Trazos y Retazos / Cuentos de ratones congresistas

Pepe, aquella noche de viernes, venía de una amena reunión de amigos pensando en los temas de moda en la ciudad, pero vuelve a la realidad al llegar a casa y encontrarse con la agradable sorpresa de que ya se encontraba debidamente bañado, pijama puesta y ocupando la parte media de la cama que compartía con su mujer, a su queridísimo y sonriente nieto único Emiliano, que vaso de leche en mano dice “¡Hola abuelo! ¿Me cuentas un cuento?”.

Después de escuchar la justificación inapelable y suficientemente elocuente de la abuela Eugenia, de “Hace rato vino Rodrigo y me platicó que traían el problema de quien cuidara hoy en la noche a Emiliano, aproveché y le pedí que lo trajeran a dormir; así que hace rato vino Sofía con el niño para que ellos se fueran a la boda de sus compadres”. No quedó mas que un imperceptible “¡Mmmm!” del abuelo, mientras terminaba de ponerse pijama y se disponía a buscar en su tableta electrónica alguna fábula corta para niños.

Ya en cama abuelo y nieto, al lado de Eugenia que cumplía con el nocturno rito femenino de eliminar cuidadosamente cualquier rastro de maquillaje, para aplicar las más sofisticadas y cremosas fórmulas de antienvejecimiento facial, Pepe encuentra la fábula llamada “El Congreso de los Ratones”, que llama su atención por remontarlo instantáneamente a la conversación de esa noche con sus amigos.

Por ello, Pepe inicia la lectura apegado a la tradición popular con el clásico: “Erase que se era…” ante la los ojos más abiertos que nunca de Emiliano, pero casi al mismo tiempo le quitó al nieto con un suave movimiento, el vaso casi vacío que tambaleante sostenía, para ponerlo en el buró y evitar alguna incomodidad por derramamiento.

Las partes medulares de la fábula se refieren a que había una vez una familia de ratones que, temiendo siempre los ataques de un enorme gato, no querían salir, y un buen día decidieron poner fin al problema, por lo que celebraron una asamblea, en donde el más viejo de todos dijo:

Os he mandado reunir para que entre todos encontremos una solución. ¡No podemos vivir así!

– ¡Pido la palabra! – Dijo un ratoncillo muy atento- Atemos un cascabel al gato y así sabremos en todo momento por dónde anda. El sonido nos pondrá en alerta y podremos escapar a tiempo.

Tan interesante propuesta fue aceptada por todos entre grandes aplausos y felicidad.

¡Silencio! Gritó el ratón jefe, para luego decir: Queda pendiente una cuestión importante: ¿Quién de todos le pondrá el cascabel al gato?

Al oír esto, los ratoncitos se quedaron repentinamente callados, muy callados, porque no podían contestar a aquella pregunta. De pronto, todos comenzaron a sentir miedo. Y todos, absolutamente todos, corrieron de nuevo a sus cuevas, hambrientos y tristes. Moraleja: Es más fácil proponer ideas que llevarlas a cabo.

Un buen contador de cuentos extiende la lectura de los párrafos, con descripción de los roedores protagonistas en el sentido de si son gordos o flacos, color de pelaje, tamaño de bigotes, así de cómo era el lugar donde vivían y particularmente la cocina de la casa que era el objetivo de sus salidas; así que, desde la parte media de la fábula, el nieto ya llevaba los parpados a medio cerrar, para segundos después entrar en un profundo sueño infantil.

Decíamos que Pepe relaciona la fábula llamada “El Congreso de los Ratones”, con la conversación de esa noche con sus amigos, porque había asistido un contador de profesión que había ilustrado a la concurrencia acerca de las empresas que buscando pagar menos impuestos, por la excesiva carga fiscal que desalienta a cualquiera, realizan operaciones simuladas y los riesgos que estos corren; pero que hay casos en que estos en el margen de la legalidad alientan la corrupción, tan aparentemente combatida por el presidente de la república y sus partidarios en MORENA principalmente, que echan por tierra los mandamientos de ¡No mentir, no robar y no traicionar!

Eugenia habiendo terminado su ritual nocturno de belleza, escuchaba a Pepe y acariciaba a su nieto, pero percibió que su marido al concluir la lectura fijó su vista en el techo de la habitación, por lo que, haciendo gala de la legendaria intuición femenina, posó su mano en el brazo de él para preguntarle “¿En qué piensas?”

Él volteo y la miró a los ojos, para compartirle lo que esa noche había aprendido en lo relacionado con las Entidades que Facturan Operaciones Simuladas (EFOS) y las Entidades que Deducen Operaciones Simuladas (EDOS) así como que el Sistema de Administración Tributaria (SAT) a través de sus sistemas de cómputo, revisa las empresas para detectar si no tienen empleados, no hay activos y facturan cantidades fuertes, o sus comportamientos promedio de operación fiscal que de pronto se salen de su regularidad, pueden estar propiciando una defraudación fiscal bajo esquemas de las EFOS y las EDOS.

Lamentablemente el tema de hoy es un SAT voraz que con una complicada y sobre regulada norma fiscal, desalienta las actividades empresariales como causantes cautivos e ignorando el incontable número de actividades de la economía informal; pero también se dice que los gobiernos, ayuntamientos y entidades públicas de todo tipo, han alentado las operaciones simuladas y la proliferación de facturas por servicios y bienes inexistentes.

Pepe, como ingeniero dedicado a la construcción continuó explicando a Eugenia todavía en el ejercicio libre de la medicina, que el Congreso del Estado debe iniciar una investigación fiscal formalmente solicitada al SAT por algún diputado, con tan solo un poco de sentido común y honorabilidad para determinar si la empresa que se constituyó e inició operaciones casualmente a partir de que entra en funciones esta legislatura y le está proveyendo servicios así como bienes al Congreso, con facturación consecutiva con sobre precios de artículos en el mercado local, solo a ellos como clientes, está o no incurriendo en defraudación fiscal, lavado de dinero o cualquier otra conducta contraria a la ley.

Lo anterior, independientemente del conflicto de interés por el grado de parentesco de un diputado con los nuevos empresarios, porque ya sabemos que las licitaciones para las adquisiciones de bienes y servicios que requieren las administraciones emanadas de la 4ta. Transformación, no son su fuerte ni lo que las distingue.

De acuerdo al artículo 69-B del del Código Fiscal de la Federación, cuando la autoridad fiscal detecte que un contribuyente ha estado emitiendo comprobantes sin contar con los activos, personal, infraestructura o capacidad material, directa o indirectamente, para prestar los servicios o producir, comercializar o entregar los bienes que amparan tales comprobantes, o bien, que dichos contribuyentes se encuentren no localizados, se presumirá la inexistencia de las operaciones amparadas en tales comprobantes.

Pues mira Pepe, dijo Eugenia, para mi lo que parece es y tanto en la fábula, como en el caso de los diputados, son puros CUENTOS DE RATONES CONGRESISTAS, que comparten moraleja y no se trata de asunto de leyes: Es más fácil proponer ideas que llevarlas a cabo, tratándose de poner cascabeles o de ¡No mentir, no robar y no traicionar!

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