Por las brechas de la Sierra de Los Dolores B.C.S.

Arq. Eugenio Santa Cruz Henríquez

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Hace algunos 12 años conocí estas inhóspitas pero hermosas tierras de la Sierra de Los Dolores Municipio de La Paz invitado en ese entonces por el Padre Tonino.

Ahí conocí la pobreza extrema en que vivían y viven aún muchos de sus pobladores desgraciadamente, entendí de su gran amor a su tierra y comprendí lo que un ser humano puede hacer para subsistir obteniendo todo de la nada.

Supe a qué sabe un sorbo de agua de pozo, a comer un día sí y otro no, a saborear el mejor café de talega y las más sabrosas tortillas de harina retacadas de machaca de res con un trozo de queso de chiva como platillo cotidiano y tradicional regional, y a caminar por brechas que están tan jodidas como siguen hasta ahora.

No concibo estas brechas sin que a mi memoria vengan esos rostros amables y curtidos de sol tierra y trabajo.

Muchos de estos rostros ya no sonríen porque su tiempo de vida ha terminado, sin embargo quedan en mi mente sus risas, gestos y amabilidad que siempre me dispensaron. Esos seres indómitos que surcaron su vida algunos de ellos por más de 100 años.

Todos murieron con la promesa y esperanza de ayuda que alguna vez un político les dijo en campaña, nunca fueron atendidos.

Durante estos últimos 12 años de mi vida he convivido con muchos rancheros en su hospitalidad que ha abierto la puerta de sus casas, he compartido sus alegrías, penas, injusticias, lamentos pero sobre todo su sabiduría natural que tienen los seres humanos que se crían en la desesperación, en la necesidad y en los retos de diario; en aquellos tiempos aún se veían ranchos pujantes, con muchos habitantes, había más agricultura y más ganadería vacuna y cabria, ahora son ranchos fantasmas, solos, olvidados e improductivos.

Se ha perdido prácticamente la tradicional herrería de cuchillos hechos de muelle de auto, la talabartería, la fabricación de vino de vid, la fabricación de muebles de cardón, entre otras tradiciones de la región.

También tuve la oportunidad de convivir en esos tiempos añejos con Monseñor Juan Giordanni Nana y su inmensa fe que contagió a muchas generaciones; el Místico Serrano como se le conoce por allá en esos rumbos, su enseñanza sigue invocando la fe en Dios, el amor, generosidad y valores.

Por cierto el día 8 de Enero fue un aniversario más de su irreparable pérdida. Sepultado en nuestra Catedral de La Paz donde muchos fieles diario le visitan su sepulcro.

Los últimos años el Padre Tonino prosiguió ese ejemplar trabajo y ambos son tan recordados y queridos por todos los rancheros de la zona.

Pero regresando a la actualidad, les comentaré que esas poblaciones de ranchos y comunidades han ido quedando solas, los jóvenes han tenido que emigrar al pueblo (como le dicen a la ciudad) en busca de otras alternativas de vida, solo están quedando los ancianos y mujeres que cuidan a los pocos niños que radican ya en esas zonas.

Pero… ¿Por qué ese fenómeno de emigración? La principal: fuentes de empleo.

El mismo fenómeno que se vive en todo el México rural se vive aquí a 150 km al norte de nuestra ciudad de La Paz.

Olvido ancestral oficial, falta de ingenio de políticas para desarrollar el campo y arraigar a sus moradores, en el caso del norte del municipio de La Paz infinidad de presidentes municipales, gobernadores, diputados y senadores de todos los partidos políticos han prometido ayuda y solo han quedado en promesas y se convierten en clientelismo electoral en su momento requerido, algunos ni siquiera los visitaron alguna vez. Solo  la Iglesia ha buscado esquemas de ayuda espiritual, ocupacional y de salud.

Ahora que conviví con ellos estos placenteros 11 días del pasado mes de Diciembre en esas apartadas localidades, se refrenda la ausencia de apoyo oficial, después de vivir la sequía por dos años atrás, les llueve en los últimos meses y los pobladores de la sierra sembraron maíz, frijol, calabaza, sandia, entre otros cultivos, pero otra mala jugada de la naturaleza les puso en precaria situación… el intenso frío de los últimos días de diciembre les helaron sus cultivos. Nuevamente están otra vez en predicamento. Perdieron todo, y quedaron endeudados por la compra de las semillas. Nuevamente se acaba la ilusión pero se robustece la lucha de continuar en la brega, los que pensaron en regresar a cosechar sus tierras tendrán que subemplearse en el pueblo y por consecuencia se desarraigan más de su tierra, de sus familias y tradiciones.

Ranchos solos, ancianos con necesidades básicas esperan a sus autoridades para darles de una vez por todas, una solución a su precaria situación económica, de salud, de educación, de empleo, de subsistencia, de electricidad, de señal telefónica y de radio, de internet, de brechas en buen estado.

Confían los rancheros en la llegada del nuevo gobierno municipal de La Paz, tanto del presidente como de su síndica, ya dieron muestras de esa intención de ayuda en caminos, huertos familiares y el empleo temporal en su reciente visita a esa zona, se percataron personalmente de las grandes necesidades de ese puñado de seres humanos sudcalifornianos que también tienen derechos y muchas, muchas necesidades, que se reactiven las caravanas de salud, de abastecimiento de abarrotes, hacen falta tantas cosas que es como empezar de cero.

En lo particular, estos renglones que nos abre la Revista Análisis sirva pues para pedir, solicitar a las autoridades conozcan esta situación que viven muchas personas que requieren de nuestra mano.

Ojala así sea.

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