Una mala tarde

 

César de Jesús Ortega Salgado

Una mala tarde

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Era de entrada una tarde difícil por la máxima expectación que acarrea anunciarse a un torero como él.

Confiaba a su suerte, a la habilidad de engañar al toro, a lo encantador de sus pases de capote, diestra muleta y sobre todo, a que le saliera un toro tan bueno que le dejara disfrutar el agradecimiento del  pueblo, para ser vitoreado una vez más. Torero, torerazo!

El matador vestido casualmente de grana y oro, empezó entonces a caminar luciendo un capote corto de seda y de vivo color, bordado con oro, plata y lentejuelas, que lucen usualmente los toreros durante el paseíllo.

El coso se llenó con anticipación, luciendo pletórico y anticipando una faena espectacular como las acostumbra el toreador, sobe todo conociéndose por la afición que venía de una tienta en Plaza de la Reforma, con la clase taurina de élite reunida para plantearle la posibilidad de ejecutar algunas suertes taurinas.

De lo que si estamos seguros, lejos de aconcharse el toro “Anti Minas” arrancó con una brava acometida, que desencajó el gesto del torero, para abrir repetidamente con el capote sus clásicas “verónicas”, “chicuelinas” y “gaoneras”, para hacerlo correr y cansarlo; ya luego y fiel a su estilo con la muleta pretendió ahogar al astado, citando muy de cerca al bravo animal, consiguiendo que su embestida fuera corta, haciéndole “el molinete”, pases “naturales” y “de pecho” con remate de “trincherazo”.

Para nada aparecieron los pases esperados por la aglomeración, como el “8 del IVA” y el “20 del ISR”, que inclusive en senda pancarta y detrás de él, le agradecía anticipadamente uno de sus más destacados banderilleros; ya ni que mencionar de la exigencia popular de que se manifestara con la suerte más aclamada y sobre todo esperada de la “NO a la Minería Tóxica”

Por ahí ante la presión del público, tibiamente intentó engañar al toro con una suerte mal ejecutada, sin más argumento que la ambigua maniobra del pase muy gastado y poco confiable de “la consulta popular”, recibiendo en respuesta un rechazo generalizado en primera instancia, pero que ante la repetición de la suerte y encarando al toro pretendió utilizar el estoque, lo que el respetable rechazo para que el juez indultara al toro “Anti Minas”.

Orejas y rabo tienen que esperar…duros tiempos le viene en la temporada taurina sexenal al torero y seguramente resultara fundamental quienes complementen el cartel para las siguientes corridas a lo largo de la nación y sus tratos en el extranjero, en lo que resta de este año y el siguiente y ya se sabe que el lenguaje de los toreros tiene códigos que sólo ellos descifran.

Por lo pronto desatado, arrollador, implacable, triunfador…no lució.

El torero vestido de grana y oro, tuvo una mala tarde al no conectar con las bases populares y propinarle una cornada el “Anti Minas”, rematada con un coro en contra.

El torero vestido de grana y oro, seguramente tendrá otra ocasión y veremos si se reconcilia con el pueblo, porque las cornadas se curan pero no se olvidan.

Esperemos una próxima y grata corrida que nos sitúe imaginariamente en la plaza madrileña de Las Ventas, una de las más grandes del mundo y no en una cruda realidad de una plaza de las ventas a los tóxicos intereses mineros.

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