La Nueva República Morena

  • Los visitadores del Rey *El recorte a la burocracia
  • El IVA, otra vez en el pandero  *El PAN y el PRI luchando por la supervivencia

Por Federico Gastélum Mayoral

 norenaza

Ahora que ya vivimos en la etapa de transición, muy larga por cierto, en que el presidente en funciones EPN deberá entregar la banda presidencial hasta el 1º de Diciembre próximo, al presidente electo AMLO. el tiempo que transcurre ahora se da para los anuncios que con frecuencia hace el equipo de transición morenista en cuanto a cuáles serán los cambios que el presidente electo hará a partir del comienzo de su ejercicio 2018-2024, todos ellos profusos y profundos muchos de ellos que entrañan modificaciones a la constitución y que implicarían además de otros, cambios que significan un fuerte golpe a las burocracias no solo federales sino estatales y municipales así como a las políticas tradicionales de abordar problemas como los de seguridad nacional, cooperación binacional respecto a la inmigración y los de anticorrupción en los niveles de gobierno,  se antoja como una próxima gran transformación que vivirá el país así como lo han anunciado los corifeos de AMLO e incluso como lo han hecho otros observadores de corte internacional, que auguran una nueva época dorada para el país.

Dentro de uno de esos cambios que se avizoran ya en el horizonte será el de los 32 coordinadores que el nuevo presidente impondrá a cada estado de la república, a manera de sobre vigilancia del ejercicio presupuestal que hacen los gobernadores, dado el clamor popular de que en cada uno de estos estados los mandatarios tienen manga ancha para gastarse el dinero sin que exista escrutinio alguno por parte de sus respectivas legislaturas que ejerzan un contrapeso a las decisiones ejecutivas quienes sin más ni más por via de la asignación directa, adjudican contratos de obra a parientes, compadres y amigos que han convertido al quehacer público en una piñata a la que hay que sacarle todo lo que se pueda. Aunque la figura de “coordinador” no está contemplada en legislación alguna, esto no representara un problema para quien desde ya detenta la mayoría parlamentaria en ambas cámaras legislativas y en 17 congresos estatales. El caso es que nadie tiene el esquema completo de cómo se desarrollarán en las administraciones estatales, es de suponerse que los coordinadores darán el VoBo a la federación para que se envíen las participaciones federales a los estados (estos viven en un 85% de estas participaciones) y que a manera de como lo hicieran en la época de la conquista los famosos “visitadores” del rey, ejercierán un control más directo sobre el virrey. En este caso sería sobre el gobernador. Gran parte del disgusto y hartazgo por el dispendio público y corrupción que llevaron a la gente a votar casi masivamente por un solo partido fue precisamente eso; la publica exhibición de dispendio de recursos en obras que no tienen un beneficio cierto a la población.

Como antecedente a la creación de estos coordinadores, existió la moción de Vicente Fox en el 2000, de nombrar a estos coordinadores, pero como forma de articular la función federal en cada uno de los estados. La idea no prosperó porque el presidente vaquero mejor optó por dejar en manos de cada gobernador el nombramiento de todos y cada uno de los delegados federales, lo cual representó un craso error, al anular el sentido de la presencia federal para dar la impresión de que en manos de todos y cada uno de los gobernadores estaba la función pública por completo y dejando a estos que se adjudicaran los “logros” en la obtención de recursos en que para nada aparecían los funcionarios federales, consolidando así la imagen actual que se tiene de ellos, como virreyes en cada uno de sus estados, en control absoluto de su entidad.

Ese esquema viene ahora a terminarse con esta nueva disposición en nombrar a una suerte de procónsul que relegara la tradicional imagen de autócrata que cada gobernador venía ejerciendo a la sombra del poder presidencial. Por si fuera poco y en adición a esa medida también se propondrá prácticamente desaparecer las figuras de delegado de cada una de las dependencias federales, para adelgazar la nómina federal, en al menos el 50% de sus empleados, con todo y su personal de confianza de tal forma que se fortalecería aún más la figura del coordinador, quien dispondría a sus anchas de la función que fueran a ejercer; es decir un ominoso reto a la representación que ejerce actualmente el ejecutivo estatal. Las repercusiones de esta medida aun estarían por verse.

Por otro lado, si bien se pretende recortar el número de empleados federales en las delegaciones que representaría una cantidad estimada en más de dos mil millones de pesos también se pretende descentralizar al 90% de las secretarias de estado lo que a su vez representaría un gasto mucho mayor en encontrar las instalaciones y las facilidades para la burocracia en términos de vivienda, e indemnizaciones para aquellos que no pudieran asumir ese traslado, lo que representaría un ahorro nulo, o uno mal entendido.

