Los baches de La Paz

No hago lo que quiero ni lo que puedo, sino lo que debo. Enrique IV

Por el Piloto Aviador Enrique A. Guerrero Osuna 

Septiembre mes de la patria, de serpentinas y de matracas, pero también es el mes más lluvioso para La Paz y poblaciones aledañas. La verdad con tanto bache no necesitamos temblores ni huracanes, nos basta con que una tormenta tropical como la bautizada como “19 E”, nos traiga agua en abundancia para que los baches hagan su ineluctable presencia en las calles de nuestra ciudad. La pregunta obligada es: si ya sabemos cómo se las gasta la madre naturaleza cada temporada, si ya sabemos la calidad de pavimentos que se requieren por las altas temperaturas que se registran año con año ¿por qué demonios los gobiernos municipales, estatales y hasta los federales, no se preocupan por hacer bien las cosas? Si ya sabemos que existen actualmente asfaltos de muy buena calidad, durabilísimos y resistentes a los baches y además maquinaría para su aplicación y sellamiento, no se utilizan.

baches

Sin falsas presunciones, en una ocasión me tocó arribar a la ciudad de Paris durante la noche. Para llegar al edificio en donde estaba nuestro departamento tuvimos que caminar algunas cuadras porque la calle estaba cerraba por mantenimiento. Una maquina al frente iba removiendo el asfalto antiguo y otra atrás iba colocando el nuevo en una forma precisa y compacta. Al otro día por la mañana al levantarnos nos pudimos dar cuenta que el trabajo había sido finalizado, la calle ya estaba abierta al tráfico y el pavimento lucía nuevecito y aún humeante, todo en una sola noche. ¿Qué no podemos hacer lo mismo en La Paz? Un ejemplo patético en nuestra ciudad son las calles de Fidepaz, cada año son las mismas en donde se reproducen los baches, el material que se utilizó para su pavimentación es de pésima calidad, no obstante los propios vecinos costearon la obra (de pavimentación), aparte de pagar impuestos altísimos por vivir en ese lugar, al gobierno municipal le viene importando muy poco las quejas ciudadanas, en el departamento de servicios municipales tienen oídos de artillero retirado. ¿Qué les cuesta hacer bien las cosas y utilizar material de primera calidad y durable? ¿Eso es pedir mucho?, papá -me dice mi hijo- “bájate de la nube” porque te puedes golpear.

Cada año es la misma historia, con la primera lluvia intensa, los mismos baches que taparon el año anterior se vuelven a abrir y ya sabemos los paceños cuál es el verdadero problema, no son los charcos y las lagunas, son los baches escondidos los que acaban con nuestros carros. Mientras llueve fuerte ningún paceño asoma sus narices, pero deja de llover y todo mundo continuamos con nuestras actividades con la consabida lentitud del tráfico ya que cada quien tiene que sacarle la vuelta a los baches más profundos. Todos seguimos “al de adelante” porque si él le atina a uno grande nosotros podemos sacarle la vuelta con peligro de caer en otro. Mientras los baches están bajo el agua no se ven, pero ahí están esperando un incauto que se confié y ¡cuerdas! Se meta de lleno y así hasta que baje el nivel de los charcos para poder ubicarlos, hay unos tan grandes que puede caber un Volkswagen, compiten mano a mano con los “socavones” de la SCT. No hay ni para dónde hacerse. Es el cuento de nunca acabar.

Termina de llover y de inmediato salen el gobernador y el presidente municipal a decirnos que la prioridad es tapar los baches, pero sucede que son muy necios y aferrados (los baches) al siguiente chubasco, vuelven por sus fueros y ahí están de nuevo, esperando clientes en un ciclo ad infinitum. Los paceños somos muy tranquilos y cada uno de nosotros se aprende de memoria la ubicación de los baches más peligrosos y diseñamos rutas alternas, solo una vez caemos en ellos o los que son inevitables los pasamos a vuelta de rueda aunque nunca falta el desesperado que le pite a uno. Un día una pick-up de esas con nombre de terminator que parecen tanques me rebasó por la izquierda tan solo para caer en las fauces de una tanda de hoyancos que lo hicieron volar como si fuera en la Baja 1000, o tal vez eso andaba haciendo precisamente. Un paceño cuidadoso no atraviesa un charco a gran velocidad, lo hacemos lentamente, como palpando el terreno, como si fuera un campo minado, pero nadie se escapa, tarde que temprano caemos en uno de ellos y lo vaciamos de agua dejándolo al descubierto para beneficio de los demás. Algunas almas caritativas ponen señales en los más peligrosos, les colocan ramas, cartones, sillas quebradas, botes de basura perforados, o lo que encuentren a la mano, pero de las autoridades ni sus luces.

