EN PRIVADO

 Por Dionicio LARA

  • Ni perdón, ni olvido, ni amnistía, ni indulto

La delincuencia -mi estimado Bertoldo-, jamás podrá ser erradicada con abrazos, besos y apapachos. Y seguramente estará de acuerdo conmigo, que la delincuencia, no está presta para compartir amor y paz con ella.

en privado noviembre 2018, color

No amigo Beto.

Porque la delincuencia representa peligros, riesgos, contingencias, amenazas, e inseguridad. Y porque trae consigo desde estremecimiento, fobia, dolo y violencia, hasta robo, fraude, homicidio, violaciones, secuestro, y narcotráfico. Y todo en su conjunto, acarrea terror, pánico, miedo, lágrimas y muerte.

Es pues, un despreciable y horripilante fenómeno que concentra víctimas, muchas de ellas inocentes. Y que no le importa llevarse dentro de ese remolino de sangre y monstruosidades a niños y niñas.

Luego entonces, no es posible frenarla con dulces; entretenerla con chocolates; atacarla con globos, o combatirla con bombones. Y mucho menos se va a erradicar sin acciones concretas y con los brazos cruzados.

Y más aún, debemos tomar en cuenta que los delincuentes, ni fueron acompañantes de Mahatma Gandhi, ni se hincaban a orar junto a la madre Teresa de Calcuta como para otorgarles facultades con amnistías o indultos.

Los delincuentes, amigo Beto, no son pues, unas hermanitas de la caridad merecedores de perdón y olvido.

Por tanto, y derivado de lo anterior, no podemos soslayar el dolor por el que atraviesan centenares de familias que han sufrido los colaterales efectos de la delincuencia, y mucho menos se puede pasar desapercibido el sufrimiento por la muerte de un ser querido.

¿Dónde queda -pues- tanto horror que la delincuencia está causando con sus actuaciones?

Habría que preguntárselo también a las Comisiones de Derechos Humanos, ya sean a las estatales o la nacional.

Y te diré el por qué.

Porque a veces pienso, que, conjuntamente con los Estados Unidos de América, estas instituciones se erigen como abogados -defensores de oficio-, de los delincuentes; y por esa causa, surge un efecto, que consiste en que los delincuentes -con una sonrisa de triunfo dibujada en sus rostros- fácilmente regresan a las calles para volver a delinquir.

E intentaré desglosar mi opinión:

Y empezaré diciendo que me llama poderosamente la atención que el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica, siempre ha demostrado su preocupación -inclusive apoyando con millones de dólares- para  que otros países -entre ellos México-, proteja y promueva los derechos humanos.

Es decir, en mi humilde opinión creo que desde el momento mismo que una institución como lo es la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, se avoque a defender a los delincuentes, en la misma medida el país norteamericano está provocando desestabilización y caos al interior de nuestro país, y que justamente es lo que quiere; y esto es muy criticable para aquel país, al ser precisamente uno de los principales promotores de la aplicación de la pena de muerte.

¿Dónde queda pues la defensa de los derechos humanos en los Estados Unidos cuando en su interior no defiende, y por el contrario, atenta contra la vida de los seres humanos…?

Es más, solamente para darnos una idea de lo que escribo, debo decir que la mayor parte del gasto previsto para 2017, que fue de 78.9 millones de dólares, se obligó a que México lo destinara a programas de fomento a la democracia, a la defensa y promoción de los derechos humanos y la gobernanza.

Lo peor de todo es que Estados Unidos siempre se dispone a bloquear el envío de estos recursos hasta en tanto el Congreso estadounidense reciba una certificación del Departamento de Estado acerca de que México respetan los derechos humanos.

Ahora te pregunto mi querido Beto: ¿Qué lectura te deja eso?

Es cuestión de analizar, que, en la medida en que un país, en este caso el nuestro, se preocupe por defender a los delincuentes, en esa medida se estará creando una mayor desestabilización y caos al interior del mismo país.

¿O no lo crees así amigo Beto?

En fin.

Por todo lo anterior, supongo que le asiste la razón al gobernador Carlos Mendoza Davis, cuando expresa estar de acuerdo con la nueva Ley de Seguridad Interior impulsada por el Presidente de México Enrique Peña Nieto, aun cuando, organismos diversos, entre ellos precisamente la CNDH, y las Ongs, adviertan lo contrario.

Sin embargo, habría que esperar, quizás solo unos cuantos días o meses, para ver qué determina Andrés Manuel López Obrador cuando asuma su alta responsabilidad para dirigir el país.

Y que en este último caso, mi opinión sería que AMLO someta esta y otras leyes similares relacionadas con el derecho y la delincuencia, ante un grupo de expertos en el tema, para que finalmente entre todos ellos emitan un documento viable que tienda, ya no tanto a acabar con los actos delincuenciales en nuestro país -lo cual se me antoja muy difícil-, sino cuando menos a reducir su incidencia.

Porque seguro estoy que ese es el sentir generalizado de un pueblo como el nuestro que ya está hasta el hartazgo de tanta podredumbre que recorre las empolvadas calles de los pobres, y las adoquinadas avenidas de los ricos.

Pero -por supuesto-, debe ser un documento que no tenga cabida ni el perdón, ni el olvido. Mucho menos la amnistía o el indulto.

Porque de no ser así, por más esfuerzos que se hagan, jamás veremos limpias nuestras calles y avenidas.

Cuestión de tiempo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s