Editorial

Estamos en plena campaña electoral, en donde, al menos en Baja California Sur, candidatos y candidatas aún no se enteran. Caminan por calles, visitan domicilios, hacen reuniones, mítines políticos, y siguen ofertando, muchos de ellos, como si de ganar el proceso las fueran a llevar a cabo, o si los presupuestos de las administraciones, en este caso los que aspiran a las cinco presidencias municipales, les alcanzará el recurso financiero lo pudieran estimar para cumplir con todas las demandas ciudadanas.

Y no solo eso, siguen llevando a cabo una guerra sucia, o como bien lo diría en la edición pasada la Maestra Olgafreda Cota, “un estercolero”, pero en el caso de los que pretenden llegar a las Cámaras de Senadores como de Diputados Federales y al Congreso del Estado, fincan sus compromisos con la ciudadanía, de la cual buscan su confianza para que vote por ellos, en compromisos que van más allá de la labor de un legislador, pues a veces se convierten de la noche a la mañana, en este proceso electoral, en ejecutivos y no en normativos, a la cual se deberán, los que ganen, y en buena medida, si son de los que pertenecen al partido en el poder -en turno-, pueden llegar a gestionar “algunas” de las soluciones que les esté demandando el pueblo, pero hasta ahí.

Claro, inciden en los presupuestos de los gobiernos de los estados, en el caso de los diputados federales para favorecer a su respectivo estado, pero no programan obras ni mucho menos las ejecutan. Prometen, hasta lo que no, con tal de ganarse la voluntad popular, pero eso, es una mentira. No se diga de los que pretenden una curul en el congreso local.

Es sorprendente lo que prometen y en ese aspecto, envían “sus comunicados” acompañados de fotografías con la pose electoral, y otros, hasta parecen divos sacados de aquellas cintas de quinto patio.

Algunos, portan máscara, porque hay quienes detrás de ellos, están respaldados por empresas interesadas en explotar los bastos minerales que tiene el estado aún y con el detrimento que eso conlleva a destruir nuestros recursos naturales como la flora y la fauna, y principalmente nuestra reserva acuífera, que podría resultar totalmente contaminada con los materiales tóxicos con los que tratan para obtener el oro o la plata. Y aún así, se hacen los ofendidos cuando se les critica o se les señala, pero, todo sea por obtener el voto comprometen hasta lo que no es suyo, así sea una “suburban”.

Y por otro lado, muchos cacaraquean estar arriba en las encuestas, así sean “marca patito” de las que pululan en las redes sociales y que muchas, si no es que la totalidad, son falsas y faltas de seriedad científica, pero el hecho, es “tratar de posicionarse” por encima de los adversarios. Ah, pero no se les diga que son falsas porque luego se convierten en los críticos más severos y hasta nos señalan “de vendidos al gobierno”, de “la mafia en el poder”, que somos chayoteros, y otras linduras más con tal de desacreditar a quien analiza, critica y propone con seriedad.

Damos cuenta que mientras ciertos candidatos reciben “sumas de personas” nunca dicen cantidades, ya que solo se limitan a decir que es “un líder”, pero no se le ve el acompañamiento, a otros, lo difunden con bombo y platillo y muestran la cantidad de afiliados al partido o al proyecto político, y hasta el momento el partido que más ha sufrido “salidas” es Morena, y se le han sumado al PAN.

Cabe señalar que muchos de los candidatos se les ha olvidado el significado de “campaña”, y que los Medios de Comunicación, sean la radio, la televisión, la prensa escrita o la cibernética, son empresas y no instituciones de caridad, o en el peor de los casos, estamos obligados a regalarles nuestro trabajo. Sería bueno que todos ellos recibieran una explicación de cómo funcionan, operan y se sostienen los medios de comunicación, y no es como muchos de ellos afirman, y es ahí, donde se vuelven intolerantes, y se sienten agraviados porque no se les pública.

Lo que sí es un hecho, es que los candidatos, aparte de ignorar cuál será su función si ganan, se han convertido en intolerantes y hasta amenazantes, “si no me apoyas ahorita, cuando llegue te sacaré del presupuesto (sic)”. O en el peor de los casos te invitan a formar parte de su equipo de campaña y te aseguran, como si tuvieran en el bolsillo el triunfo “cuando llegue a la presidencia municipal, te nombraré funcionario”. ¿Así trabajan los políticos ahora? Qué lamentable. Aprovecho para hacerles una observación a varios de los “comunicadores”, sobre todo de los partidos emergentes y de los de Morena en especial, ojala y revisaran lo que envían, porque su redacción, da pena, y en otros, el contenido, pues que les digo…

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