A la caza del voto útil

  • Un debate sin consecuencias
  • La recomposición de las alianzas
  • El factor peso/dólar también cuenta

Por Federico Gastélum Mayoral

Ya entrando al segundo tercio, como en las corridas de toros, de la etapa de la campaña federal, y después de haberse dado un debate que para nada marcara un punto de inflexión en cuanto al cambio de tendencias en la intención de voto para la presidencia de la República, los momios aún siguen siendo favorables en gran medida para el candidato Andrés Manuel López Obrador y lo más increíble, en vista de este hecho, sin haber provocado cambios en estrategia de los partidos PAN-PRI para revertir esa tendencia, toda vez que se da por un hecho que estos siempre se han confabulado para impedir el ascenso de la izquierda (“el peligro para México”) y que al parecer ninguno de los dos partidos parece ceder en su intención de declinar o retraerse para dar paso al voto llamado “útil” que pudiera emparejar sus posibilidades con los ahora morenistas, quienes no han caído en provocaciones ni en trampas retoricas que evidencien las intenciones despóticas o antidemocráticas de su principal adalid, AMLO.

A la caza del voto útil,

El tiempo que ahora es clave y vital para recomponer estrategias se les están esfumando a estos partidos en su batalla de desplazarse uno a otro, con tal de quedar “oficialmente” en el segundo lugar (Meade) y así poder disponer de un voto que el temor al peje, presumen, podría hacerlos alcanzar al que va adelante, como si este voto fuera dinero en el banco o ciego a los defectos y fallas de quienes los han gobernado con tal de impedir que “el comunismo” o la amenaza morena los pudiera despojar de sus bienes y sus libertades. Esto lo menciono porque ya en elecciones pasadas, en la del 2006 y la del 2012 la estrategia quedo manifiesta desde entonces  para  eliminar las probabilidades del enemigo común, cuando primero los del PRI le dieron su voto a Calderón para que no saliera electo Roberto Madrazo y por supuesto el peje, y ya después cuando Calderón eliminó prácticamente a Josefina Vázquez Mota con tal de no igualar la contienda y darle posibilidades de nuevo al mismo personaje de marras, y de lo cual ya hasta el periodista Álvaro Delgado escribiera un libro (El Amasiato) donde detalla los términos del acuerdo a que llegaron el entonces presidente Calderón y el que ahora pronto dejara de serlo EPN.

Sin embargo, aunque en el pasado esas estrategias les funcionaron, ahora existen factores y circunstancias que podrían no dar resultado para el mismo fin, dado el desgaste de los argumentos que antes se usaron para no dar ese cambio tan brusco y que el electorado ya no percibe como muy realistas. Las mentiras que se esgrimieron para llevar a cabo las reformas que hiciera Peña Nieto que han quedado en evidencia, la abierta colusión de quien se considerara una columna fundamental del panismo como Felipe Calderón y sus ex funcionarios que ahora defienden a capa y espada al PRI y su presidente, por cierto uno muy desprestigiado y corrupto a ojos de la gente, han hecho de que también ahora consideren como mentiras las que se usan para difamar y disuadir las simpatías al actual puntero en las encuestas y de que pues ahora sí, las verdades la definan sus acciones, no sus buenas razones.

Otro factor que sin duda incidirá en las percepciones del perfil del votante indeciso (o útil) sin duda lo será la reconformación socio económica de este tipo de votante, que no es el mismo de hace diez años, y que ahora ha visto esfumarse el poder adquisitivo de sus ingresos, ante las carestías en el pago de sus insumos de gasolina, luz, servicios de vigilancia, etc., que se han ocasionado por decisión directa de gobierno (gasolinazos) o por el abandono de los deberes del estado en sus necesidades de seguridad en las calles, negocios, atención medica etc., además de la reforma fiscal de peña nieto, que ya no considero los gastos en educación como deducibles para el pago de impuestos para las familias, en los rangos de la clase media con percepciones de arriba de los 18 mil pesos mensuales, y que ya no piensa como un asalariado precisamente. De esta manera, puede que tanto PRI y PAN estén contando con este tipo de elector que desde hace rato ya le perdió el miedo a candidatos socialistas, o dizque dictadores y que pues no está ya ahí dispuesto a salir huyendo a elegir a otros candidatos más conservadores, pero que en realidad ya no atienden las necesidades de esta población. Prueba de esto lo es el que una población de altos ingresos y educación promedio alta, como lo es la comunidad universitaria del TEC de Monterrey, tiene una percepción positiva de lo que representa AMLO a pesar de que sus escuelas de negocios y economía saben de las practicas demagógicas de lo que predica este mesías, y que en el pasado han resultado desastrosas para el país (Echeverría y JoLoPo). Esto es, una sociedad que lo será todo menos ignorante.

