“La Saurina de El Zacatón”, o la Niña vidente de El Triunfo

Por Gilberto Ortega Avilés

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El relato de “La Saurina del Zacatón” o mejor conocida como la niña vidente de El Triunfo, es una leyenda ampliamente conocida por todo el estado de Baja California Sur, la primera vez que se le dio forma escrita a todos estos testimonios fue en 1979 por el escritor Carlos Domínguez Tapia, con el cual ganó el primer lugar en los juegos florales celebrados en Mulegé el mismo año.

Primero empezaremos a definir que es una saurina, en el ámbito esotérico, persona que lloró en el vientre de su madre. Saurino: Persona que tiene un don energético de sanación, es una palabra que proviene de la palabra árabe Zuharí, que significa adivino y persona que puede manipular la energía. En principio, eran personas que podían detectar dónde había reservorios de agua mediante el uso de una varita de madera en forma de “y” invertida. Saurino, es aquella persona que ve el presente, pasado o futuro en cualquiera de las circunstancias, puede tomar cualquier objeto seña o gesto como mapa para saber con exactitud, qué decir, dónde tocar. Tienen don de ver, oír, tocar, saber, curar. En el norte de nuestra república mexicana se escucha todavía esta palabra… ellos la entienden como… Adivino o clarividente.

La pequeña Irenea había nacido 2 meses antes de lo previsto, hija de un licenciado en armas y una mujer de avanzada edad, lo cual había sido causa para muchos comentarios negativos de la comunidad hacia ellos.

Incluso, los comentarios negativos se dieron durante la misma boda en la iglesia de El Triunfo, donde se escuchaban los murmullos: “se casó con ella solo por su dinero y animales”, “solo agarre confianza, le quitará el dinero y se irá”, entre muchos otros.

En cuestión de edades, la diferencia era muy grande mientras Gregorio era un joven de unos 20 años, y doña Ramona era una señora muy grande ya con hijos mayores, tenía varios años que había perdido a su segundo esposo en batallas revolucionarias.

La señora Ramona dio a luz una niña muy blanca de ojos verdes y cabello rubio, lo cual alteró mucho a la comadrona o partera ya que eran características físicas muy diferentes a sus padres.

Irenea era una niña muy avanzada e inteligente, a la edad de un año actuaba como si tuviera 5, los ojos verdes y cabellos rubios que tenía la blanca niña contrastaban mucho con el color de piel de sus padres y hermanos, ya que ellos eran de cabello negro y piel morena.

La superstición no se hiso esperar, incluso al médico de la localidad le daba curiosidad tal caso, y debido a la falta de información de la época, los habitantes del pueblo llegaron a pensar que hasta podría ser hija del mismo demonio.

En el mismo templo de la localidad de El Triunfo se dio el primer indicio de las habilidades de clarividencia de la pequeña niña, cuando un 12 de diciembre, al celebrase las festividades del  Santo Patrono de la localidad, Irenea toma de sus faldas a su madre y llena de terror le dice que todo se va a caer, gracias a esa advertencia doña Ramona alcanza salir junto con su familia, pero desgraciadamente más de veinte personas murieron aplastadas por la caída de parte del techo de la iglesia.

Al ser Irenea y su familia los únicos salir con bien de esa desgracia, aumentó el temor por la condición de la niña. Al día siguiente en el cementerio, durante el entierro de las víctimas, la señora Ramona con gusto reveló que ella y su familia se habían salvado por un milagro de la Virgen, pero la muchedumbre furiosa y temerosa comenzó a culpar a la niña extraña del suceso, y afirmando que era el mismísimo diablo.

Tuvieron que huir ante los insultos y agresiones de la gente, y al ver el peligro la familia decidió llevar a la pequeña Irenea con su abuela al rancho Arroyo Hondo donde estaría más segura.

A pesar que en el pueblo el sacerdote llamó a la cordura y evitar especulaciones respecto a la desgracia, asegurando que él mismo había advertido del peligro del techo hace tiempo, y que fue una coincidencia que la niña se encontrara en el lugar del accidente ese día, el pueblo no dejaba de acusar a Irenea, y planearon ir al rancho El Zacatón donde asesinaron y quemaron a los padres y hermanastras de la niña, solo logrando sobrevivir dos hermanos que habían huido. La turba, al quemar todo el rancho dio por hecho que la niña estaba dentro durmiendo, y las autoridades no pudieron culpar a nadie de tan horrible masacre.

