Salí a dar una vuelta por Sofía y me encontré conmigo mismo

(Realismo Mágico)

Por Francisco Javier Lino Briones

 Parte 3 de 3

1 Catedral de Alejandro Nevski

Del 24 al 28 de mayo de este año, con la intención de lograr sumar puntos para que Víctor Valdovinos aspirara a sumarse por México a participar en los terceros Juegos Olímpicos de la Juventud a celebrarse en Argentina en el mes de octubre. Por eso llegamos a la capital de Bulgaria en esa madrugada en medio de la incertidumbre que da el no tener información siquiera del nombre del hotel donde nos hospedaríamos y solamente con diez Euros, que era lo único que teníamos en la bolsa de Valdovinos sumada a la mía.

Dicen que la primera impresión es muy importante para que te des a conocer o para que tu conozcas a quien te encuentres en el camino, y Sofía me dio muy mala impresión ¿Y cómo no? si la sala de arribo del aeropuerto más bien parecía bodega, casi sin asientos; sin personal de atención; no había espacio de información al turista; fría. Con solo una mujer que haciendo guardia no pudo entablar un diálogo por la barrera del idioma. Y esa mujer… detrás del mostrador de una reconocida firma de renta de autos que estaba más preocupada en prender su cigarrillo que en tratar de entender lo que le preguntábamos.

Víctor y yo… solos en ese espacio esperando un milagro. Estábamos en el momento que vive un deportista de Alto Rendimiento que se aventura a salir del país para representar los colores de su bandera.

2 paz y espiritualidad en la Catedral

Y se dieron las cosas. Luego de caminar un rato, apenas clareando el día, Valdovinos llegó a mí con la noticia de que estaba resuelto el problema del hotel y de la comida, pues desde el seno de la FEMEKA la licenciada Desciderio le había avisado que teníamos esos servicios. El taxi nos cobró exactamente 10 euros. Las suma de nuestros bienes monetarios.

Luego de eso, nuestra encomienda. Prepararnos para el Open de Sofía, por eso conocimos el parque que estaba precisamente en la parte de atrás del hotel, un lugar de alfombra y con ese aroma que solo se da en las prístinas áreas verdes, con los inmensos árboles, testimonio de la otrora selva negra que posiblemente había en esos lugares; y más allá de esa alfombra verde, otra más hermosa, pues buscando un lugar mejor para practicar dimos unos pasos más, y llegamos a otro espacio verde. ¡Hermosos!

3 iglesia Sveti Georgi

Sin embargo, la belleza de Sofía aún no se develaba a mis ojos, esto ocurrió luego del evento, cuando Valdovinos cansado simplemente se durmió y yo sin poder hacerlo salí a dar la vuelta, y a una cuadra del hotel salió la magia, pues llegué a un templo incrustado como una joya en medio de esos antiguos edificios, del que de su interior basta decir que si algo hay que se acerque a la espiritualidad, indudablemente es el ambiente del que impregnó por cada uno de los poros; esos cantos, la paz del ambiente y el aroma a incienso. Mi espíritu no se pudo despegar de la iglesia llamada de Sveti Georgi.

Luego, ya acompañado de Víctor, salimos a caminar a donde nuestros pies nos llevaran y así conocimos la zona comercial que terminaba precisamente en otro gran parque y donde nos detuvimos a admirar una hermosísima creación multicolor hecha de flores, como una alfombra en la que destacaban rosas de todos colores, así simplemente tendidas en el piso, y desde ese lugar pasamos otro, la catedral de Alejandro Nevski construida en honor a los rusos caídos por la liberación  de la liberación de Bulgaria, en ese entonces sometida por el imperio turco (1877). ¿Cómo describir el sentimiento de estar escuchando nuevamente los cantos? ¿Ver la devoción de los presentes? ¿Ese aroma? Perdimos la noción del tiempo, pues estuvimos un buen rato viendo las cúpulas y su sobrio interior decorado con frescos antiguos así como sus íconos ortodoxos. Hasta las mismas veladoras eran dignas de ser admiradas.

4 una fuente muy bella

Luego, casi frente de este monumento, nos encontramos de repente en medio de un mercado al aire libre, vendían antigüedades, cosas muy novedosas a nosotros, los visitantes, pero lo que más nos llamó la atención fue el puesto donde estaba a la venta utilería, herramientas y equipo de soldados de la segunda guerra mundial y nada tendría de especial si no fuera de la SS (Schutztaffel) las famosas escuadras de protección del oscuro Hitler. Vimos gorras, insignias, uniformes, binoculares, brújulas, y todo lo que usaban estos soldados del terror, pero luego tuve en mis manos un silbato y le dije a Valdovinos:

Ahora vas a escuchar lo que oían los judíos y los enemigos de Alemania en la antesala de la muerte. Imagina el pavor.

Sensei. ¿sabe cuánta gente ha soplado ese silbato?

No voy a perderme esta oportunidad, -y soplé el silbato.

Una miríada de rostros -fantasmagóricos- con angustia, miedo, coraje e impotencia aparecieron ante mí, de tal forma que tuve qué dejar de silbar.

5 alfombra de rosas de todos colores

Luego regresamos al hotel con el espíritu reconfortado ¿y cómo no hacerlo luego de las experiencias vividas en Sofía? Esa ciudad antiquísima construida en el corazón de la península Balcánica. Sofía, la ciudad en la que sales a dar la vuelta y te encuentras contigo mismo.

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