ese entonces se tenían, pensó que, puesto que la tierra era “redonda”, si realizaba un viaje hacia el oeste, tarde o temprano llegaría a las tierras de Asia, las cuales se encontraban al este de Europa. Sin embargo, y a pesar de que esas suposiciones eran ciertas, entre Europa y Asia se encontraba una gran masa continental, mucho más rica que Asia, y era el ahora nombrado Continente Americano. Al desembarcar en estas tierras, Colón, simbólicamente “toma posesión de estas tierras” a nombre de sus majestades, los reyes de España; sin embargo, no existía documento legal alguno que facultara a España y a cualquier imperio del mundo, a declarar de “su posesión” a una tierra desconocida por ellos, por el simple hecho de haber arribado a ellas.

Es así que durante los siguientes 21 años, los reinos europeos estuvieron devanándose los sesos para legitimar la “posesión” de las tierras a las que fueran arribando sus contingentes en el nuevo continente descubierto. Fue entonces cuando en España se tuvo la brillante idea, obviamente a conveniencia y contentillo de los reyes de aquel país, para resolver este bochornoso suceso. Durante los debates que se establecieron en España, el dominico fray Antonio de Montesinos, realizó acalorados discursos en los que expresaba que “Dios, creador de los primeros hombres, había elegido a San Pedro y a sus sucesores de Roma como monarcas del mundo, superiores en autoridad a todos los príncipes de la Tierra. Un Papa posterior, Alejandro VI, había conferido la posesión de los habitantes del nuevo continente al rey de Castilla. Por consiguiente, los indígenas recibían la orden de reconocer su autoridad y quedar como sus súbditos libres, cristianos. Toda negativa o toda tardanza en aceptar estas demandas entrañarían la guerra inmediata (Guerra justa), haciéndoles reos de muerte o de esclavización como rebeldes. La lectura terminaba con la amenaza de tomar los bienes de los oyentes, y de esclavizar a sus mujeres e hijos, y hacerles “todos los males y daños que pudiere” si no cumplían con este mandato o requerimiento”.

El entonces monarca español Fernando II de Aragón, pide al famoso jurista Juan López de Palacios Rubios que redacte un documento que en términos legales faculte a su reino para poder tomar posesión y en su caso conquistar por la fuerza a cuantas naciones sean consideradas, a su juicio, como susceptibles de pasar bajo su dominio. “El Requerimiento”, cuyo nombre completo era “Notificación y requerimiento que se ha dado de hacer a los moradores de las islas en tierra firme del mar océano que aún no están sujetos a Nuestro Señor”, fue puesto en funciones en el año de 1513 por Pedrarias Dávila al iniciar las acciones de “conquista” sobre la tierra que hoy se conoce como Panamá.

El requerimiento y el acto protocolario que envolvía, convertida en un requisito legal previo para cualquier acción armada de conquista, se pervirtió rápidamente, llegando a leerse simbólicamente a varios kilómetros de la próxima aldea a ser tomada. Sin contar que la lectura se hacía en español, que no conocían los indígenas, los cuales, en todo caso no estaban dispuestos a convertirse por el mero hecho de la lectura de una carta. A la llegada de Hernán Cortés a las tierras que posteriormente llamarían “California”, se leyó un “Auto de posesión” el cual se basaba palabras más, palabras menos en el famoso “requerimiento”; sin embargo, no hubo naturales de estas tierras que lo escucharan, pero tampoco Colonos europeos a los que les importara si se hacían oír o no. Las tierras recién descubiertas serían para la corona española, sin importar lo que sus habitantes nativos por miles de años opinaran.

Bibliografía:

LA CALIFORNIA DE BAEGERT. Una aproximación sobre Noticias de la península americana de California de Juan Jacobo Baegert – Nylsa Martínez Morón

https://es.wikipedia.org

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