En PRIVADO

Por Dionicio LARA

morenasa

*Las guerras internas de un partido cavan su propia tumba

Todo partido político -siempre que obtiene el triunfo-, lo primero que hace, es soñar. Y a partir de ese fantasioso sueño, adquiere la capacidad de abrir sus alas para emprender su vuelo a la inmensidad de las alturas.

Y cuando la victoria es contundente, el sueño es más profundo y a veces se torna más duradero; entonces -el partido triunfador-, es capaz de abrir un camino al universo en esa clara intención de rascar el cielo.

Y por esos momentos de quimeras y delirios -que por supuesto no tienen espacios, ni segunderos, ni calendarios-, ese partido subsiste dichoso en el cosmos. Y durante algún tiempo perdura en el limbo.

Es un fenómeno natural. Y la reacción es hasta cierto punto normal y muy comprensible.

Aunque siempre hay un mañana.

Y con ese mañana, también hay un despertar.

Para refrescar la memoria, le hablaré exclusivamente del contexto político local.

Le ocurrió antes al PRI.

Le sucedió en su momento al PRD.

Lo  hizo el PAN.

Y hoy es MORENA quien -con pleno conocimiento de causa y entera justificación- vuela con arrolladoras alas por aquellos altos, lejanos, y perdidos firmamentos donde permea la luz intergaláctica.

Pero -conste- no desapruebo. Ni tampoco es mi intención criticar el hecho. Y menos aun cuando sé que todos, absolutamente todos los partidos políticos osan viajar y soñar con nuevos mundos, después de obtener la victoria.

Por tanto, repito: no hay intención en mí, esbozar toda una crítica sobre el particular, porque sé que a todos les ha pasado y porque simplemente no es ese -propiamente- el meollo del asunto de lo que hoy escribo.

Por el contrario -créame inteligente lector-, aplaudo y reconozco la contundente e incuestionable victoria que, a partir de esa bola de nieve que desde mucho tiempo antes venía construyendo Andrés Manuel López Obrador, obtuvo MORENA en todo el país.

Luego entonces -por el contrario-, y dado los resultados obtenidos, es justo brindar un reconocimiento tanto por usted, como por mí, y por todos.

Pero…

Retornando a lo antes escrito, respecto a que en su momento también hicieron lo mismo otros partidos, debo ser reiterativo -en aras de dejar muy en claro-, que la gran prueba la tenemos aquí en Baja California Sur.

Recordemos: primero, fue con Ángel César Mendoza Arámburo, por parte del PRI, quien arrolló. Después con Leonel cota Montaño, por parte del PRD, que obtuvo contundente victoria; y el más reciente fenómeno se dio con Carlos Mendoza Davis, por el PAN, que ganó prácticamente todo.

Tres personajes políticos quienes, ondeando diferentes banderas, fueron capaces de arrollar incuestionablemente en todos los rincones de nuestro estado.

Y en efecto -cada quien en su momento-, los partidos políticos triunfadores también emprendieron el vuelo hacia la inmensidad de las alturas intentando rascar cielo. Y así como hoy, arriba de las alas del triunfador, también se subieron no únicamente los familiares y amigos; sino los allegados; los simpatizantes y afiliados. Incluyendo arrastrados, lisonjeros y huelepedos. Porque todos caben. Y porque en esos momentos hay que estar junto al ganador. Volar y soñar con él. Se vale.

Y es que, muy por el contrario de esos festejos, en otros lugares hay duelo. Porque en esos momentos el perdedor se relega, se aísla; apesta. Se refugia en su soledad, y allá, en el rincón de su derrota -absorbiendo lágrimas de impotencia y de dolor-, puede contar con los dedos de sus manos… a sus amigos.

Pero. Volviendo al tema, un día -a pesar de los pesares-,  el PRI, bajó de aquellas alturas.

También -en su momento- el PRD debió tocar tierra. Y hoy el PAN, de la misma forma como lo hizo el resto de partidos, también se coloca al filo de la navaja y se ve dispuesto a rendir cuentas a un opositor.

