Civilidad

 

Ángel Cu Ambriz

 Hay quienes pensamos que hubiera sido maravilloso que mejor se les hubiera ocurrido hacer un centro cultural en la colonia Camino Real, con la misma inversión que dedicaron para martirizar al malecón de La Paz. Muchos millones de pesos.

angel cu color

Miércoles por la tarde: una ambulancia viene con la sirena y las luces por el malecón; pero al llegar a la altura de la escultura del viejo y el mar: ¡no tiene por donde circular!

La vialidad se estrecha tanto que el tercer vehículo no puede circular con libertad. ¿Qué sucedería si hubiera un siniestro un viernes por la noche en la zona dorada del malecón? Los bomberos necesitarían ser teletransportados para poder llegar al lugar de la emergencia, so pena de que suceda una desgracia.

Diseñado al gusto de los arrendadores de bicicletas y de las cantinas que invaden las banquetas, le invito respetado lector a que trate de llevar a alguien en una silla de ruedas por la acera donde están los negocios de comida y bebida un sábado por la noche. De nada sirven los enormes accesos en las boca calle, si luego se encuentra uno con una selva de mesas y sillas.

Criticar a las autoridades es relativamente fácil; pero reconocer y denunciar la indolencia ciudadana es otra cosa que nos pone en sendos predicamentos; la civilidad implica muchos detalles y un honesto compromiso. Les describo la razón del párrafo anterior:

Desde la primera remodelación del malecón, se instalaron señalamientos prohibiendo las bicicletas y pasear perros en la zona peatonal; sin embargo, la ciudadanía se pasó dichos señalamientos por el arco del triunfo.

Poco a poco fueron aumentando las bicicletas, patinetas y posteriormente los comerciantes de la renta de vehículos de pedales hicieron su agosto.

Como complemento, cual si fueran películas de Disney se podían ver a las copetudas damas paseando sus copetudos french poodle o a los “mamados” galanes exhibicionistas paseando hasta tres pitbull por individuo; jaloneando de ellos como si fuesen unos Tarzán dominando a sus leones, a lo largo del malecón. Todo esto en exclusión de los más importantes paseantes que puede haber: los niños pequeños y las personas de la tercera edad.

Así transcurrieron los años ante la complacencia de la autoridad; finalmente hace pocos meses, con la entrega de la primera sección “embellecida” del malecón, se prohibieron los perros en la vía peatonal. ¡Hubo quién se molestó!

Parecía que finalmente podrían regresar los paseantes más vulnerables, pero poco a poco regresó la anarquía y ya comienzan las consecuencias: personas amenazadas y mordidas por las mascotas de los “animales” que insisten en llevar a sus colmilludos a una zona en donde la gente corre, grita, utiliza bastones, pelotas y demás elementos que un animalito puede considerar amenazante.

La civilidad para algunos es un asunto ridículo o de excesiva inocencia; sin embargo, las consecuencias por falta de la misma ya se manifestaron en la explosión de la toma clandestina en Tlahuelilpan, Hidalgo, con más de cien muertos.

Que si tenían días sin combustible, que si esto o aquello: la desgracia cobró la falta de prudencia de la gente.

Desde luego que la ciudadanía está harta, porque quienes más debieran mostrar mesura disciplina y honestidad; que son los servidores públicos; han sido quienes han cometido infinidad de delitos monumentales con absoluta impunidad.

En efecto, la gente está muy resentida y por eso exige al nuevo gobierno federal nombres. Que si bien el nivel de aprobación de las primeras estrategias es muy alto; a pesar de la crisis en el abasto de gasolina; ya se quieren saber nombres, el ciudadano necesita tener la seguridad de que la impunidad llegó a su fin.

Muy triste resultó ver la tabla estadística difundida por la revista Forbes, mostrando el incremento en las tomas clandestinas de manera exponencial, a principio del gobierno de Vicente Fox hasta el final del mandato de Peña Nieto con un rango que va de poco más de cien hasta más de doce mil tomas registradas.

En un asunto relacionado; se critica que a los que vayan a ser choferes de las pipas compradas en EU, les vayan a pagar más de $19 000 mensuales; entonces sale a relucir que más del 99% de la población económicamente activa, gana menos de eso; incluidos los profesionistas con post grado.

La población está dolida, resentida social, política y económicamente, esto convierte a la opinión pública en un campo minado, polarizado, estridente e intolerante y no es para menos. Serenar el resentimiento llevará tiempo, mucha disciplina y honestidad; para que se recupere la voluntad de recoger un papel en la calle, de respetar la vía peatonal y poco a poco vayamos armonizando la convivencia social.

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