El extraño caso de locura colectiva en un pueblo de Mulegé y la curandera como posible responsable

Por Gilberto Ortega Avilés

brujas

Hace más de 100 años, un pueblo completo en Mulegé se vio afectado por una “locura colectiva” por culpa de la bruja o curandera del mismo pueblo.

Baja California Sur es un lugar rico en leyendas, así como “Mágico” muchas veces en sentido literal, pero esta magia y leyenda siempre cimentada en hechos históricos.

Los primeros californios tenían como personas eruditas a los brujos del pueblo, quienes no solo practicaban magia, si no también eran los encargados de los conocimientos más importantes de los nativos.

El llamado brujo, chaman o “guama” (como lo llamaban los antiguos californios), era la representación más fuerte que se tenía en toda Baja California Sur, siendo incluso el más fuerte inconveniente a la hora de la evangelización de la península, debido a su poder e influencia sobre los pobladores, como se menciona en el libro: “Historia de Baja California por Pablo L. Martínez”.

Aun en la actualidad la palabra curandera o bruja para los Sudcalifornianos nos parece un término familiar y no siempre representa algo malo, ya que en nuestra concepción la mayoría de las curanderas o brujas practican sus artes de manera benévola. Tenemos una concepción muy distinta a otras regiones del mundo donde esta práctica derivó en muchas muertes innecesarias de mujeres que practicaban este tipo de “artes” alternativas.

Las “Brujas”, son personas generalmente mujeres, que practican artes mágicas, activadas por asociación a las potencias sobrenaturales.

Michael Paige (1985), divide a las brujas en dos tipos principales, en Blancas y Negras, siendo las primeras quienes se adhieren a una religión y un poder supremo y se dedican al bien de su comunidad, generalmente elaborando medicinas o remedios. La “Bruja” Negra invoca los poderes de satán y entes demoniacos, mientras que la Bruja Blanca al estar adherida a una religión generalmente la profesada por el pueblo sigue reglas, la “Negra” puede elaborar sus hechizos solo por curiosidad o incluso, vender amuletos y encantamientos solo por el beneficio económico, y no se hace responsable de cómo los demás usen las cosas que ellas han otorgado, generalmente una bruja aunque sea negra no perturbará a nadie, a menos que se le soliciten esos servicios.

Pero no deja de ser una práctica polémica y a veces deriva en situaciones curiosas o inexplicables como la relatada en los documentos encontrados en el “Archivo Histórico de Baja California Sur Pablo L. Martínez.”  El documento 242 del volumen 440 bis, expediente 178 con fecha del 4 de agosto de 1903, donde se describen las acciones tomadas por las autoridades para investigar un caso de “Locura Colectiva” inexplicable en un pequeño pueblo de Mulegé de un poco más de 100 habitantes, donde la principal sospechosa era la curandera o bruja del pueblo.

En la primera hoja del documento podemos encontrar el oficio mandado por los miembros del pueblo San José de Gracia, pidiendo de manera urgente la ayuda de las autoridades ya que una “Locura” está atacando a sus pobladores la cual podía ser “furiosa” contra ellos mismos porque se golpeaban por melancolía porque se ponían tristes y se ponían a llorar sin control, también mencionan que solo eran tratados de tales males con hierbas, y que esta locura afectaba de igual manera a hombres y mujeres.

Lo más curioso de este primer documento, es que dicen desconocer la causa de esta locura que les impedía continuar con sus labores diarias, que no podían acusar a una persona “Malévola” (usando literal esa palabra en el documento) por falta de pruebas, así que urgía la pronta investigación para dar con el origen de la afección del pueblo. El documento viene firmado por 13 miembros de la comunidad afectada.

El siguiente documento muestra el informe del señor Rigoberto Jiménez, Subprefecto Político de la localidad, y expresa que acudió junto con el Dr. Prudencio Vidal Rodríguez, el cual elaboró un informe de 18 hojas con la situación del pueblo.

También menciona que amonestó a la curandera Doña Francisca Murillo de Martínez, pidiéndole que regresara a su residencia y no volviera a la congregación San José de Gracia, ya que consideraba que ella era la culpable de los males de la población.

