¿Elecciones o selecciones?

Por Ángel Cu Ambriz
Esta podría ser el anuncio del final; para un partido, para un régimen y para un grupo en el poder…
Pero pensándolo mejor, más bien; el principio del final; porque quedaría buen trecho por enderezar. Pero para que esta transformación fuera saludable, sería necesario que la ruptura fuese como al final de cada cosecha; sacando la hierba mala y quemando los campos para eliminar las plagas de las zonas de cultivo; asunto que se antoja bastante irrealizable por cualquiera de las opciones que en la boleta son opositoras al hasta ahora y desde casi ochenta años régimen en el poder.

elecciones o seleccione

A lo largo de la segunda mitad del siglo XX el PRI construyó diversas prostituciones (¡perdón!) instituciones, que representando a cada uno de los sectores de la sociedad le permitía tener un control absoluto de la misma. No fue sino hasta que nace del propio corazón del partido una disidencia (románticamente llamada de izquierda), que una organización política tuvo estatura para competir por la representación ciudadana.

Los antiguos partidos de izquierda fueron absorbidos por esta nueva institución política, deslavados y sintetizados en una izquierda light; que al cabo de un par de décadas, ya está en su mínima expresión y aliada con la derecha; asunto que ha de incomodar en su tumba tanto a Heberto Castillo como a Maquío Clouthier.
Ahora la “nueva opción” (Morena) cobija (por estrategia o desesperación) a sendos personajes irremediablemente asociados a la época de los dinosaurios priistas: Manuel Bartlett, Napoleón Gómez Urrutia y otras joyas que no merecen el desperdicio del espacio tipográfico.
Desde el inicio del actual sexenio, miles… cientos de miles de personas, especialistas y organizaciones nacionales e internacionales, se inconformaron y denunciaron la torpeza con la que se estaba arrancando la administración peñista.
Es inútil enumerar todas las “te firmo y te lo cumplo” que incumplió el actual presidente y su gabinete de oportunistas.
Merece enunciar como fundamentales lastres la violencia y la corrupción, que fueron como faros; indudable indicador que hizo voltear a la comunidad mundial hacia nuestro país.
Tan violento como un país en guerra y tan corrupto como si no hubiera un estado de derecho, así transitamos hasta hoy y por casi seis años.
En billones de pesos se cuenta la corrupción, en decenas de miles: las víctimas de la violencia y en un puñado de personas: los beneficiarios de la impunidad.
La descomposición alcanzó a nuestro estado y a pesar de declaraciones felices; la violencia continúa, los indicadores de que algo no anda bien se encendieron desde hace rato.
Les invito a ver los golpes en las esquinas de las nuevas banquetas invasivas del malecón remodelado de La Paz; o las enormes cuarteaduras del material nuevo en diversas zonas peatonales del mismo.
Pero para despresurizar la tensión de las familias mexicanas, este 14 de junio arranca el mundial de fútbol (¡qué oportuno!) y la selección tricolor está integrada por muchas de las joyas del balón pie mexicano, estrellas de algunos equipos europeos (cualquier valor añadido que esto signifique).
Todo tiene que ver con el mundial, en los supermercados, en los bancos, en las simifarmacias, alimentos chatarra, ropa, electrónica, bebidas y hasta los servicios.
Las estrategias publicitarias se irán intensificando en las primeras dos semanas de la primera vuelta de la gesta mundialista, que coincidirán con el cierre de campañas presidenciales.
Para un gran número de mexicanos será un dilema seguir los discursos de un candidato o ver el encuentro México-Alemania, aunque los horarios no se empaten; el asunto estará en la atención, el interés colectivo que estará empapado de patriotismo futbolero.
Domingo 17 a las nueve de la mañana, hora del pacífico, con un débil 12% probabilidades de ganarle al poderoso equipo alemán, la selección mexicana hará su debut en Rusia 2018.
Seis días después jugará contra Corea del sur con un 49% de triunfar.
En el último día, cierre de campañas, la selección mexicana se enfrentará a la selección de Suecia con un 33% de probabilidades de ganar.
A partir de ese momento tanto en el mundial de fútbol como en la contienda presidencial el desenlace lo sabremos el primer día del siguiente mes.
¿Logrará un decoroso empate ante Alemania el equipo mexicano?
¿Tendrá un triunfo contundente la selección ante Corea del sur?
¿Alcanzará Anaya al puntero?
¿El equipo tricolor se crecerá ante la selección de Suecia?
¿Será la “tercera es la vencida”, para quien tiene verdaderamente nerviosos a los miembros de la nobleza neoliberalista de nuestro país?
Todo está por verse…
La verdad, personalmente creo que no, ni los equipos de Alemania, Corea del sur y Suecia serán cooperativos con la lucrativa selección mexicana de fútbol, ni a la coalición “Juntos haremos historia” le perdonarán la infamia de haberse mantenido tanto tiempo en el primer lugar de las tendencias; eso creo que atestiguaremos; ese será el sentido donde se encauzarán las historias a partir de las dos últimas semanas de junio, ya sea en las elecciones o en las selecciones, no está tan sencillo.

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