Sin embargo, uno de los anuncios que hiciera el próximo secretario de Hacienda, Carlos M. Urzúa  Macías -y que ha llamado mucho la atención-, fue lo referente al trato especial a las franjas fronterizas y zonas libres del país, entre las que ya no se consideró por cierto a BCS como perteneciente a estas, fue lo referente a la reducción de impuestos de ISR e IVA, este último a el 8% , y que antes nos lo hubiera subido EPN al 16 (en el 2013), es una cuestión que está siendo considerado por la población con mucha atención, para llegar a una evaluación más seria de lo que dijo y prometió AMLO en campaña, lo que ahora parece ha quedado en entredicho, ya que dijo que nos trataría precisamente como zona fronteriza, pero que al igual que muchas otras promesas que hizo (8 para ser preciso) que resultaron en nada, y que tanto Víctor Castro y Leonel Cota saben que de resultar esta otra vil promesa falsa, también saben lo que significaría este hecho en la próxima justa electoral. Si a la población no se le olvido la postura de Ricardo Barroso cuando fue senador, en que este levantó su dedo para aprobar el alza del 11 al 16% hace casi cinco años, pues ahora no tiene mucho porque olvidar esta misma impostura a la próxima justa en 2021, a la hora de elegir gobernador. Ojo, aquí están en juego muchas consecuencias políticas para el mediano plazo.

Pero si hasta aquí solo he descrito un escenario a partir de los anuncios que se han estado haciendo respecto de lo que será el próximo gobierno de AMLO, lo que no necesita más confirmación es de lo que sucederá ya en el corto plazo con los partidos ahora en oposición, y que se agregan a la lista de los que luchan por no perder vigencia en el ánimo de la población, son el del PRI y del PAN.  Además de cargar con el estigma de la derrota, en el PRI con una presencia en sus mínimos históricos desde su fundación, crece el éxodo de sus militantes hacia otros partidos, sobre todo de MORENA, lo que ya hace entrever una recomposición o refundación del mismo muy difícil. No es descartable que surja algún partido misteriosamente, como ha sido el caso de otros acólitos del PRI antes, con nuevas siglas, alguna que otra cara nueva, pero eso sí, con mucho dinero para financiar su existencia.

Por lo que respecta al PAN, que también cayera a los mínimos que se tuvieran por allá en 1988, en votos y en militantes, digamos que este tipo de crisis no le son nuevas ni los saca de control alguno. Estos ya cuentan con una infraestructura organizativa y formas democráticas para sortear sus problemas internos. A mi parecer en su próxima convención en la que tienen que elegir al nuevo líder que sustituya a Damián Zepeda por el mes de Noviembre (probable), habrán de barajarse varios nombres como son, Carlos Medina Plasencia, Luis F. Bravo Mena, Ernesto Ruffo Appel, Santiago Creel Miranda y otros más que no hayan conformado grupos de poder como en su tiempo lo hiciera Felipe Calderón, a quien se le atribuye ese descenso brutal que tuviera el PAN a partir de la derrota de Josefina Vázquez Mota en el 2012, y que derivó en una dirigencia improvisada y carente de imaginación como fue la de Gustavo Madero y después en Ricardo Anaya. La conseja que decía que “ganar el poder sin perder al partido” era una prioridad, fue algo que simplemente se olvidó en los tiempos de Calderón, quien no solo hizo perder a “su” candidata en 2012, Josefina Vázquez, sino que además el ganó mucho en prebendas que le concediera el PRI en contratos a su cuñado Hildebrando Zavala a través de su compañía de software, computación y sistemas y su otrora subordinado y ex presidente del PAN Cesar Nava Vázquez en una empresa proveedora de PEMEX. No es muy difícil adivinar qué cabezas rodarán en esta próxima etapa que tiene por vivir este partido. Por lo pronto, los seguidores de Calderón, junto con ese grupito que les resultó ser nocivo integrados por Ernesto Cordero, Javier Lozano y Gil Zuarth ya deben irse buscando otro arbolito que los acoja porque estos ya seguramente pasarán a ingresar a la lista de damnificados que junto con el PRI fueran desbancados por MORENA. La forma en que se desarrolle la vida del PAN a nivel nacional, tendrá también repercusiones en nuestro estado y en la vida democrática del país.

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