Política; es ética, estética, es tétrica

“La coalición (política) es el arte de llevar el zapato derecho en el pie izquierdo sin que salgan callos”. (Guy Mollet)

Condenarro

Es timado lector y elector del pasado 1 de julio, para cuando estemos leyendo el presente ya habrá concluido, creo yo, el cómputo final de las entidades federativas y, obvio los distritales, que iniciaron el 4, restarán los respectivos al congreso de la unión y las presidenciales, sí, sin mayúsculas hasta que se las ganen y nada tiene que ver con reglas gramaticales. El título del intento de ensayo me resulta, ahora que lo veo mejor, un tanto complicado y hasta ostentoso. “Política” y “Ética”, son dos conceptos muy discutidos, más en éstas épocas.

Política, según wikipedia, en corto, significa: “de, para o relacionado con los ciudadanos; es el proceso de tomar decisiones que se aplican a todos los miembros de un grupo (familia, colonia, Municipio, Estado o País). La ciencia política constituye una rama de las ciencias sociales que se ocupa de la actividad en virtud de la cual una sociedad libre, compuesta por personas libres, resuelve los problemas que le plantea su convivencia colectiva. Es un quehacer ordenado al bien común. Lo que hacemos todos los días, incluso dentro del hogar. La versión más conocida, que no popular, tal vez populista, es únicamente el resultado expreso oficialmente en las leyes de convivencia en un determinado Estado.

para el pueblo

Ética por otro lado, es más complejo definirlo por todos los alcances que el concepto por sí mismo tiene. En resumen trata del comportamiento humano para con su entorno humano y/o urbano. O bueno y lo malo que hacemos o dejamos de hacer; cuestiones morales y de valores que, suponemos, todos aprendemos desde el hogar. La ética no inventa la vida moral, sino que reflexiona sobre ella. Desde la perspectiva del discurso moral existe la presunción, además, de que el ser humano es en cierto modo libre. Esta consideración deja abierto el campo de posibilidades de actuación de los seres humanos. En el ejercicio de esa libertad se producen conflictos que constituyen la clave de la vida moral y sobre los que la ética, como reflexión teórica, trata de dar luz, para encauzar adecuadamente la praxis, la acción humana. La palabra tiene raíces que significan “carácter”. Fernando Savater, por ejemplo, la define como el arte de vivir, el saber vivir, por lo tanto el arte de discernir lo que nos conviene (lo bueno) y lo que no nos conviene (lo malo); más en ninguna de las definiciones que busqué encontré el origen de quién o quiénes definen lo que está bien y lo que está mal, pues dependiendo del carácter del suceso y/o hecho, será bueno para algunos y malo para otros, y es en éste capítulo donde entra la política en su último concepto, el práctico, y es el Estado con a$eSoría$ filantrópicas determinarlo.

Aterrizando este viaje que me ha llevado por terrenos yermos, páramos que obnubilizan mi visión en torno a la ética política o la política de la ética, los convenios y acuerdos que toman las cúpulas para la manipulación de las masas y maquinar los procesos de que todo cambie para que, para conveniencia de ellos -bueno para ellos, malo para el resto-, todo siga igual. Ponerlo de otra forma sería políticamente incorrecto, más pensarlo y/o decirlo así caeríamos en pleonasmo.

A todo, la disertación sobre éstos dos vocablos que en realidad significan dos conceptos sociológicos que caen en la sociopatía del poder, surge porque, el día que lo estemos leyendo ya sabemos, como expuse líneas arriba, quién ganó la mayoría de la votación, espero, en realidad lo hago, que sea la primera ocasión que en realidad es la mayoría del electorado y no sólo la mayoría de los que votaron, hayan emitido su sufragio y se haya respetado -el respeto es la esencia de la ética, todas las formas y diversificaciones de ésta ciencia- el resultado real… y que no inventen más “verdades histriónicas” muy faltas de ética.

Estamos conscientes que la corrupción fue uno de los temas que más salió a relucir. “Todos son corruptos menos yo”, es la verdad de todos y cada uno de los candidatos. Es razonable poner la corrupción como primera en la lista a realidades a erradicar, más aun con toda la buena intención y acciones inmediatas, su erradicación es muy complicada, primero porque vivimos en un sistema social corrupto de generaciones atrás. Creo que hemos llegado al punto de corromper la corrupción misma. Como ejemplo claro y aun puede llegar a niveles de autopersuación de algunos funcionarios públicos, elegidos o nombrados, que creerse con un derecho plenipotenciario que le dio el voto popular; o bien un cheque en blanco para hacer y deshacer según su criterio, por un bien mayor, sin consultárselo a quienes votaron. Interpretan la Ley a su bien sin importar el mal democráticamente nuestro. Que poca… ética ¿no?

La política democrática que, al menos creo que queremos, es la que manda en su origen, un gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo mediante una estructura que administre los bienes comunes y no porque se administren para sus propios bienes. Las elecciones ya pasaron, en diciembre tendremos nuevo presidente de la nación, nuevos congresos, el de la unión y los locales, y nuevos presidentes municipales -¿quién le tomará protesta a los que se reeligen, sí es que ganan?-, pero lo ético, políticamente hablando, es que la estructura social, es decir, la ciudadanía en su conjunto, esté al pendiente de que ésos que obtuvieron el voto hagan lo que deben para no botarlos dentro del bote; en tanto sigo con un sueño guajiro, que me gustaría acabara porque ya es pesadilla, me mantengo como un simple y pobre loco elector, peligroso, irreverente, irrelevante, irremediable pero irresistible y real prófugo de la injusticia que por política estética deja a la ética patética.

“El funcionario público -electo o designado-, indignado increpa al ciudadano crítico que es muy fácil señalar errores desde afuera, sin saber lo complicado que es ejercer gobierno; el ciudadano incrédulo se da cuenta que aquel no sabe o no recuerda lo dificilísimo que es ser ciudadano con gobiernos tan incompetentes…” (Condenarro-policéfalo)

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