A continuación el resumen del informe que se levantó en San José de Gracia el 30 de septiembre de 1907.

La primera persona analizada fue la señorita Javiera Aguilar de 17 a 18 años, constitución física robusta, salud fisiológica buena, ella relata que hace 2 años la gente que trata la llama loca incluyendo su tío y la mujer que la trataba con yerbas. En las observaciones del doctor la califica como ignorante sin capacidad de distinguir entre el bien y el mal y sus antecedentes son que es nieta de una histérica y la madre de su esposa se perdió en la sierra y solo encontraron sus huesos, asumiendo que esto fue a causa de la locura.

El segundo caso la Señorita Isabel Murillo entre 12 a 13 años, aunque su fisonomía representa más edad entre 17 y 18, su familia insiste que tiene menos edad.

El doctor menciona que la señorita murillo tiene “demasiado torpe” su inteligencia y que declaró que el señor Felipe murillo le dijo que en una convidada que le había hecho una familia del dulce llamado “panocha” (piloncillo) caliente le habían dado una hierba la cual producía locura. El doctor concluye que ambos casos anteriores se deben a la sugestión que han ocasionado el señor Felipe Murillo y la curandera del pueblo, menciona que el señor murillo es Monomaniaco (paciente que está obsesionado con una única emoción o varias relacionadas con ella), melancólico y siempre está dispuesto a probar que todos sufren el mismo mal, pueden existir muchas razones nada buenas para estas acciones pero la más evidente es que los habitantes del pueblo le dijeron al Doctor que el señor Felipe quería casarse con la Señorita Isabel.

Tercer caso: Señorita Ramona Aguilar, buena forma física y hermana de Javiera Aguilar (para tomar en cuenta los mismos antecedentes) la Señorita Ramona declara que nunca ha estado loca, pero la señora Francisca (la curandera) insiste que tome sus medicinas y agua bendita que son infalibles para la locura, pero que ella nunca ha tomado nada porque no considera que lo necesite.

Lo que si presentaba la Señorita Ramona fue una ligera neuralgia (es un trastorno sensitivo, un dolor, y es síntoma de una lesión que afecta a nervios),  de la cual se recuperó en menos de 12 horas al tomar tratamiento, el padecimiento lo atribuyó a que se lavó el cabello y aun mojada se puso a planchar.

Cuarto caso: Señora Carmen Murillo, de buena salud física, y ella menciona jamás haber estado “loca” sus antecedentes es que es hija de una “histérica” y nieta de la “loca” que murió en la sierra. El único antecedente a destacar son hemorragias uterinas posiblemente causados por malos partos, pero fuera de eso el medico certifica buena salud física y mental.

La quinta persona reconocida: Esperanza hija del caso anterior de 24 años de edad, a la cual no le aflige ningún mal, solamente sangrados uterinos a causa de un aborto reciente.

La sexto persona es Don Gil Murillo quien aunque pasa de 60 años tiene buena salud física, pero tiene una personalidad muy pasiva, siendo que a pesar de ser el jefe absoluto de la familia ha relegado sus obligaciones a su hijo Juan quien se retiró a vivir a un lugar solitario llamado “Agua Blanca”, cabe destacar que “Don Gil” es hijo de la “loca” que murió en la Sierra.

La esposa de Don Gil quien es la séptima persona reconocida la Señora Gertrudis Obeso de Murillo, de 70 años de edad de constitución robusta, es histérica y sufre de impulsos violentos, estos ataques duran poco tiempo, y después de ellos es una persona razonable, pero según testigos puede llegar a trastornar a todas aquellas personas que están en contacto con ella.

Octava Persona reconocida Señorita Dolores Murillo (Hija de Don Gil y Doña Gertrudis) entre 20 y 30 años. Diagnosticada como monomaniaca y ninfómana, también sufre de ataques y delirios de grandeza asegurando que tiene relación directa con personas ilustres y de poder incluso como Porfirio Díaz.

