Salí a dar una vuelta por Sofía y me encontré conmigo mismo

(Realismo Mágico)

Por Francisco Javier Lino Briones 

Parte 1 de 3

Salir de México a Bulgaria es toda una aventura, y más cuando se hace en las condiciones que nos tocó vivir -Víctor Valdovinos, karatedoka era el actor principal-, pues se nos avisó a las diez de la mañana que había un vuelo disponible hacia Bulgaria, nuestro destino para participar el 1ª. U21 Youth League Sofía 2018, a las once de la noche. Por esa razón los momentos de tensión por las prisas de la compra de los boletos de San José del Cabo al aeropuerto de la Ciudad de México, de donde saldría nuestro largo vuelo a Europa se nos hicieron extremos, pero no imaginamos que eso era mínimo comparado con lo que pasaríamos en todo el trayecto hacia la sede donde el evento se convocaba dentro de la Premier League de Karate, máximo circuito de nuestra disciplina en el viejo continente y de Asia.

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Pues todo iba bien en la ciudad de México, donde cambiamos los pesos que llevábamos por Euros pues como todos sabemos es la moneda de Europa; sin embargo, apenas bajamos a la ciudad de Londres, Inglaterra cuando empezaron los sinsabores.

Primeramente, nos perdimos en el aeropuerto de Londres, escala del trayecto a nuestro destino ¿la razón? La vejiga llena. Cuando íbamos en el río de gente hacia el lugar donde debíamos entregar nuestro pasaporte para estar unas horas en el lugar antes del siguiente vuelo, le pedí a Valdovinos que me esperara pues iba a hacer mis necesidades fisiológicas, así que me esperó.

Luego terminar de orinar, me enjuagué la cara y aproveché también para lavarme los dientes, pues tenía la sensación de haberme comido unos cuantos kilos de fierro oxidado. Por eso creo que hice mucho tiempo, de tal forma que al salir vi a Víctor solo, en medio de ese larguísimo pasillo sin la gente que venía con nosotros en el vuelo, o sea que no había a quien seguir y caminamos, pero aún y con los señalamientos no encontrábamos al área donde tendríamos que entregar el pasaporte, simplemente llegamos a quién sabe dónde, luego de un largo caminar en donde nos atendió una atenta y espigada inglesa, que no nos entendió ni “j”, pero quien nos llevó hasta las mismísimas casetas de revisión. Iba aprisa y señalaba nuestra hoja de información y decía no sé qué cosas en inglés aparte de la palabra “Luton”, “Luton”.

En medio de una confusión digna de la Torre de Babel apareció nuestro ángel salvador, una venezolana que nos hizo saber en español que nuestra acompañante estaba muy preocupada porque el vuelo de enlace a Sofía no era de Heatrow Airport (Londres), sino de un lugar a dos horas de ahí llamado “Luton”-ahora entiendo- dijo Víctor. Siguientes momentos de estrés e incertidumbre y prisas.

Rápido acreditamos con una expresión “coach-karate” y señalé nuestro uniforme de México. ¡Zas! Sello británico y ahí vamos corriendo a una estación de autobús ubicada para nuestra suerte a un costado del aeropuerto, no sin antes escuchar del oficial: “English joke”. Refiriéndose por supuesto al nivel de dominio de nuestro segunda lengua.

Pero sucede que la agencia que compró los boletos de nuestro viaje hizo la compra muy ajustada de tiempo y aparte, no nos informó, ni nosotros nos percatamos que saldríamos de un lugar que hasta ese día conocí, la ciudad de “Luton”, a dos horas de camino, la salida no era de Londres. Por eso, con el tiempo encima yo hice fila en la terminal de autobuses “express city” y Valdovinos corrió cuán veloz es a cambiar los Euros necesarios por Libras Esterlinas y apenitas pagamos los boletos del autobús: 55 desgastantes libras y ahí vamos a la ciudad de donde volaríamos y llegamos nuevamente rayando pues eran las 19:30 horas y el vuelo estaba programado para las 21:40, con el problema de que teníamos qué documentar.

¡Más estrés! Ya sobre el mostrador nos atendió una Indú quien en un español muy “mocho” nos hizo saber que la agencia sólo había pagado el servicio de equipaje de una sola bolsa de mano de no más de diez kilogramos y que de llevar el equipaje que queríamos documentar el pago era de ciento y tantas libras esterlinas… ¿?

Ahorita volvemos. Corre atrás-mide las maletas (se queda la más grande) -tira toallas- saca ropa que nos sea indispensable-deshecha sandalias… “Víctor, corre a cambiar más libras”… mete lo que dejaste a la otra maleta. Y ahí vamos luego de que Valdovinos llegó con la moneda inglesa nuevamente al mostrador. Fuimos los últimos en documentar y los últimos en abordar el avión a Sofía, Bulgaria. De todas formas pagamos 65 Libras Esterlinas ¡Brrr! ¡Qué fría es la ciudad esa!

En todo el tiempo que les he descrito, nunca supe cuándo fue de noche ni cuando fue de día, mi reloj biológico y el de pulso no coincidía con las horas luz que estaba viendo.

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