OMARCILLO

Por Mónica Camacho López

 (Hijo, hermano, tío, maestro, profe, amigo… artista)

¡VAYA GUIÓN PARA VAN GOGH!

  • Descendieron del barco y ya Rocinante los esperaba para continuar aquel viaje alucinante.
  • Avante que tierra hemos tocado y camino hay por delante
  • Entre andar y andando, volvió y al mirarlo, su acompañante regordete en mangas de camisa había quedado: sus pantalones enrollados y las botas a un costado.
  • Pero ¿qué ha hecho para verse tan maltrecho?
  • Cuando a Roma fueres, haz como vieres.
  • Cabalgue hombre sutilmente, que el camino es largo y el tiempo inclemente.
  • Respondo sólo a su pregunta y aunque no pregunte, lo inclemente es el sol.
  • No pierda ya la compostura, y ágil esa montura, que aquí mora la que es pura.
  • Dirigiéndose a cual fuera su destino el COBACH apareció en el camino: ahí, alaciando su bigote, su sombrero acomodó, y el muy osado comentó:
  • Intuyo que de fuera son, escuchando su decir y observando su vestir.
  • Efectivamente señor y si no es esto un abuso, ¿podría usted explicar aquel cartel tan confuso?
  • Abuso de mi parte me parece resultar, que con apenas conocerle su presencia le he de solicitar.
  • Escuchando esto, humanidad y panza con esmero desmontó y después argumentó
  • Si usted piensa que es abuso, abuso ha de ser, mas estando en estas circunstancias solicite su querer.
  • No se ofenda compañero, más el modelo que requiero es del talle del otro caballero.
  • Gallardo y en corcel justo es para el evento que anuncia aquel cartel, más sin armadura y sin lanza tendrá que ser.
  • Qué propuesta tan inquietante, cuando usted lleva un escudo por delante.
  • Ja, ja, ja, vamos a mi casa que bohemia es lo que hay por delante y mañana a la Morante.
  • Abrió su montura y su caballete dejó con soltura. Y al llegar a la guarida, se escuchó al gallardo hombre que decía.
  • Caballero, perdone mi curiosidad pero necesito consultarle algo a la brevedad.
  • Dispense así la intromisión, pero me dice aquel que me acompaña con magna imaginación, que entre líneas y colores vio como una silla se tragaba una oreja, dos serpientes, un reloj de arena y a un hombre a caballo que se le hizo familiar.
  • No me ofende la intromisión si el pecado es la imaginación.
  • Dejé el pincel y le di un sorbo a mi cerveza, y así juntos, los colores de mi paleta y yo, soltamos una risa entre inocente y perversa.

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