Tercera ley de Newton y huachicol

César de Jesús Ortega Romero

La llave del éxito político está en la credibilidad y nada mejor como referencia, que la conversación de dos pasajeros en un vuelo a finales del mes de enero de este año, que inició con el clásico:

Hit the Nail on the Head

¿Quiubo diputado? Le dijo de manera coloquial aquel profesor jubilado al llegar al asiento junto al legislador, que mucho tiempo atrás había sido su alumno en la secundaria, quien apenas se acomodaba en el asiento del pasillo.

“Aquí cazando venados jajajaja”, recibió por ingeniosa respuesta el interlocutor, sirviendo para romper cualquier protocolo formal que pudiera existir.

Para suerte de ambos, a la fila de tres asientos solo llegaron ellos, así que el profesor se instaló en la ventanilla, para dar paso a todo ese procedimiento de revisión de la posición de asientos y equipaje de mano por las azafatas, que es preámbulo a la actuación que nos entregan al compás de una grabación, acerca del uso de cinturones de seguridad y mascarillas; por lo que una vez en pleno vuelo se abre el diálogo entre los personajes mencionados.

Fíjate que soy de los que siempre pensé que Lopez Obrador nos llevaría al desastre nacional, pero debo decirte, viendo lo que ha pasado desde su toma de posesión como presidente hasta ahorita, encuentro elementos a su favor y claro, hay otros que no me gustan nada.

Bueno, toma en cuenta querido maestro que sus decisiones no son como las de siempre y este país no se puede cambiar de la noche a la mañana.

Todavía encuentro muchas dudas y rechazo, pero lo que si le reconozco es que es muy “talachero”, es más, no me lo imagino haciendo otra cosa que estar pensando en cómo llevar a cabo sus ideas.

– Si es cierto, nosotros mismos a veces dudamos -aquí en confianza- y lo que es más, todavía muchos de quienes formamos la cuarta transformación “no agarramos la onda”, pero por eso nuestra labor es ir poco a poco entendiéndolo, así como ganándonos con resultados a los que están en contra.

Soy de los que piensa que antes de la elección presidencial, se tendieron algunos “puentes de plata” entre Peña y AMLO, porque de otra manera no se entiende que el ya expresidente se quedó al discurso en la toma de protesta, cuando antes, otros ex llegaron, entregaron la banda y se fueron; aún más, no hay hasta ahora ninguna señal de acción legal en su contra, cuando el mensaje presidencial fue de acusaciones y críticas, corrupción, impunidad, muertos, desaparecidos, país en crisis, bancarrota, gobierno neoliberal al servicio de la minoría rapaz y como cereza del pastel, dos de sus reformas claves, la educativa y la energética, a la basura, así como la cancelación de la obra emblemática del aeropuerto de Texcoco.

– Si, tienes razón y todavía no sabemos hasta dónde será esta onda, ya ves que también muchos decían que iba a cambiar, que eran discursos de campaña; hoy, tienen que aceptar, si es que no quieren entender, que no va a cambiar como presidente, ya que a su estilo eran anuncios de políticas públicas y aunque no tuvieran sentido, él se lo está dando.

Yo era de esos.

Ya terminó con las pensiones de los expresidentes; que no se subió al avión presidencial ya la mandó vender; desapareció el Estado Mayor Presidencial; no vive en Los Pinos y lo convirtió en un centro cultural; que su residencia sería Palacio Nacional, y ahí se está quedando algunos días y seguramente terminará ahí instalado; recortó los sueldos de la alta burocracia y les quitó privilegios, rebajándolos con todo y resistencia del Poder Judicial; que habría revocación de mandato y lo habrá en las intermedias; que había que ir acostumbrándonos a las consultas, y ya se fue por dos…

¡Si, pero espérame tantito! Lo del tren maya es una ocurrencia, no existía ni proyecto y lo del nuevo aeropuerto de la CDMX, fue una verdadera terquedad cancelar el proyecto, además no se ve como terminen de justificar lo de los otros aeropuertos.

Pues… (alcanzó a decir el diputado, pero en lo que preparaba mentalmente la defensa, fue avasallado por su antiguo maestro).

También no hay forma de justificar que se ha equivocado al no asistir a los funerales de la gobernadora de Puebla y de su marido, Moreno Valle, y tres personas más, sobre todo por no estar de acuerdo con el Tribunal Electoral que le dio el triunfo a la panista y su anuncio de no visitar ese estado. Luego dijo “Son tiempos de canalla”.

Se disculpó, profe…

Pues sí, pero… su equipo tampoco lo está ayudando.

La verdad que, sí necesita hacer cambios como el de Javier Jiménez Espriú, que contestó a un tuit de José Antonio Meade sobre las pérdidas de no hacer el aeropuerto de Texcoco, que llamó las cuentas alegres de un hombre triste, sin responderle al fondo.

Lo que también ya es un exceso, es lo dicharachero: como que ¡Me canso, ganso…!

– Jajajaja.

– Jajajaja.

Las risas de ambos relajaron el momento y sacó su as de la manga el defensor de la cuarta transformación.

Me parece muy interesante lo que me vienes diciendo, nosotros estamos para escuchar las opiniones de todos y yo estimado profe, te tengo respeto; pero qué me dices de la decisión, necesaria e inaplazable, de cerrar los ductos para acabar con el huachicoleo, un delito que creció sin control por la corrupción y la ineficiencia para combatirlo.

– Bien tomada pero mal implementada, pero sin duda es una buena medida.

Los niveles inimaginables de ganancias para el crimen organizado con la complacencia principalmente desde el mismo PEMEX, sin descartar autoridades de todos los niveles, era insoportable y desde luego que produjo un disgusto social por el desabasto, pero la percepción social es favorable a la medida de combate a la corrupción; que, si complementa en un tiempo razonable con la baja en los precios de las gasolinas, será un eslabón clave para fortalecer la credibilidad presidencial.

Pues sí… y de que sigue teniendo el respaldo de la gente, es cierto y en donde baje la gasolina, se va para arriba; ¿te acuerdas de la Tercera Ley de Newton, la de la acción y la reacción?

– ¡Híjole maestro, me agarró en curva! Jejeje

Bueno, como siempre sigues en el limbo jajaja pero te lo explico con un ejemplo: al golpear un clavo en el suelo con un martillo, el clavo ejerce una fuerza contraria que hace que el martillo rebote hacia arriba. Bueno pues, el presidente está golpeando al “clavo” de la delincuencia organizada del huachicol con el “martillo” de la anticorrupción, que lo está elevando en la credibilidad ciudadana.

En esos momentos, las azafatas se aseguran de que todas las mesitas estén plegadas, los reposabrazos bajados, los asientos en vertical y los cinturones bien abrochados… y hasta el próximo vuelo estimados lectores.

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