Retorno al partido único, ¿nuevamente?

  • El PAN, y PRI sin horizontes
  • BCS, rumbo a un agitado 2021
  • Desaparición del fuero, otra presión más

Federico Gastélum Mayoral

El pasado 1º. de abril, se dieron por iniciados los procesos electorales que se llevarán a cabo en Baja California y Puebla, para el cambio de gobernador en estas entidades, así como en otras en las que se elegirán solamente alcaldes, así como diputados locales en Estados como los de Quintana Roo, Tamaulipas y Aguascalientes. Aunque todas son importantes, sin embargo, las que llaman la atención a los analistas y críticos políticos son las dos primeras, es decir, las de gobernadores, ya que representarían un fiel indicador en la tendencia política que seguiría el país, a tan solo un año de la elección de AMLO con todo y su cuarta transformación.

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No resulta ocioso en decir en que a dos meses de esas elecciones los favoritos para ganar la contienda del próximo 2 de junio son los candidatos de Morena, es decir, Jaime Bonilla por Baja California y Luis M. Barbosa por Puebla, salvo claro que los “procesos internos” del partido de Morena dijeran otra cosa, o más bien dicho “Ud. ya sabe quién”.  Es decir, como en los viejos tiempos del PRI; apenas Ud. supiera quién es el “bueno” por el “partido”, pues ya mejor se evitaba uno averiguar quiénes eran los otros pre-candidatos. La suerte ya estaba echada. La única diferencia ahora con los de Morena, es que el mismo presidente los destapa y les da línea a sus fans para que pregonen la buena nueva, o se vayan a “votar” en las famosas “consultas” del partido. Antes el presidente del país (del PRI), aparentaba ser ajeno a estos procesos y delegaba esta “responsabilidad” de la “auscultación”, a los funcionarios del partido oficial o bien a los “líderes” sindicales, quienes eran los que prácticamente destapaban a los candidatos, ya que al presidente de la República no lo podían distraer de su delicada misión de ver por el bienestar del país.

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Ahora bien, aunque en estas dos elecciones, la de BC y la de Puebla, esta última es una elección extraordinaria, mientras que la de BC es una elección de tipo “transitoria” ya que la gestión de quién resultara ganador sería tan solo por dos años, con vistas a empatar en el futuro los procesos de este estado con la de la elección Nacional, digamos que en ambos casos las razones para que los habitantes de cada uno de esos estados vote por Morena, son distintos. En Puebla votarían en contra del PAN, porque ya no estaría gobernando la dinastía Moreno Valle, considerando que Martha Erika Alonso ya no está al frente de ese gobierno que recién fuera electa el año pasado y que fuera esposa de Rafael Moreno Valle (anterior gobernador), y en la que no se vio muy bien que el marido le pasara la estafeta a su conyugue, además de que en esa elección no se dieran precisamente las más puras prácticas democráticas como las que predican en el PAN. Todo, además de acusaciones hacia esta pareja que ya las hacía víctimas del más viciado linchamiento por parte de los morenistas, y dado lo cual estos tuvieran un fin en el más misterioso de los siniestros aéreos de los últimos tiempos de la aviación en nuestro país, los cuales aún no se han dado por aclarar por parte de las autoridades competentes.

En el caso de BC, digamos que la “caja negra” de la debacle del PAN en ese estado se llamaría Francisco Vega de Lamadrid, alias “El Kiko” Vega, quien representaría lo más fino y acabado en todas las artes de la corrupción en un estado y que sería la principal razón de no seguir votando por el PAN con todo que ya alcanzarían los 30 años de gobernar en ese Estado. Resulta muy paradigmático que siendo BC el primer Estado en que triunfara un candidato de oposición al PRI, resulte que ahora sea de los primeros en caer en manos de la izquierda ya sin tener a AMLO en las boletas de su próxima elección. Todo esto lo reitero, representa muy paradigmático en la historia política de nuestro país.

Diálogos de la Familia.Digamos que si bien el que Morena ganara estas dos gubernaturas pudiera representar toda una tendencia hacia el 2021, eso sí estaría por verse. Faltaría ver que las promesas de campaña vertidas en el 2018 se concretaran de alguna manera y que una mayoría significativa pensara en que son benéficas, sobre todo en el terreno económico. Ahí estaríamos hablando de cuestiones mucho más allá del carisma del líder, y que deberán percibirse en la realidad que se viva. El asunto de los financiamientos de campañas es algo que deberá ser sometido a una prueba que los diversos IFES o INES no han pasado antes.

Veremos qué tanto se le dota a este instituto de las herramientas coercitivas para impedir cuestiones como la compra del voto, la irrupción del dinero del narco en las campañas y otros asuntos igualmente delicados. En el corto plazo, una de las metas que se estaría fijando el nuevo presidente es tener ganadas más de la mitad de las gubernaturas y sobre todo en los estados más importantes como serían Nuevo León, Tamaulipas, Sinaloa, Sonora, BCS, Chihuahua, tan solo por mencionar algunas, los cuales son gobernados actualmente por partidos contrarios a Morena, pero que manejan o generan gran parte del ingreso mismo que se pretende sea desviado al sureste mexicano. El norte del país, como ya lo ha demostrado el mesías, no le representa ninguna prioridad a este presidente, y le invertirá gran parte de los recursos que se generan en esa geografía a las tierras de sus amores.

Para este propósito, el de asegurar la mayoría de los Estados se han implementado algunas medidas, como las de reducir el financiamiento a los partidos y últimamente la de desaparecer el fuero para los gobernadores, con lo que tendrían estos que cuidarse aún más de andar inclinando la balanza en sus respectivos estados. Sin embargo, la contraofensiva de los gobernadores del norte no se dejará esperar, y ya advertidos que el efecto mesiánico y mediático del presidente se vería muy reducido en unos años de ahora, las estrategias que los gobernadores emplearán, serían las de mejorar sus cuadros y sobre todo muy especialmente su imagen, ya que solo en casos muy especiales, estos cuentan con la simpatía ciudadana.

4En el caso de la BCS, digamos que solo en términos muy relativos ha mejorado nuestro gobernador en este aspecto, pero la tarea que le espera es titánica, sobre todo en lo que se refiere a reorganizar y atender a sus cuadros ya que el PAN en nuestro estado se encuentra en una situación deplorable y no precisamente muy bien situado para enfrentar a la segunda ola morena que se aproxima en el 2021.

El reciente nombramiento de Axxel Sotelo, cuadro priista, en la comisión de conciliación para el arbitraje médico en el Estado, sería otro de los errores que el gobernador acumula en su haber, y el cual constituye un pésimo mensaje para el resto de sus “copartidarios”, sobre todo allá en el norte del Estado, quienes ya se han desprendido del PAN para incursionar en otros partidos. Ante este panorama, uno resta preguntarse, ¿acaso habrá ya pactado el gobernador con Víctor Castro? ¿Será este el bueno para ser el ungido en la gubernatura?  ¿Acaso Leonel y los Agundez ya se habrán resignado con tener solo las alcaldías de la Paz y los Cabos en el 2021? Digo estas son solo preguntas que quedan en el aire.

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