Las redes y la confianza

Vladimir Torres Navarro

En esta etapa de desconfianza generalizada en la política y en todo lo que le rodea, los actores inmersos han iniciado una serie de medidas que buscan recuperar la credibilidad necesaria para gobernar sin traspiés. Sin embargo, algunos equivocan el camino repitiendo fórmulas que no son acorde a los tiempos de la intensa e incluyente mediatización de casi todo el entorno público y no tan público.LAS REDES Y LA CONFIANZA.jpg

Con la popularización del uso de redes sociales y el amplio acceso a teléfonos inteligentes, ya no son los políticos ni los medios tradicionales quienes dominan la versión de los hechos. Ahora son las masas quienes difunden y viralizan los contenidos que configuran la percepción de lo que ocurre en cada comunidad.

En contra parte, los gobiernos han venido retomando esta forma de comunicar haciendo uso de las redes sociales y vienen experimentando el rol de tener sus propios medios, incluso de ser sus propios reporteros. Acción que no suena nada mal, solo que el manejo de redes sociales no siempre les reditúa de la forma que esperan.

Ahora, las principales oficinas de gobierno tienen al menos, una cuenta oficial en Facebook, Instagram y Twitter, y  desde ahí lanzan una serie de fotografías y textos que buscan dar a conocer su trabajo, para satisfacer, en alguna medida, la exigencia de un público que constantemente está cuestionando y demandando información de quienes se dedican al quehacer gubernamental.

El problema no está en hacer uso de las redes sociales, de tener páginas y un equipo dedicado a publicar lo que se hace. De hecho, se ha convertido en una obligación moral, en una forma de transparentar el ejercicio de los recursos públicos. Digamos, que es muy positivo que cada dependencia y cada titular tenga a disposición de la gente un perfil.

Hoy, las redes sociales representan un canal de comunicación directa con los ciudadanos, es una forma al alcance de la gran mayoría de personas de nuestro país. Es un medio que puede ser efectivo y representar la apertura de todo un aparato a la crítica, las sugerencias y de ofrecer, de forma igualitaria, los requisitos que los ciudadanos deben cumplir, por ejemplo, para acceder a programas sociales.

Esto es, precisamente, lo que cientos de gobiernos intentan todos los días. Sin embargo, este afán, no parece estar surtiendo el mismo efecto en todos los casos. Porque pareciera que algunos políticos han abierto una puerta a través de la cual circulan, en abundancia; descalificaciones e insultos que en nada abonan a la imagen que ellos esperaban edificar.

Además, por si fuera poco, esas publicaciones son utilizadas en su contra por sus adversarios quienes editorializan cualquier frase para cambiar el sentido de lo que se dijo o de lo que pasó, o en el mejor de los casos, para convertirla en el “meme” del día.

Todo indica que esta herramienta no resulta tan efectiva en todos los casos. Seguramente muchos actores se preguntarán, por qué sus propias redes sociales se han convertido en su principal fuente de puntos negativos. Seguramente en otros existe la duda, si a pesar de ello, es posible convertir una red social en un instrumento que contribuya a generar confianza en la institución y sus directivos.

Los gobernantes de hoy, tiene grandes batallas que librar al respecto. La primera es contra ellos mismos, y tiene que ver con la óptica bajo la cual se observa a estos medios de comunicación. Ahí radica la esencia del trabajo en materia de redes sociales. Dicho de otra forma, no hay una comunicación exitosa si el político ve de forma utilitaria sus redes sociales.

El error más común es desconfiar de las redes sociales, y en general, de los medios masivos de comunicación. Es importante decirlo, algunos pasan de la desconfianza al temor, incluso a la aversión. Esa es el primer demonio que se tiene que dominar antes de pensar en que tu comunicación institucional sea una fuente de confianza.

Para lograrlo sólo hay que ponerse en la pantalla del ciudadano, ese que te cuestiona, exige e insulta cada vez que das los buenos días, o cuando publicas la celebración de alguna reunión.

El primer error es pensar que las redes sociales es publicar fotos. El segundo, es creer que un diseño bonito comunica mejor, y el tercero es ver a la comunicación como una acción operativa y aislarla del análisis de los principales temas que aborda la organización en cuestión. Por eso, abundan las publicaciones frías y que tanto atraen críticas negativas.

Quien desee hacer de su comunicación una acción más positiva que negativa debe empezar a verla como uno de sus instrumentos para gobernar. Es decir, para generar consensos, para legitimar acciones, en suma, para generar confianza. Ese es el rol principal que deben jugar las redes sociales en particular y la comunicación en general.

Pero mientras se siga pensando que los medios de comunicación son enemigos y que las redes sociales son una acción, en lugar de asumirá como una estrategia, seguirá habiendo actores con gran potencial sepultados por sus propios Smartphones.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s