Este panorama que les acabo de platicar ¿será prerrogativa de La Paz o Baja California Sur? Por supuesto que no. Este problema es endémico en nuestro país, no hay una sola entidad federal que se salve de la plaga de los baches y la mala calidad de los asfaltos y pavimentos. En algunas ciudades he visto que tienen campañas ingeniosas de: “Adopte un bache”, “póngale nombre a su bache favorito” y así por el estilo. Yo me pregunto: Si es una plaga nacional ¿por qué no hacer algo al respecto? ¿Acaso no sería más conveniente para el país que se hiciera un estudio a profundidad y se determinara el empleo o la utilización de materiales ad hoc, o de perdida más resistentes y durables que garanticen una inversión? Que se investigara la maquinaria necesaria para su aplicación y las autoridades hacerlo extensivo a todos los estados y municipios. Pero no, esto es un verdadero revoltijo, cada ciudad quiere hacer las cosas a su manera, y muy importante, administrar sus propios baches y de taparlos como se les ocurra.

En Mexicali, Baja California, hace algunos años se colocaba en las calles un asfalto cuyo punto de ablandamiento por así decirlo, era de 38 a 40 grados centígrados, dígame usted si eso tiene lógica en un lugar donde en el verano la temperatura no baja de 45 y más. A las calles se les hacían todo tipo de irregularidades, la más común y que conocemos aquí en el sur en las brechas es el llamado “permanente”, en Mexicali igual pero con el asfalto. Una leyenda urbana decía que no debíamos de caminar por las calles en el verano porque se iban a pegar las suelas de los zapatos ya que estaban como chicle por el calorón. A propósito de Mexicali, los contrastes no pueden ser más dramáticos, cuando en Calexico “al otro lado” no hay baches, tan solo al pasar la garita al lado mexicano y empiezan los baches y los parches por aquí y por allá. ¿Mala suerte? ¿Casualidad? ¿O nuestros vecinos se quedaron con las mejores calles? Está sospechoso el asunto, no crean. Aquí en La Paz no llegamos a esos extremos, pero casi dijo el ranchero. El material para una buena pavimentación existe y es extremadamente resistente, para muestra ahí está las calles de Phoenix y Yuma, Arizona y las que me tocó en suerte conocer en el desierto de Kuwait, ellos tienen temperaturas muy similares a las de toda la península de Baja California, sin embargo sus calles siguen como si nada. Entonces de que se puede, se puede, es solo tener la voluntad de hacer bien las cosas.

Todos los gobernantes y políticos mexicanos quieren abarcar mucho y terminan por no abarcar nada, lo cual me lleva a la conclusión de que México es un país sin prioridades. A corto o largo plazo no tenemos metas concretas, ningún presidente las ha tenido. Si le preguntamos al presidente electo cuáles son sus prioridades no sabe señalarnos una sola, solo nos repite como tarabilla que va a acabar con la corrupción (pero no dice cómo) y que eso nos va a sacar de ser un país pobre a ser un país con una nueva constitución moral (promesa de campaña), esto va a ser aparte de una república socialista o bolivariana, para el caso es lo mismo, a ser un paraíso ético en donde todo lo que al señor de Tabasco se le ocurra va a ser sometido a “consulta ciudadana” por si las moscas. Casi estoy seguro que los baches no están en la lista de ningún político.

Mientras tanto ármese de paciencia marque en un mapa los “campos minados” (baches abundantes) y sáqueles la vuelta, tarde que temprano los van a tapar, pero no se preocupe el año que viene se van a volver a abrir como siempre. Solo hay tres cosas seguras en esta vida (la lista sigue creciendo) 1. La muerte; 2. Los impuestos y 3. Los baches en La Paz después de las lluvias.

Adendum: Hace algunos años en Tijuana el municipio adquirió una máquina para tapar baches, muy efectiva y muy rápida pero sucedió que en algunas calles era tanto el daño que la famosa maquina no se daba abasto. Mientras tapaba en una colonia se abrían en otra. ¿Por qué desde un principio no hacemos todo bien para no tener necesidad de andar tapando errores e ineptitudes? Todos sabemos la respuesta, nadie se atreve a decir nada, el statu quo de mediocridad debe seguir. Acá en nuestra ciudad hemos visto como los trabajadores rellenan con tierra o con suerte con asfalto algunos baches y los dejan así nomás “boludos” para que los carros se encarguen de aplanarlos. La teoría atrás de esto es ahorrarse el aplanado y que los carros eventualmente van a terminar haciéndolo por sí mismos, así que desde arriba del camión lanzan la paletada de material, su chapopote y a seguirle sin mayores complicaciones, en fin que nosotros nunca nos quejamos, además ahora todo se va a solucionar por decreto, y si no, para eso está juan pueblo, ¡para aguantar un piano! La temporada de huracanes va a terminar, con suerte los baches que a usted le afectan van a ser rellenados y todo va a seguir igual. Los políticos nos van a salir con lo de siempre: ¡el que venga atrás que empuje!

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