Entre chapulines y oportunistas, ¿qué será de Morena?

Por Jesús Sánchez

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El voto masivo a favor de Andrés Manuel López Obrador pulverizó literalmente al poder que controló en los últimos 30 años el sistema de partidos en México, que tuvo como base tres fuerzas políticas y una enclenque pero muy costosa chiquillería.

Y de pronto, aunque muchos no lo creían, Morena se convirtió en la primera fuerza partidista del país. Pero vamos por partes, sin pretender hacer un juego de palabras, en el éxito de este joven partido radica su vulnerabilidad, y eso es lo que ve venir John Ackerman (Proceso 22-07-18), quien ya lanzó la alerta de que los chapulines y oportunistas pueden convertir a Morena en otro PRD o, lo peor, en un PRI renovado.

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El fenómeno electoral de este siglo es por excelencia la sacudida al sistema de partidos que les acomodó AMLO y que nadie, ni siquiera las lumbreras de la ciencia política se atrevían a darlo por hecho. Todo mundo tenía una duda razonable.

De lo que ya no hay dudas es que el voto de castigo ciudadano a los partidos tuvo como fuente la candidatura de Andrés Manuel López Obrador, un personaje carismático que compitió en tres procesos sin bajar sus niveles de aceptación, contrario a lo que ocurrió con Cuauhtémoc Cárdenas quien también compitió tres veces pero su bolsa de votos se fue desinflando.

Aunque toca a los estudiosos examinar todos los ángulos de este proceso político, este fenómeno no habría sido posible sin los magos de la propaganda política que supieron sacarle jugo a las “benditas redes sociales” para generar un comportamiento de votación masiva. Que si no lo vemos no lo creemos.

Por ahora nos quedamos con las reflexiones de algunos notables académicos, Juan Pablo Navarrete Vela, uno de los que más ha estudiado a Morena, quien no deja de formular una prudente pregunta sobre el avasallador resultado: ¿qué tan saludable será para la democracia?

Sin rollo, estamos frente a la expectativa de cómo aterrizará en la realidad una visión de Estado, más allá del discurso poético e histórico, pues Juárez con la reforma y Madero en la revolución tuvieron condiciones políticas distintas a las que hoy vivimos.

Nuestro sistema de partidos tiene en Morena un nuevo partido hegemónico cuyos integrantes se comportaron como una fuerza política anti sistema. ¿Qué tanto cambiarán? ¿Ahora serán pro gobiernistas a morir?

Sin prejuzgar a nadie, Morena engrosó sus filas y candidaturas con personajes de reconocido prestigio, pero también muchos de dudosa integridad que abandonaron a sus partidos cuando se estaban hundiendo. Y como dicen los clásicos, en el pecado llevarán la penitencia.

Monedas de cobre

Aquí les va un dato. El 70 por ciento de los candidatos de Morena eran perredistas. Los demás venían del PRI, otros del PAN -entre ellos dos ex dirigentes nacionales- y muchas figuras controvertidas. “Se mudaron con todo y estructura organizativa por eso creció Morena”, explica Navarrete.

El punto es interesante porque en 2015, cuando recibe su registro Morena, mucha gente no sabía que AMLO ya no pertenecía al PRD.

Un artículo académico que no nos podemos perder es el que Navarrete escribió junto con Ricardo Espinosa Toledo, “Morena en la configuración del sistema de partidos en México” (noviembre 2015) en el que desmenuza el surgimiento de esta joven fuerza que tuvo como soporte la personalidad de AMLO.

En aquel entonces AMLO y Morena enfrentaron temas delicados y espinosos; el desafuero, los video escándalos, el conflicto en Iguala, temas que le pegaron a la imagen pero no a su base social.

Aunque él hubiera no existe, en 2015 los académicos daban por hecho que al PRD le quedaban dos opciones para las elecciones federales de 2018: ir con candidato propio lo que le permitiría a PRI o PAN la posibilidad de retener el poder, o bien, aliarse con Morena, cuyo resultado era impredecible.

Los resultados son de todos conocidos considerando que 53 por ciento votaron por AMLO y Morena, y barrieron con PRI, PAN y PRD. La chiquillería da para otra historia. Pero otro 47 por ciento se reservó.

Morena es un partido muy joven, al que Ackerman ve como un adolescente que está cambiando de voz y que debe madurar rápido para asumir sus responsabilidades con eficacia.

Pero lo que más preocupa a Ackerman es el riesgo de que Morena “sea capturado por los oportunistas”.

Reconoce el controvertido académico que en los hechos ya se han acercado muchas figuras de dudosa reputación y que el río de chapulines puede convertirse en una avalancha de buscachambas.

Y palabras más palabras menos subraya que todos los que no se hagan de un cargo como funcionarios o asesores en los gobiernos de Morena, van a buscar refugio en el partido. Ya se sabe que aunque no paguen salarios, los trapecistas lo ven como una inversión, no les preocupa.

Los nombres son conocidos y más temprano que tarde sacarán el cobre. ¿Qué no?

¿Partido familiar?

Cuando AMLO renunció al PRD (septiembre 2012) logró desarrollar un movimiento que luego se convirtió en su partido (9 de julio 2014), con control total, sin que nadie le reclamara, en el que puso y quitó candidatos a su antojo. En los hechos Morena ha tenido tres dirigentes pero un líder verdadero: Martí Batres, el propio AMLO y Yeidckol Polenvsky que era secretaria general. Hubo participación de uno de los hijos del tabasqueño en la coordinación de la estructura.

Pero viene un reacomodo a fondo. El 20 de noviembre, días antes de la toma de posesión del virtual presidente electo (el 1 de diciembre), tendrá que renovarse todo el Consejo de Morena. La pregunta es quién va a quedar al frente de Morena, ¿Yeidckol Polenvsky será ratificada?

Ya verdad es que se van muchos. Todos los que se incorporen al gabinete, subsecretarías y buena parte del gobierno federal y el Congreso muchos integrantes de Morena tendrán ocupaciones, van a quedar muchas vacantes en el partido de ya saben quién.

Un ejemplo. De acuerdo a Reporte Índigo (24-07-18), 19 de los 32 coordinadores estatales de AMLO ocupan actualmente cargos directivos en Morena. Otros son candidatos a gubernaturas perdedores. Pero todos tendrán funciones de gobierno.

Martí Batres se enfocará en el Senado, cerca de Ricardo Monreal, a pesar de los pesares. En San Lázaro hay mucha grilla entre Mario Delgado, Pablo Gómez, Dolores Padierna y Alfonso Ramírez por quedar como jefes de una súper bancada. Alejandro Encinas estará muy ocupado en el Congreso de la CDMX, además de tener el encargo del tema de los desaparecidos de Ayotzinapa, una papa que sigue caliente.

¿Qué será de Morena? Ackerman insiste en el riesgo de que chapulines y oportunistas se aprovechen de la inexperiencia de los más jóvenes para arrebatarles el control del partido. Sería catastrófico, dice.

La verdad es que en el pecado está la penitencia. ¿O no?

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