Aunque -ciertamente-, Carlos Mendoza Davis seguirá en el poder estatal hasta en tanto se dé el relevo constitucional y habrá de ser la voluntad ciudadana quien -llegado el momento- determine lo subsecuente.

Sin embargo.

También he de ser reiterativo en dos aspectos fundamentales: lo primero, que la política, es de oportunidades. Y lo segundo, que el poder es efímero.

Y aquí es precisamente donde pretendo hacer énfasis sobre el meollo del asunto que me obligó a reseñar este tema, para decir que: a todo partido que obtiene un triunfo de esta naturaleza le llega su tiempo. Porque -muy a pesar de que la mayoría pensemos que dicho partido se eternizará en el poder-, los hechos, tal y como sucedió con el PRI, el PRD y el PAN, la conseja nos deja en claro que estamos completamente equivocados.

Es decir, solo las dictaduras se eternizan. Y -a veces- no por siempre.

Y no es para menos.

Son varios los factores que provocaron que los partidos mencionados, que en un momento dado intentaron rascar el cielo, vuelvan a tocar tierra.

Entre estos factores, destacan fundamentalmente las guerras internas que se dan en los partidos políticos. Porque éstas constituyen la parte medular.

¿Por qué?

Porque al final de cuentas son los autores y los protagonistas de estas guerras internas quienes se responsabilizan de cavar la tumba de su partido.

Y es que, en momentos como estos, los partidos de oposición optan primero por guardar completo silencio. Y enseguida proceden a marcar una línea y guardar su distancia. Por tanto, no son los ataques de afuera los que causan problemas, sino que son las propias guerras internas las que finalmente acaban con el partido triunfador.

Y le diré por qué.

Porque ahí, justamente al interior del partido triunfador es donde -llegado el momento-, empiezan los golpes bajos, las zancadillas, los denuestos, las inconformidades. A partir de ahí empiezan los desacuerdos primero por la distribución de cargos y después por diversos factores; y tales desacuerdos que como en este caso, empiezan en la capital del país, luego continúan dándose en cada uno de los estados, lo mismo que en cada municipio, hasta construir de nuevo otra bola de nieve, pero en contra. Porque es entonces cuando los inconformes hacen fuego para empezar a derretir esa nieve.

Aunque allí también están los apagafuegos, que logran que aparentemente vuelva la calma. Pero al fondo de las cenizas aún quedan brazas ardientes. Porque quienes no fueron tomados en cuenta jamás olvidan. Y el tiempo se encarga de que aquellos rescoldos, vuelvan a arder con solo un pequeño soplo de viento.

Tras esto, se propician los divisionismos. Y por consecuencia se provocan las desbandadas.

Es decir, todo partido político, de la misma manera en que desde el interior empieza a formular su victoria -de la misma forma-, desde el interior, aun sin siquiera proponérselo, siempre eslabona su próxima derrota.

Es pues, la conformación y organización interna de los partidos políticos, la encargada de las victorias. Y son las luchas y las guerras internas de los mismos partidos políticos, las responsables de las derrotas.

¿Y qué provoca esas guerras internas?

La ambición del poder por el poder.

Simplemente porque la ambición por el poder no tiene límites. Es capaz de ver correr sangre inocente, puede eslabonar mentiras y fabricar promesas. No tiene sentimientos, no tiene familiares, ni tiene amigos. No tiene cotos; no respeta a nada ni a nadie. Y por tanto se transforma -incluso- en un asesino silencioso.

Lamentablemente todo se deriva de la política y -reitero-, la política es similar a una puta. Corriente o fina y con el perdón de estas damiselas. Porque se contonea por todas partes y es interesada. Se va con cualquiera, se acuesta con cualquiera, se va con el mejor postor y amanece con cualquiera.

Y muchos de quienes la practican, son solo veletas. No tienen pudor ni ética, ni principios; mucho menos ideología.

Cuestión de tiempo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s