Trazos y Retazos

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 Deshaz las reglas

Zapatería Tucos /

Era viernes, después de mediodía, hacía calor y me dirigí al taller de fabricación, venta y reparación de zapatos para que, a un par de estos que recientemente había adquirido, le perforaran orificios adicionales en donde se entrelazan las agujetas, para facilitar el ajuste y mayor comodidad a mi gusto.

Ya parado frente al viejo mostrador que recibe desde sandalias para el más rudo trato, hasta delicadas zapatillas que encaminan a sus portadoras a los más formales compromisos, me encuentro la amabilidad personificada en guapa señora que interrumpe su labor de golpear con martillo diminutos clavos, que ensamblan cuero y hule de un grueso tacón de elegante calzado bostoniano color miel.

En medio del alto volumen de una televisión que transmitía un programa de noticias, al tiempo de saludarme y decirme qué se me ofrecía, voltea de manera rápida hacia el fondo del establecimiento donde se encontraba uno de sus dos ayudantes en ese momento, para pedirle firme y claramente:

–              ¿Le puedes bajar por favor al volumen?

Ya dirigiéndose a mí, remata con un:

–              Qué afán de todavía en viernes en la tarde, seguir atormentándonos con malas noticias, ¿verdad? Y lo peor del caso es que inconscientemente estábamos escuchando mientras trabajábamos.

A mi que me importa en estos momentos lo de las estancias, lo de la guardia civil, o lo de las declaraciones patrimoniales, si al final como siempre se hace lo que dice el presidente.

Cerrando con un desilusionado:

–              Yo creí que sí iban a cambiar las cosas, pero no veo por dónde mejoren cuando menos para los que trabajamos y pagamos impuestos.

Ante la situación que no esperaba, solo atino a expresar:

–              Para todos los comerciantes se nos ha puesto difícil, son tiempos de incertidumbre en lo económico.

Ella clavándome su mirada asienta moviendo su cabeza de abajo a arriba, para retomar el motivo de mi presencia ahí, para iniciar una interesante conversación.

–              Mire en lo que estamos, mejor dígame dónde quiere las perforaciones de sus zapatos.

–              Quiero que, en lugar de cuatro, sean ocho perforaciones ¿se puede?

–              ¡Claro! Hay espacio y le dará mayor ajuste.

Diestramente, se dispone a poner uno de los zapatos sobre un trípode en forma de bota invertida y con la lezna adecuada, empezó a hacer las perforaciones con destreza quirúrgica; continuando ella la plática.

–              Hablando de lo que va a hacer uno como comerciante formal, establecido y que paga impuestos, fíjese que estoy seriamente pensando cerrar mi negocio, ya me tienen harta mis socios del seguro social, hacienda, INFONAVIT y el municipio, que ya quiere cobrar además por recoger la basura.

–              De verdad es asfixiante la forma en que las autoridades nos cobran a los comerciantes establecidos, cuando a los informales, los que se ponen a vender en mercados que de repente se les ocurre cerrar calles los fines de semana y en algunos casos hasta de dos o tres días a la semana, y ni quien los moleste. Son realmente privilegiados al no aplicarles las leyes.

–              Por eso señor, es en serio que mejor cierro mi negocio y me voy dos o tres días a un mercado de comerciantes informales.

Y la idea me vino de que fui a comprar tomates, fresas y espinacas en el que dizque mercado orgánico de la calle Madero; el precio fue algo más caro que en el súper debido a su calidad de verduras orgánicas, que lo dudo porque no vi ninguna etiqueta oficial de certificación.

La cuenta fue de 150 pesos, pagué lo que me alcanzó con el efectivo que traía, pero no me dieron ningún comprobante o nota de venta, que siempre acostumbro a pedir para registrarlo en mi control de gastos personales. Simplemente me dijo que no daban comprobantes de venta, a pesar de que si supera los 100 pesos me debían de haber dado, cuando menos una nota de venta.

Me quedé pensando, ¿acaso a ellos no los revisa la autoridad?, ¿acaso será mejor volverme informal y mi ganancia será mayor manteniendo un perfil bajo? A una amiga la multaron con 15 mil pesos, por no generar una factura global por ventas menores de 100 pesos.

– Me dan ganas de ir sola a trabajar tres días a la semana y lo que saque será libre y así no pago sueldos de empleados, ni renta del local, ni luz, ni agua, ni pago impuestos. ¡Me saldrá mejor!

Al terminar y entregarme los zapatos con el impecable trabajo realizado, me vuelve a observar y suelta:

–              ¡Deshaz las reglas!

Ve mi cara de asombro y antes de siquiera articular palabra alguna, ella me explica.

–              Deshaz las reglas es una canción que escuche anoche al ver la película “Aquí y Ahora”, en donde la protagonista Sarah Jessica Parker, la de la serie “Sex and the City” que es mi favorita, la canta; enseguida me lee un pedazo de papel que saca de su mandil de cuero.

“Deshaz las reglas

Deshaz la confianza

A veces siento que la mente se me hace polvo

Deshaz las reglas

Descubre a los ladrones del juego, a veces pesca a un pez diminuto y devuélvelo al mar

Con caña y todo lo demás, viendo las ruinas antes del caos”.

Al momento de pagar, correspondo con un último comentario.

–              Permítame señora reconocerle el enorme esfuerzo que hace por mantener una fuente de ingresos de su familia, así como de empleos a pesar de lo difícil que es hoy mantener un negocio y sobre todo por su detalle de compartirme lo que usted anotó en lo que me leyó: Quienes observamos las reglas, estamos siendo empujados a dejar de hacerlo, hasta que las autoridades apliquen las leyes de manera pareja.

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