Tiempos de polarización

Por Vladimir Torres Navarro

 Todos los días, a través de los diferentes medios de comunicación se exponen posiciones encontradas, que van desde formas de críticas, cuestionamientos hasta las ofensas, incluso, amenazas. Esta etapa, en la que se contraponen las diversas percepciones, debe abordarse con cuidado, antes de que escale a un nivel en el que ocurran cosas que podamos lamentar.

Tiempos de polarización

No solo nuestro país, sino que gran parte del mundo está experimentando una etapa en el que las diferencias se agudizan, y cada problema se observa en blanco o negro, entre buenos y malos. Estas posturas dominan en España, Estados Unidos, Reino Unidos, Venezuela y ya se dejan sentir en nuestra Entidad.

El incremento de la desigualdad, un limitado crecimiento económico así como la crisis de la política y los políticos tradicionales son la base propicia para la polarización. Sin duda, en cada país, un factor ha sido más preponderante que otro.

Pero también existen dos aspectos que han sido exponentes de estos posicionamientos encontrados, los cuales están íntimamente ligados: la crisis de los medios masivos de comunicación tradicional y popularidad de las redes sociales.

Está realidad ha sido propicia para el florecimiento del pensamiento antipolítico, que rechaza toda forma tradicional en el actuar del gobierno y sus dirigentes, pero también de los medios de comunicación y sus comunicadores.

Para un grupo numeroso de ciudadanos, los medios de comunicación sólo difunden perspectiva de la clase dirigente y sus opositores a modo, es decir, sólo representan sus intereses políticos y comerciales. Por ello, los han vinculado a esa forma que hoy rechazan.

Así es como las redes sociales han tomado relevancia, pues son el único recurso de quienes se sienten ignorados por la política de hoy. La polarización es resultado de la concurrencia de una realidad económica adversa, la decepción en los políticos y la posibilidad de expresarse públicamente, lo cual antes no era posible.

Algo que es muy importante tener en cuenta, es que la forma técnica de las redes sociales estimula la difusión de ideas extremas. Pues están diseñadas para privilegiar textos cortos, lo cual provoca que quien desea compartir una idea, quiera ser concreto, y para ser replicado, hay que llamar la atención; la cual se capta, precisamente, al ser polémico.

En las redes sociales abundan ideas extremas, no hay términos medios. Las posiciones moderadas son censuradas por quienes piensan que todo es blanco y por quienes ven todo de color negro.

En este ambiente polarizado sólo hay personas buenas y malas. Se adora o se odia a un político. Si estás en desacuerdo en una decisión eres un traidor. No existen los términos medios ni las excepciones.

Incluso, hay políticos, que en un intento por desmarcarse, han adoptado posiciones propias de la antipolítica. Algunos les han resultado por que han atraído atención y simpatías. Pero la mayoría ha caído en contradicciones obteniendo un saldo negativo.

Claro que en un ambiente polarizado no todo es malo, hay que decirlo. Pues en él surgen constantes demandas, aunque algunas absurdas, que imponen una agenda en el quehacer público sobre la cual se exige un resultado.

Ha sido la insistencia de muchos ciudadanos lo que ha orillado a los gobiernos a reducir excesos en los protocolos públicos y en gastos innecesarios. Ha sido la intolerancia de miles de personas, la que no ha permitido que la clase política haga oídos sordos y quien lo ha dejado pasar, seguramente no volverá a contar con el apoyo ciudadano.

Las ideas extremas son útiles para que cada actor exponga y defienda lo que piensa, lo lamentable es que hay personas, que no son pocas, que hablan desinformadamente. Digamos que son una especie de lumpen-opinadores, que nada aportan al debate, que nunca argumentan sus posturas, que descalifican por descalificar y a menudo recurren a las ofensas. Los hay, en todos los polos, tienen camisa de opositor, periodista u oficialista.

Todos sabemos que las posturas extremas son las que dan origen a las moderadas. Sin embargo, debe haber condiciones para que ello ocurra. Por tal motivo, aunque ser extremo sea lo más popular, no hay que dejarnos llevar por la corriente. Pero también hay que promover que todos tengamos los pies en la tierra y que tratemos de exigir decisiones pensadas. Eso es lo que nos conviene a todos.

No hay que negar que la polarización existe y que sin o somos consciente de ella, alguien puede aprovecharse de nuestra buena voluntad y llevarnos a tomar decisiones que sólo a pocos conviene.

Por tal motivo, hay que responder a éste momento, siendo selectivos, en lo que creemos, en lo que apoyamos y en lo que rechazamos. Por eso es importante informarnos para no demandar soluciones fantasiosas.

México vive una etapa de cambio, sin duda. Por tal motivo debemos empujar, a pesar de nuestras creencias, hacia el lado que a todos nos conviene. De poco sirve defender ideas por orgullo o por llamar la atención. Hagamos de ésta etapa de polarización, la oportunidad de confirmar que estamos preparados para librarnos de la absurdidad.

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