Cinco meses y contando

¿A qué conclusiones he llegado en este lapso con Andrés Manuel López Obrador como presidente de

nuestro país?

En lo general, que ha iniciado con mucha forma pero poco fondo. Quienes hemos sido testigos del largo camino que ha recorrido Andrés Manuel López Obrador para llegar a la presidencia de la República sabemos que su principal argumento se ha centrado en culpar de todo lo malo que ha sucedido en el país es debido a la corrupción, y manteniendo ese argumento llegó en su tercer intento a cumplir su anhelo de ser finalmente el presidente de México.

Y no podría estar más de acuerdo con nuestro presidente, la corrupción le ha hecho mucho daño al país, pero la impunidad también, y sobre este tema no habla mucho el presidente ya que al hacerlo tendría que mencionar por nombres a personajes poderosos, empresarios y políticos que deberían ser procesados por actos de corrupción, y ese es el fondo de combatir la corrupción, fincar responsabilidades y castigar a quienes se les demuestre su culpabilidad.

Sin embargo, de esto nunca habla el presidente, en este caso su visión es “hacia adelante” y como yo lo miro es un error, si dentro de los objetivos de la llamada cuarta transformación es acabar de tajo con la corrupción, la del gobierno, la de los empresarios y la de los ciudadanos, entonces se debe poner ejemplo de los costos y castigos que serán impuestos a quienes se les comprueben actos de corrupción.

Un verdadero Estado de Derecho es aquel que sanciona debidamente el incumplimiento de las leyes. Si no lo hace así, que me disculpe el presidente porque entonces no le creo su discurso anticorrupción ni le acepto que exista una mafia del poder, porque si existe y no ha sido castigada es porque él los está encubriendo y al encubrirlos se convierte en su cómplice. ¿Borrón y cuenta nueva? ¿Cambiar para que todo siga igual? Distinta forma mismo fondo.

Pero así como la corrupción es el tema más recurrente en los discursos y conferencias mañaneras del presidente, la austeridad le sigue de cerca. No podemos negar que con la llegada de López Obrador a la presidencia se ha evidenciado el enorme despilfarro del gobierno de Enrique Peña Nieto en salarios exorbitantes y prestaciones excesivas a los funcionarios de su administración, solo por mencionar dos, y si bien es plausible disminuir el gasto corriente, ha faltado que el presidente nos presente a todos los mexicanos una métrica que nos permita conocer que lo que se está ahorrando de los gastos superfluos del pasado, hoy en qué se gastan, y sobre todo que se gastan de manera eficaz y eficiente. Un día si y el otro también leemos y escuchamos al presidente hablar de austeridad con mucha forma pero poco fondo.

Amables amigos y lectores, esta es la conclusión a la que he llegado considerando las dos referencias más mencionadas por el presidente López Obrador y de las que responsabiliza de todos los males que hemos vivido los mexicanos por culpa de los gobiernos que le antecedieron, la “herencia maldita” que recibió. Pero en estos primeros cinco meses y contando, han pasado muchas cosas de las que podemos ir sacando pequeñas conclusiones, y esas las quiero compartir con ustedes en una próxima entrega.

Mañana es día de las Madres quienes tengan la dicha y privilegio de tenerlas entre ustedes, consiéntalas y apapáchenlas mucho y para quienes su Madre ha partido, recuérdenlas con amor y con cariño. Saludos.

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