Réquiem por un amigo… hasta siempre Martí

Yolanda Tafoya Ruiz

Aún te recuerdo con el pelo alborotado, rebelde, siempre en movimiento, como si intentara describirte, tu sonrisa permanente y ese donaire tan tuyo. Eras apenas un muchacho y ya dejabas huella donde te plantabas. Tus guías, tus maestros en el mundo de las artes, que también fueron los míos, sabían todo lo que dentro tú guardabas.

Inquieto, perseverante, necio, testarudo, tenas, talentoso, ese eras tu amigo, mi amigo, mi divo de Sudcalifornia, Martín… Martí, el Rey del “Gato con botas” el de “Jugando con Newton” y muchas obras más. Promotor cultural nato, actor, intérprete, compositor, todo un artista, para eso naciste.

El llanto y la sonrisa se toman de la mano, evoco tu recuerdo y solo veo el brillo en tu mirada, tu risa franca y ese donaire con el que transitabas por la vida.  

Las imágenes se agolpan en mi mente y te veo tan pleno, tan lozano, más feliz que nunca y de pronto, la noticia de tu ausencia abre un hueco en el estómago, es la incredulidad, la negación, la punzada que se clava en el pecho y avanza lentamente, abriendo un hueco que sabes que no se llenará.

Ha sido un año de tristes despedidas, amigos, compañeros y ahora tu recoges los amaneceres de tu amado barrio de El Manglito, tus noches de luna y partes al encuentro de tu madre. Tu canto y sonrisa estarán ya solo en mis recuerdos.

… Pensamos que los seres que amamos estarán siempre ahí, para cuando los necesitemos, esperando a que una de tantas tarde, nuestras “múltiples e importantísimas” ocupaciones nos permitan visitarles, tomar una taza de café, disfrutar una amena charla, recordar anécdotas y un buen día, cuando vuelves la vista atrás, solo encuentras un rincón lleno de ausencias, el baúl cargado de recuerdos, muchos “gracias” y “te quieros” que no se dijeron y se te hacen piedra y te lastiman.

Ves a tu alrededor y te das cuenta que la vida sigue, que tu cuerpo sigue en movimiento, que tu corazón sigue latiendo, que tu boca pide pan, pero dentro, muy adentro, algo queda quieto.

A veces se me olvida que partiste, amigo mío y espero tu mensaje “arriba corazones” acompañado del paisaje que día con día esta hermosa tierra te obsequiaba y que tan amorosamente nos compartías.

Muchos amigos hoy lloramos tu partida, estamos tristes por nosotros, pero ciertos de que ya sin ataduras, le cantas a tu madre y sonríes, como siempre.

Gracias Dios, gracias vida, por el tiempo que nos permitiste disfrutar de la presencia de este hermoso ser humano, al que recordaremos por siempre.

Ve y canta entre nubes y ángeles, mi querido amigo Martí Abaroa.  

Hoy desde aquí, nuestra amiga Janeth canta para ti.

Ya jamás se volverá a escuchar a ese gorrión con su cantar

Y su balcón triste estará… si dejó tristeza y un dolor

Que no se borrará jamás, porque el ya no regresará

El Manglito ya no es igual ni tampoco el viejo palmar

Pues su ausencia, sienten ya

Hay que triste suena este cantar pues mi amigo del alma ya no está

Y siento ganas de llorar… si, inmensas ganas de llorar.

Autora Janneth García (canción dedicada al recuerdo de Martí Abaroa)

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