Resurgió el “Coloso de la 5 de Mayo”, regresa “Doña Blanca” al “C. Nahl”

Texto y Fotos: Gilberto Bonilla Rodríguez

@koimetherion

Para el amanecer del lunes 15 de septiembre de 2014, la tormenta había cesado, el huracán Odile había pasado por las ciudades de Los Cabos y de La Paz, ambas, estaban en ruinas, árboles, palapas, postes de servicio, techumbres y demás estaban por los suelos, era un triste espectáculo que podíamos ver para dónde fuera que volteáramos; la tormenta había pasado, pero los sudcalifornianos apenas empezábamos a dimensionar los estragos del paso de aquel huracán.

Sobre la calle 5 de mayo el panorama era el mismo, sin embargo, al llegar a la Lic. Primo de Verdad, se apreciaba parte de la techumbre del Estadio “Arturo C. Nahl” sobre la cinta asfáltica, que apenas unos días atrás había sido remodelado con motivo del XI Campeonato Panamericano de Béisbol Sub 18, se jugaba la final entre Cuba y Estados Unidos, la cual, tuvo que ser suspendida al culminar la tercer entrada, debido a la solicitud de Protección Civil del Estado, pues el peligro de la tormenta era inminente; la actividad beisbolera en el estadio más importante de la escena beisbolera tomaría un largo, larguísimo receso de poco más de 4 años y medio.

Sin embargo, “Doña Blanca” volvió a ser lanzada en el diamante, los protagonistas del juego, Los Delfines de La Paz y Los Algodoneros de San Luis Río Colorado; por primera vez, en Baja California Sur se contaba con un equipo profesional de la Liga Norte de México, un hecho que no habría sido realidad sin la gestión del Gobierno del Estado a través de la Secretaría de Planeación Urbana, Infraestructura y Movilidad que ejecutó la obra.

Sin lugar a dudas las mejoras, fueron substanciales. A la lejanía quedaba el recuerdo de aquel campo de tierra, donde tantas batallas épicas se libraron, hoy, el reinaugurado Estadio “Arturo C. Nahl” cuenta con instalaciones dignas, con rampas, accesos y una área exclusiva para personas con discapacidad, además de la reconstrucción de la barda perimetral, colocación de la techumbre, baños, vestidores para ambos equipos, instalación de un excelente alumbrado tipo LED, marcador digital, pantalla de 4×6 metros, área de taquillas, un gimnasio al aire libre y más de 4 mil butacas, representan en total una inversión de 53.5 millones de pesos.

Fue mucho tiempo en que la afición del Rey de los Deportes quería, anhelaba y necesitaba que se diera inicio las acciones de los equipos. 8:26 de la noche, la gente impaciente, empezó la silbatina, querían que se cantara la voz del ¡play ball!, su reclamo fue atendido, elementos del Ejército Mexicano y de la Marina Armada de México hicieron su entrada, con ellos aparecieron en el campo tres grupos de niños, jóvenes, padres y madres de familia, que viven comen y respiran el béisbol a través de sus críos, portaban orgullosos la bandera de México, así como el escudo y el logo representativo de la presente administración.

Se entonaron con gran fervor los himnos, el nacional y el estatal, este último obra del escritor sudcaliforniano, Domingo Valentín Castro Burgoin, para luego dar paso al corte del listón; por el centro del campo, apareció Carlos Mendoza Davis, flanqueado por su esposa, Gabriela Velázquez de Mendoza, así como sus dos pequeños hijos; un estadio repleto fue testigo y con un aplauso copioso agradecieron la obra, el legado deportivo que en conjunto con la Arena La Paz y el Estadio “Guaycura” se les entregaba.

El momento culmen de la noche llegó, en el diamante aparecieron dos leyendas vivientes del Béisbol Sudcaliforniano, los únicos que han llegado a pisar escenarios en las grandes ligas, los hermanos Enrique y Vicente “Huevo” Romo lanzaron en conjunto la primera bola, un momento que quedará grabado para siempre en aquellos que aman el deporte de la bola rápida.

Si usted, amable lector me lo permite y aunque no me gusten las comparaciones, esta afición beisbolera se veía, se sentía más comprometida con el acto, que aquella que asistió a la pasada inauguración del Estadio “Guaycura”.

De repente, las luces se apagaron, y mientras en la recién estrenada pantalla se veía un video donde se narraban algunos detalles de la construcción y remodelación del estadio, entre penumbras se alcanzaba a ver más de un centenar de personas arribar al campo y tomar sus posiciones, el video terminó y el silencio se hizo… de pronto, lo acordes de las guitarras eléctricas de la canción We Will Rock You se dejaron escuchar, y se dio inicio a un performance que entre baile, música y un sinfín de juegos pirotécnicos y luces multicolores alumbraron el cielo pero también el corazón de los asistentes, un espectáculo de verdad.

Después de unos minutos, los equipos saltaron a la cancha, abrieron “Los Algodoneros”, y de inmediato empezaron a dar espectáculo, cinco carreras anotadas, el cierre corrió por parte de “Los Delfines” de La Paz, se esmeraron y consiguieron 4 carreras, este marcador se mantendría hasta la fatídica séptima entrada; donde Los Algodoneros metieron dos carreras más.

A pesar de ello, en las gradas se vivía un ambiente sin igual, los más versados en el tema explicaban a los neófitos como yo, qué era lo que ocurría en el campo, y a su vez, reclamaban cualquier decisión del cuerpo de umpires en el campo, las bolsas jumbo de chicharrones, las papitas, pizzas y los grandes vasos, contenedores de ese bebida espumosa y de tono ambarino se vieron desfilar, familias enteras disfrutaban el espectáculo, mientras entre una entrada y otra, Beto “El Coyote” de “Los Naranjeros” de Hermosillo así como la mascota de “Los Delfines” de La Paz, hicieron de las suyas y arrancaron fácilmente las carcajadas y los aplausos de los asistentes.

La gente ante el resultado de siete carreras por cuatro así como el frio viento, hicieron mella, comenzaron a abandonar el estadio, mala decisión, Delfines de La Paz dejó todo el arsenal para las últimas dos entradas del partido, en el cierre de la novena se llenó la casa, un marcador de 8 por 7 daba una pequeña esperanza de poder empatar e irse a extra innings, pero luego del picheo de Los Algodoneros nada se pudo hacer, el marcador se mantuvo, Los Algodoneros le faltaron el respeto al anfitrión, sin embargo, la gente se fue sumamente contenta.

Finalmente, cabe recordar que este estadio fue inaugurado por allá en el año de 1967, al paso de los años van y vienen relatos y leyendas que se ciernen sobre él, como el de aparecidos y fantasmas o simplemente, difuntos que no encuentran el eterno descanso, ya que se debe recordar que el espacio que hoy ocupa el estadio fue un panteón en los inicios del siglo XX, hoy, los vivos aclamaron las jugadas de ambos equipos y por supuesto reclaman airadamente al unísono la decisión del umpire.

Por otro lado, el gobernador del estado, Carlos Mendoza Davis fue claro en señalar que, se continuará trabajando por la dignificación de más espacios que fomenten la cultura deportiva y la salud, con centros de primer nivel en los cinco municipios del territorio sudcaliforniano, el legado de la presente administración comienza a tomar forma y sin lugar a dudas se está avanzando en la consolidación del mejor futuro para todos.

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