El 26 de septiembre el Doctor fue llamado para presenciar un ataque de la señorita anteriormente mencionada, en el lugar se encontraba toda la familia, y sus padres especialmente tristes y acongojados, a los que se les pidió que se retiraran, pero el doctor permitió que el resto de la familia se quedaran porque los consideraba maliciosos y serian buenos testigos del tratamiento a aplicar.

La señorita Dolores no dejaba de gritar que veía personas que la querían ahogar y otras amenazas similares, el doctor intentó hablarle pero ella no contestaba, y la familia le decía que en ese estado no escuchaba ni hablaba cosas coherentes.

El doctor dijo en voz alta que tenía la medicina ideal para el caso que podría curarla pero también matarla, que se la aplicaría en ese momento, pero al instante la paciente se recuperó y dijo no necesitar nada, por lo cual el doctor llegó a la conclusión que todo el ataque fue una simulación.

Novena persona reconocida: Felipe Murillo de 35 años, robusto y bien formado, con un poco de instrucción y práctico, considerándose una de las personas que más conocimientos poseen en esta congregación. Es un monomaniaco y con ideas melancólicas intermitentes, con delirios de grandeza, aunque niega estar loco y de sufrir ataques, estos les han sido diagnosticados por los doctores.

El 24 de septiembre el doctor también fue citado para presenciar un ataque del señor Felipe, al llegar se encontró en el lugar a oscuras y a los miembros de la familia sujetándolo en el suelo ya que se golpeaba el mismo.

El doctor hablo con Felipe, preguntándole ¿Qué sentía? Pero no respondió, y los familiares le dijeron que estaba como muerto que no importaba que le hiciera no sentiría nada.

Sospechando que se tratara de simulación, el doctor dijo en voz alta que le haría una incisión al afectado en el cuello con su bisturí para liberar cierta presión sanguínea, y al momento de abrir su estuche y sacar el bisturí para hacer la pequeña perforación en el cuello, el señor Felipe se sentó y dijo estar bien, cabe señalar que todo estaba a oscuras y difícilmente se veía lo que hacía el doctor, aun así el veredicto fue que era un ataque sugestivo o fingido.

A pesar del esfuerzo e investigación sus conclusiones no fueron definitivas ya que el mismo plasma en el informe “Por carecer del tiempo necesario y para concluir. Cierro este informe sumamente mal forjado debido a mi poca capacidad y también debido a la premura de justificar a la premura para poder justificar ciertos hechos”.

Como acto final el doctor manda traer a la principal sospechosa de los hechos que acontecían en San José de Gracia, a la señora Doña Francisca Murillo de 80 años de edad ante la presencia del prefecto político. Con el fin de informarse con qué hierbas estaba tratando al pueblo, la Señora presentó un saco con sus hierbas y un frasco con aceite con los que trataba a las personas.

La curandera declaró que sus hierbas eran gordolobo, manzanilla, canutillo y sauco, y dijo que no lo llevaba pero tenía un jarabe sumamente bueno con el cual curaba todas las enfermedades, incluso la locura causada por las cosas que “ciertas personas malévolas” les dan de tomar a los enfermos. Ella también asegura que los trata con agua bendita y se las unta en frente y manos, junto a unas oraciones por el alma del “enemigo” invocando siempre el nombre de “Dios” y con estas medidas los “ataques” cesan de inmediato.

Así termina el informe firmado por el Dr. Prudencio Rodríguez con la fecha 30 de septiembre de 1907, terminando con la declaración que se trata de un pueblo conformado básicamente por dos familias los Aguilar y los Murillos, y que son una congregación de aproximadamente 150 personas, las cuales a pesar de ser personas grandes y robustas, sufren de carencias económicas, además de los males que fue a investigar, así que sin determinar de manera definitiva los casos de locura, pide al gobierno auxilio para remediar la situación aflictiva de estos individuos.

Sugestión, locura heredada, locura fingida o incluso brujería, fueron las causas probables de esta locura colectiva de hace más de 100 años, sin una resolución, a pesar de ser investigado a fondo, pero queda para la historia, esta investigación completa en más de 55 hojas oficiales contenida en el Archivo Histórico de Baja California Sur Pablo L. Martínez.

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