Alianza de facto, estancada

Desde que se iniciara la etapa de selección de candidatos para la presidencia, una cosa le quedaba claro a los estrategas del PRI. Había que apuntalar el voto pro PRI con el de un partido afín, como el del PAN, el que le seguía con mayor número de clientela, ya que el tricolor estaba perdiendo simpatizantes dado el costo político que le han significado a Peña sus reformas que al fin y al cabo terminaron costándole más a los contribuyentes además de la enorme cauda de escándalos y asuntos públicos sin resolver que desde hace mucho ya lo situaría como un enorme fraude a los mexicanos y que lo enviaría a la zaga de las preferencias electorales. La lógica simple del think tank mexiqueño pues fue de que solo era cuestión de lanzar a un personaje sin filiación partidista para que no hubiera problema a la hora de conseguir el llamado voto útil. El problema fue de que el PAN cambió de directiva; los antiguos apóstoles de ese partido ya no estaban al mando y Calderón perdió el control de su partido debido a la herencia que él dejara, ya sin lealtad al que sería ya no precisamente un orgullo para la nueva militancia y por lo vergonzoso si digamos cuestionable de su mandato. El PAN cayó al 3r. lugar en fuerza política y el trato que el “nuevo” PRI al frente de peña nieto le dio a ese partido, le concitó una actitud ya no tan cordial como lo fuera antaño. Anaya es producto de esa situación, en que cualquier trato con los dinosaurios siempre estaría empañada por la desconfianza. Y esa desconfianza es mutua. Anaya fue tratado de ser desbancado por la buena o por lo mala, sin que esto llegara a conseguirse. Este nuevo “líder” del PAN no tiene nada de penitente como lo fuera Castillo Peraza o el mismo Felipe Calderón; e igual de gandaya.  Peña ahora debe contemplar de estar a merced o bien de este nobel político, o de atenerse a la piedad o buena voluntad que dice tener el “peje”. Sería impensable que el voto útil se diera por medio de colocar como la última esperanza al que va en tercer lugar de preferencias, por encima de Anaya cuando no existe el soporte en números, que de la otra manera. Es más, ni siquiera Anaya es garantía de acercarse de forma significativa al puntero, ya no digamos que de superarlo en votos. La perspectiva pues no es muy optimista para el PRI-AN.

El Mal arreglo

Otra posibilidad, no menos probable, es de que no exista ese acuerdo cupular y los dos candidatos se fueran cada uno por su lado es decir Meade y Anaya. Aquí la situación sería claramente favorable para el candidato de Morena, quien llegaría a acuerdos en forma personal con varios de los gobernadores de los estados para así asegurar el respeto al voto y su eventual triunfo, a cambio de no hurgar en sus respectivas administraciones con vistas a exigir cuentas y posibles enjuiciamientos públicos. De prevalecer esta situación de que el presidente EPN no diera “línea” para encauzar el voto, cada gobernador le apostaría al que va adelante, si es que no se le asegura que la gran maquinaria tricolor “opere” en el INE y en la manipulación de cifras para hacerse del triunfo. Esto sería muy difícil si es que la brecha entre el puntero y el segundo se ahonda más de los 5 puntos porcentuales; aquí estaríamos hablando en cifras aproximadas a los 3 millones de votos lo cual si lo comparamos a los 270 mil con los cuales “ganara” el PAN en el 2012 (.05 %) estamos hablando de cantidades abismales. El fraude no podría cocinarse sin consecuencias desastrosas para el país. Por otro lado, aunque Anaya contara con el respaldo en intención de voto, de digamos, 5 puntos detrás de AMLO, no sería muy factible que los gobernadores de los estados, se inclinen a su favor dado el riesgo que les representaría. Tendría que haber forzosamente el acuerdo cupular con sus respectivos compromisos.

El factor Dólar/Peso

Uno de los parámetros que el mexicano promedio ha dado por tomar en cuenta como medida de la capacidad del manejo de las finanzas de nuestros gobernantes, lo es sin duda la forma en que el tipo de cambio se mueve a lo largo de todo un sexenio. Desde el gobierno de Fox digamos que el dólar se cotizaba en $9.56 pesos y duró hasta el 2006 a 11.01 pesos (septiembre) según la fuente Banamex. En el 2012, el dólar ya se cotizaba en 13.09 pesos, o sea depreciaciones del 10% con Fox, y de cerca del 20% ya con Calderón al entregar la banda presidencial. Peña Nieto, tomó la anterior cotización para andar ahora cercanos a los 20.00 pesos lo que representaría una depreciación del 70%. Ya ni hablar de los precios de la gasolina, ni de las cifras de endeudamiento la cual se ha duplicado en este sexenio. Una gran mayoría de mexicanos sabemos que alrededor de estos parámetros gira la eficacia con la cual se conduce la economía y las finanzas por los gobiernos. Entonces quiere decir que si el tipo de cambio se mueve bruscamente de manera que afecte negativamente las economías familiares, ya en vísperas de las elecciones; esta sin duda se vería influenciada en el sentido de los resultados que puedan tener esas elecciones. Es decir, ya con la certeza de que el AMLO sería el nuevo presidente de México, y una repentina huida de capitales que mande al peso a niveles que nunca hayamos visto en los pasados treinta años, sin duda que cambiaría la intención de votos en aquellas personas que consideran al candidato de izquierda como inofensivo para su economía u otros índices de bienestar. Esto pudiera ser un factor que alterara la actual tendencia  de preferencias electorales, y dada una circunstancia de efectiva alianza entre los partidos del PRI-AN ahora si se pudiera ver una reversión de las actuales proyecciones que se tienen. La posibilidad no es remota, pero sin embargo está ahí. Sin duda, los debates, los ajustes en las estrategias de campaña aún están por verse. Pero ya lo han pronosticado diarios y analistas extranjeros; la probabilidad de resultar ganador AMLO rebasa el 70% de posibilidades. Muy probable que se den situaciones extraordinarias.

A la caza del voto útil,

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