Después de la elección

María Luisa Cabral Bowling

Con el triunfo contundente de Andrés Manuel López Obrador y de Morena en la elección presidencial y en la mayoría de las posiciones que se sometieron a elección el pasado 10 de julio, está claro que el mandato de la mayoría de la ciudadanía es por un cambio, por una transformación y sobre todo para acabar con la corrupción.

No podemos obviar el contexto en el que descargase da este triunfo. Tenemos un Estado destruido, con una desigualdad terrible, con una violencia generalizada, con un grado de impunidad altísimo, en una condición de guerra que no se reconoce en donde el crimen organizado ha adquirido mucho poder, con desapariciones y asesinatos vinculados al narcotráfico sobre todo de jóvenes, pero también asesinatos de periodistas, de activistas y de defensores del medio ambiente, de los derechos humanos y de los derechos de las comunidades y en donde hay una clara vinculación con la corrupción y con la crisis económica.

Tenemos una alta vulnerabilidad social por la concentración de la riqueza, con muchos empleos precarios en condiciones indignas. Tenemos niveles de pobreza muy altos, incluso con las cifras oficiales que señalan que más de la mitad de la población está en situación de pobreza. Las cifras que presentan especialistas en medición de la pobreza señalan cifras todavía más alarmantes que llegan hasta el 80% de la población. Los salarios mínimos son de los más bajos del mundo y desde luego los más bajos entre países con un nivel de desarrollo similar al nuestro. Tenemos un país en donde hasta los jóvenes son un sector vulnerable, para no hablar de la precariedad de la situación de la población indígena, de muchos adultos mayores, de la población rural, de las áreas periféricas de las ciudades, de la desigualdad entre hombres y mujeres y en general de la pérdida de los niveles de bienestar y de acceso a servicios de salud y a medicinas para la población más vulnerable. Y en paralelo tenemos enormes escándalos de corrupción que envuelven desde el Presidente de la República y el secretario de Relaciones Exteriores hasta gobernadores y exgobernadores. Se han señalado claros indicios de vinculación de la clase política mexicana con uno de los escándalos internacionales más graves de corrupción, sobornos y tráfico de influencias, como es el de Odebrecht, que en otros países ha llevado a presidentes y altos funcionarios ante la justicia, pero no en México.

Es en este contexto en que la ciudadanía mostró con toda claridad su hartazgo por la corrupción y por la violencia y es en el combate a esta situación de deterioro social que viene creciendo por lo menos desde hace cuatro décadas que López Obrador, con enorme perseverancia, construye su carrera política y en el que para esta elección presenta nuevamente su proyecto alternativo de nación.

Pero no solo fue creciendo el proyecto de López Obrador. La sociedad mexicana ha crecido mucho, aunque haya sido a fuerza de trancazos. Ahora esta elección muestra que la sociedad mexicana ha avanzado mucho más que las instituciones públicas, que los medios de comunicación y que las instituciones electorales, sobre todo éstas últimas, que lejos de mejorar han mostrado enormes retrocesos.

Otro proceso que ayudó a que el proyecto de López Obrador prendiera es desde luego el triunfo de Trump en Estados Unidos y el enorme descalabro para México en las negociaciones para un nuevo TLC y por la grave situación de nuestros migrantes con la nueva política exterior norteamericana de “proteccionismo nacionalista” aparentemente, pero en realidad de mayor abuso y explotación a los trabajadores mexicanos para dar solución a su crisis económica y de hegemonía en el mundo y, desde luego porque la élite política y económica de México le había apostado todo a la “alianza estratégica” con Estados Unidos que solo benefició a las transnacionales, sin importar los malos tratos al país y a su clase trabajadora.

amlo

Ante las claras posibilidades de triunfo de López Obrador se sumaron a su proyecto muchos políticos locales y nacionales provenientes de muy diversos partidos y orígenes que no lo acompañaron en su lucha durante las dos últimas décadas.

Ahora parece que el liderazgo de López Obrador los aglutinó y provocó lo que algunos analistas llaman un tsunami político que, parece ser, destruyó al PRI y al PAN que tendrán que refundarse o desaparecer.

Es una sacudida mayor al sistema político mexicano y aunque nadie espera que sea una transformación ideal, esperemos que en lo esencial no se distorsione, en particular por todos aquellos personajes que se han sumado a la ola del tsunami.

La sociedad mexicana se anotó un muy buen triunfo en esta elección con un claro mensaje de cambio, pero no podremos cruzarnos de brazos y esperar milagros. Muchas de las decisiones que marquen el rumbo de los acontecimientos dependerán de la participación y de la presión de la sociedad. Tendremos que recordarles que los principios que se planteó López Obrador son:”no robar, no mentir y no traicionar.”

Afortunadamente la Asociación de Bancos de México declaró que “la voluntad ciudadana expresada a través de las urnas en la jornada de ayer (del 10 de julio) constituye un mensaje claro para todos los actores políticos, y subraya la necesidad de construir entre todos una sociedad incluyente, solidaria, respetuosa del Estado de Derecho y comprometida con el desarrollo próspero de todos quienes la integran”, pero seguramente tendremos que estárselos recordando.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s