Pasaron unos meses, y la población pareció olvidar todo lo sucedido, pero una mañana de abril, los hermanos de Irenea llevaron a la niña a El Triunfo, a comprarle ropa (ellos ignoraban que la masacre había sido a causa de la linda niña), frente al templo, la niña soltó la mano de sus hermanos y corrió al templo, donde encontró al Sacerdote, quien la reconoció pero no sintió temor, entonces Irenea le dijo: “hace ocho años (en ese momento la niña solo tenía cuatro) unos soldados enterraron ahí cuatro tibores llenos de dinero, barritas de oro y muchas joyas que recogieron de las familias más ricas del pueblo, ¿Por qué no excava para que con eso arregle el techo de la iglesia?. Diciendo eso y señalando el lugar la niña fue llamada por sus hermanos y abandono el pueblo.
Siguiendo su instinto, el sacerdote con ayuda de más personas buscó tal tesoro, el cual encontró, tal suceso se dio a conocer rápido, incluso por los periódicos de la época.

El 12 de diciembre, a un año de la tragedia, se celebró una misa donde el sacerdote emocionado dijo: “hijos míos, hace un año culparon a una inocente niña del desplome del templo y manos criminales acudieron al rancho a incendiar a sus familiares con la seguridad de que la pequeña moriría con ellos, la creyeron una encarnación de Satanás y la difamaron. Hace algunos meses, la pequeña niña estuvo aquí y fue la que me señaló el lugar del tesoro del cual todos ustedes conocen fue extraído del subsuelo de este templo. Una niña demonio, hijos míos no entra a la casa de Dios ni descubre tesoros para ponerlos en manos de la iglesia. La he traído desde El Arroyo Hondo donde vive con sus abuelitos, para que juntos recemos por las infamias pasadas, por la sangre derramada injustamente, por sus padres y hermanos, y por los que murieron hace un año en esa terrible desgracia.

La vida de Irenea transcurrió con normalidad hasta que el mes de septiembre fue cuando la niña se volvió a hacer notar, cuando al ver como el suero de la leche para elaboración de queso de su abuela se tiraba y arrastraba unas hormigas, le hizo una terrible advertencia: “me quedé viendo las hormigas que se ahogaban, y siento que dentro de algunos días va a correr tanta agua en San Antonio y El Triunfo, que mucha gente va a morir”.

La abuela tomó a la pequeña y en su mula fue advertir al sacerdote del pueblo, a pesar de que el cielo se mostraba despejado y tranquilo.

Como está registrado históricamente, el 17 comenzó a soplar el fuerte viento, y para la mañana del 18 volaban techos de las casas, caían árboles y una terrible lluvia, la cual no solo afectó a El Triunfo y San Antonio, sino arrasó totalmente Cabo San Lucas y produjo graves consecuencias en La Paz.

Tiempo después, la abuela visitó al doctor en compañía de su nieta, al terminar la consulta la señora prometió volver al día siguiente para continuar el tratamiento, pero la niña dijo delante del médico, “no vas a poder volver nunca”. La abuela no dio importancia al hecho, y le dio las gracias al doctor y volvió al Arroyo Hondo, donde la señora se puso muy mala por la noche y falleció.

Pasaron varios meses, y un ranchero en estado de ebriedad volvía a la comunidad de El Salto, al norte del Arroyo Hondo, quien dice que de un enorme árbol le saltó a la cara un enorme gato montés al cual dio muerte con su machete para posteriormente huir.

A la mañana siguiente, al no encontrar en su cama a la niña, salieron a buscarla, y la encontraron totalmente descuartizada, junto a un charco de sangre y un machete de cacha negra.

La pequeña fue enterrada y se levantó una capilla, la cual a pesar de tener más de 100 años está bien cuidada, mucha gente asegura que todavía se puede ver el fantasma de la niña jugando por esos lugares.
Los ranchos de El Zacatón y Arroyo Hondo ya no existen, y los pueblos de El Triunfo y San Antonio, se han visto disminuidos por la salida de sus habitantes en busca de mejores oportunidades a La Paz o Los Cabos.
Pero aun así, siendo un pueblo característico de nuestro estado, recibe visitantes para disfrutar de algunas historias, y su comida tradicional.

La leyenda de la Saurina de El Zacatón o la Niña vidente de El Triunfo, sin duda es parte muy importante del folklor y cultura de Baja California Sur, con esa mezcla mágica de eventos reales y algunos increíbles que recorren la voz de los habitantes a veces, tocando la fantasía.

Esta versión de la muchas veces contada leyenda fue consultada en la publicación llamada “Nosotras”, número 13 de noviembre de 1979, resguardada en el Archivo Histórico Pablo L. Martínez.

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