El infierno empedrado de promesas

Habla el viejo refrán “prometer no empobrece, dar es lo que aniquila” y hoy es tiempo de promesas, de endulzar el oído, abonar de flores el camino, pintar las fachadas de quiméricos sueños, de barrer por encimita. Pero es un discurso trianual y sexenal, que ya pocos nos “tragamos”.

Hoy más que nunca la doble moral es la que campea. Los de nacencia rojos, ahora suspiran con azul, los otrora verdes pintan de amarillo, la casa de los morenos se plaga de güeritos. Los que antes eran corruptos, sátrapas, mafias, vende patrias, hoy son “perseguidos políticos”, porque finalmente “vieron la luz” y se sumaron al proyecto.  Total que ahora ya no sabemos ni quién es quién.

Lo que ciertamente es de lamentar, es el encono entre los círculos familiares, afectivos y/o laborales, cuando no se coincide con “el bueno”. Como si por quién nos desgarramos las vestiduras, al llegar, de verdad valoraran el esfuerzo; como si de verdad se fueran a sentar en tu mesa y solucionarán tus problemas, te ayudaran a pagar tu luz, agua, colegiaturas o llenara tu despensa. Por favor. Si te vi, ni te conozco, si te debo, ni me acuerdo.

Y ahora resulta que, ya cansados de políticos chapulines, surge de entre las cenizas como el ave fénix, un mesías, un rayito de esperanza, el “súper sallallín” que todo lo ve, todo lo sabe, todo lo puede. Y muchos, tristemente, se la han comprado.

Hablan de moral, de principios, de valores, de lealtad, de convicciones, cuando un día impulsan los matrimonios igualitarios, el derecho a decidir y al siguiente, suman alianzas con los de “la vela perpetua”  y se convierten en “puro amor”. Eso es lo que son ahora nuestros políticos chafas.

Muchos azules de “abolengo” hoy deambulan por los pasillos de la izquierda más recalcitrante. Ah, sus ancestros deben estar revolcándose en sus tumbas.

Cuándo entenderemos que nuestro bienestar no está en manos de nadie, más que de nosotros mismos; que nadie va a responsabilizarse de mis actos, a limpiar mi casa, arreglar mis desaciertos, a ver por mi familia.

Hoy más que nunca, estamos frente al voto del miedo, el hartazgo, de la ira, el encono. Hoy no hay propuestas, hay ataques, golpes bajos, trapos ondeando al sol y mientras más “percudidos”, mejor.

Respiremos profundo, analicemos propuestas, perfiles. Que no sea el hígado el que nos gane. Y por favor, no perdamos amistades o cortemos lazos familiares, porque al final, cuando la contienda acabe, ellos viajarán en primera clase y nosotros… nosotros volveremos a nuestro módico transporte urbano, a trabajar 8 horas, 6 días a la semana, debiéndole a Copp… Elek… el banco y hasta al de la tiendita.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s