Ser parte de la historia, el reinaugurar el “Guaycura”

Gilberto Bonilla Rodríguez

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Sábado 23 de febrero, el viento frío de la tarde invitaba a quedarse en casa a ver una película, sin embargo, la cita ya estaba pactada, poco a poco cientos de personas desfilaban por las calles cercanas a la que hoy conocemos como la Villa Deportiva, calles como la Félix Ortega y la 5 de Mayo lucían abarrotadas por la gente que se aprestaba de manera apresurada a llegar al evento de reinauguración del Estadio “Guaycura”; las calles fueron cerradas al tráfico vehicular. El viento arreciaba… y calaba de manera peculiar, como en otras ocasiones, inocentemente pensé que lo gélido del clima no sería parte del escenario y solo traje conmigo un chaleco con gorro, ¡tremendo error!, las consecuencias las resentiría más tarde.

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Camisetas de Chivas y de América apenas se alcanzaban a ver debajo de las chamarras y suéteres que la gente portaba, algunos, los menos, si desafiaron el clima y orgullosamente portaban el escudo del equipo de sus amores, y es que no se puede definir de otra forma, el Rebaño Sagrado y las Poderosas Águilas del América, son ya una tradición antagónica del pueblo mexicano.

Las filas para entrar al Estadio “Guaycura” eran largas, larguísimas, y es que bien valía la pena entrar y ser parte del momento en que por fin se reinaugurara este magno recinto deportivo.3

Por el acceso de la calle Félix Ortega la cola iba a parar allá, por la calle Morelos y Primo Verdad, por el lado de la calle 5 de Mayo, la fila le daba la vuelta al estadio “Arturo C. Nalh”, todo mundo aguardaba impaciente su turno para ingresar y ocupar uno de los 5 mil asientos con los que contaba el remodelado estadio.

El frío continuaba, la gente seguía llegando, algunos con boleto en mano y otros con la esperanza de poder conseguir uno y ver en la cancha a los otrora estrellas del balompié mexicano.4

El vasito con elote, la bolsa de chicharrones, papitas, banderillas, frituras varias, estaban al alcance de unos cuantos pasos, aquello era una verbena popular, ¡llévele, llévele!, banderas rojiblancas y amarillas, banditas para la cabeza, trompetillas de esas ruidosas que son populares en los estadios hacían su aparición, todo mundo quería tener un pequeño recuerdo de esa ocasión,

En el sonido local retumbaban de repente los acordes del mariachi, Guadalajara, Guadalajara, y como respuesta: ¡Aaaaaaamérica! ¡Águilas! ¡Aaaaaaamérica! ¡Águilas! Se dejaba escuchar el himno del conjunto capitalino, los aficionados abrían grandes los ojos y unos a otros se volteaban a ver y decían oi guey, oi, inmediatamente se les dibujaba una sonrisa en la cara, familias enteras, a veces, divididos los colores, y en otros casos, bien uniformados, pero todos esperando impacientemente entrar, todos calentábamos motores para apoyar a nuestro equipo una vez que iniciara el partido.

Poco a poco el Estadio “Guaycura”, fue dejando de ser una fría estructura de cemento, poco a poco el color, las risas, los gritos y el cuchicheo fueron llenando de vida aquel recinto, el frío seguía, pero ¡que importaba!, todos aguardamos ese momento mágico, en que los equipos saltaran a la cancha.

Previo a la ceremonia de inauguración, hizo su aparición en la cancha un artista local haciendo la imitación del comentarista de futbol el “Perro” Bermúdez, quien junto con dos mujeres bailando samba fueron calentando el ambiente.5

El momento llegó, saltaron a la cancha las leyendas de ambos equipos, así como las autoridades estatales, en el centro de la cancha se podía ver al gobernador Carlos Mendoza flanqueado por su esposa y sus hijos, se le notaba contento, sonriente, satisfecho de entregar una de las obras que pasarán a la historia como parte de su legado, se realizó el corte de listón y vinieron los fuegos pirotécnicos, el frío, la espera, y la lucha por conseguir un boleto pasaron a segundo término, la gente se fundió en un solo aplauso y una ovación; ¡por fin teníamos un estadio de calidad!

Y digo “teníamos” porque esas obras son igual de importantes como todas las que nos facilitan la vida a los sudcalifornianos, si no hubiera sido hoy ¿cuándo?

Luego del corte de listón se dio paso a la ceremonia de la entonación de los himnos nacional, y por primera ocasión, se entonaba en un escenario deportivo como este el Himno estatal, obra del escritor Domingo Valentín Castro Burgoin, una vez terminado el acto protocolario, el gobernador acompañado de su esposa Gabriela Velázquez de Mendoza, fueron a sentarse en las gradas, como unos aficionados más, rodeados de funcionarios del orden federal y municipal, como el delegado Víctor Castro Cosío y la presidenta de Los Cabos, Jesús Armida Castro Guzmán, ambos de un partido político diferente al del gobernador, sin embargo, en ese momento, el motivo de dicha convivencia era otro, uno meramente deportivo.

Uno a uno fueron llamados a la cancha, por el lado de las Leyendas de Chivas aparecieron “El Gusano” Nápoles, “Ramoncito” Morales, Camilo Romero, “Chava” Carmona” “El Amauri” Ponce, Jonni Magallón, “El Tiburón” Sánchez, entre otros, la ovación de la afición chiva no se hizo esperar.

Por el lado, las leyendas del América hicieron su arribo al campo, González Tahuilán, los hermanos Mosqueda, Reinaldo Navia, Isaac Terrazas, Damián Álvarez, y sin duda los más ovacionados, Luis Roberto Álves Zague y Antonio Carlos Santos, entre otros jugadores, en las gradas el ambiente era total.

Los jugadores empezaron a hacer un poco de calentamiento, tocaban el balón y la gente les festejaba, en las gradas la gente coreaba a su equipo preferido, cuando parecía que una afición dominaba, la otra resurgía aún más fuerte.

Mientras daba inicio el partido, en las gradas se vivió la ola, cinco vueltas seguidas confirmaban que la gente estaba lista y demandaba que los jugadores dieran inicio al espectáculo.

El encuentro comenzó y al minuto dos del primer tiempo las Chivas anotarían el primer tanto, la respuesta llegó 8 minutos más tarde, las Leyendas del América pondrían el empate a 1 gol, la algarabía era total, la batucada estaba presente, la gente metida en el partido, los primeros minutos fueron de dominio Chiva, la gente coreaba los óle, óle, óle, pero poco a poco el toque americanista hizo de la noche una delicia y acalló esos gritos.

El medio tiempo llegó, una sorpresa estaba por darse, y con bombo y platillo fue anunciada, el Estadio “Guaycura” tendría un equipo de segunda división profesional de futbol en México, Los Lobos Marinos de La Paz; la gente recibió con beneplácito dicho anuncio; se pretende que para agosto de este año, se tenga actividad futbolística de nivel profesional.6

El segundo tiempo dio inicio, la gente se frotaba las manos más por la emoción de continuar viendo las acciones del partido que por el frío, la escuadra del América siguió con su racha goleadora y al final, pese al intento de las Leyendas de Chivas, el partido acabó con un lapidario 5 goles a 3 en favor de los exjugadores de Coapa.

Más allá de todas las discusiones extra cancha que rodearon este encuentro, la afición se fue contenta; más allá de los intentos por minimizar o cuestionar la inversión para contar con infraestructura de primer nivel, los sudcalifornianos cuentan ahora con el Estadio “Guaycura” de fútbol, se cuenta también, con la Arena La Paz, la cual fue casa del equipo Guaycuras que fue parte del Circuito de Basquetbol del Pacifico (CIBAPAC) y que albergará a las Mantarrayas de La Paz en el CIBACOPA, además de que alojará encuentros y competencias en disciplinas como Karate, Tae Kwon Do, Boxeo, lucha y Volibol.

Por otro lado, los aficionados al rey de los deportes muy pronto, en el mes de marzo, para ser más exactos, podrán disfrutar de béisbol profesional, ya que El Coloso de la 5 de Mayo, como popularmente se le conoce, será la casa de los Delfines de La Paz.

Pero no solo serán un espacio para la práctica de deporte profesional, ya que estos recintos deportivos serán utilizados para recibir espectáculos de otra índole, como el concierto de la banda ochentera Timbiriche, que se presentó el 9 de marzo, en beneficio del Sistema Estatal para el Desarrollo Integral de la Familia (SEDIF).

Pero aquí vale la pena hacer una pausa, el crear espacios como estos, indudablemente deberán darle cabida a espectáculos de calidad, donde la gente participe y asista a esta Villa Deportiva, y que los jóvenes vean en el desempeño de los equipos y jugadores un ejemplo a seguir, que los impulse a la práctica de alguno de los deportes que en ellos se exhiban, y que esta práctica les aleje de conductas nocivas para su desarrollo personal.

Por otro lado, ya era necesario contar con equipos y espectáculos que fomenten nuestra identidad local, donde cada semana o cada quince días, los niños y las familias se pongan una camiseta y vivan el deporte, no solo en el papel de practicantes, sino también de espectadores de encuentros y eventos dignos y de calidad en instalaciones también de calidad.7

Si bien es cierto que otras administraciones le han apostado a la reactivación de espacios deportivos, este gobierno ha logrado dejar una obra importante, un legado para los sudcalifornianos; ojala que la Villa Deportiva sea solo una de varias obras de gran calado que esta administración nos deje a los sudcalifornianos, que se fomente, además, una tradición, la tradición de asistir en familia a los estadios para apoyar a los equipos locales.

Al final, a pesar de andar por ahí un aficionado medio perdido de la maquina cementera con su respectiva playera, el evento fue todo un éxito, los aficionados posiblemente salieron con las manos frías, pero con el corazón contento, y más aquellos que llevamos en el corazón los colores del América.

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