El espejismo de la democracia

“Hay un gran desorden bajo el cielo y la situación es excelente”. Hua Guofeng (1976) 

  • Cambio de paradigmas; AMLO
  • La corrupción en números
  • México, el escenario geo estratégico

El espejismo de la democracia

Desde la elección de 1990 en BC en que resultara gobernador electo Ernesto Ruffo Appel, el primero de partido distinto al hegemónico PRI y después de que lo fuera en México Carlos Salinas (1988), y que fue la primera alternancia en el poder que se diera en alguno de los estados de la Republica, los mexicanos empezamos a creer que eso de la alternancia y la democracia, eran hechos inobjetables y parte del avance de nuestro país y al mismo tiempo irreversibles y que formarían parte del progreso que junto con la apertura comercial y el tratado con los EU y Canadá, México ya estaríamos ingresando a la esfera de los países del primer mundo tal como l
o pregonaba el ahora ex presidente secundado por todos los “intelectuales” de televisa y el coro de periodistas que desde siempre han estado en la nómina del gobierno federal. Se le llegó a comparar a Carlos Salinas con el otro héroe de la entonces Unión Soviética, Mijaíl Gorbachov el gran reformista ruso que intentó abrir su país hacia el mundo y traer la democracia a su nación. Sucesos como estos, y otros hechos que ahora son históricos trajeron el triunfo de un presidente como Vicente Fox en el año 2000, en una elección sumamente competida, y la única vez en que México exhibiera calidad democrática por la calidad de la contienda y el tono de los debates que en eso entonces se dieran.

 

Sin embargo, en el PRI nada cambió y las alabanzas a nuestro país de la comunidad internacional nunca tomaron nota de lo rupestre de este partido ni el atraso de las comunidades en que este seguía gobernando; entre ellas la del Estado de México, tierra de nuestro actual presidente EPN. De hecho, el PRI en tiempos de Vicente Fox gobernaba a la gran mayoría de los Estados y este presidente actuaba como una figura decorativa en que el entonces H. Congreso de la unión solo se limitaba en aprobar no nuevas reformas, sino solo las leyes de carácter secundario y de la aprobación de los presupuestos, claro con la condición de que los estados y gobernadores priistas siguieran teniendo sus dineros para hacer y deshacer. La verdad fue que la democracia solo ha sido, desde entonces, un maquillaje para acreditar a nuestro país como un socio comercial digno de los norteamericanos.

 

Desde entonces quedó la duda, ¿un partido de izquierda también podría ascender al poder en la presidencia de la república? La respuesta académica era de que “claro que sí”, así como la que dieron la asociación de banqueros de México en fechas recientes, ante la visita de AMLO, pero que fue de dientes para afuera, porque  qué pues “ya saben” que eso nunca podría suceder.

 

Sin embargo, estando ya en los inicios de la campaña para presidente y después de dejar el mes de Marzo en que terminara la fecha de las precampañas, las prospectivas del voto (además de Mitofsky o de De las Heras y Sáenz), según las que han hecho inversionistas de fuera y periódicos internacionales, no pintan un escenario muy favorable para la bolsa de valores y el peso mexicano. Esto es, sin alarmismo pero las cosas no se ven muy bien para quienes creen en México como un país de oportunidades, sino más bien ahora con grandes riesgos y sus efectos negativos como lo han sido en otros países de la región centro y suramericana. La tendencia pro  voto se vuelca en un 35% hacia AMLO y el PRI sigue ocupando el tercer lugar. Luego tras la campaña que hiciera en contra de Ricardo Anaya, candidato de la coalición “Por México al Frente”, la brecha que existiera entre el candidato de izquierda y este, se ha ampliado en forma descomunal, dejando pocas posibilidades de que este último se acerque a aquel en forma significativa.

 

Sin duda, la persistencia del candidato de Morena en el ánimo de la gente a través de los años, y el escaparate de corrupción e ineptitud que ha representado y ahora representa el gobierno de Peña Nieto, conducen ahora a este escenario en que AMLO es el candidato a vencer y de que ahora si no hay vuelta de hoja, o gana este o en México la democracia solo es un mito. Veamos por qué, ahora la corrupción se ha convertido en un factor de rechazo al gobierno en turno y a su presunto aliado el PAN, que los tiene ahora contra la pared.

 

 

La corrupción, ¿Por qué ahora sí y antes no? Para empezar, una de las primeras cosas que uno aprende estando desde la escuela, es de que nuestro país, es un país corrupto, y de que el gobierno que lo representa y quien lo encabeza, es el primero entre la lista de corruptos, empezando por los políticos, la policía y los sindicatos. En ese orden. Según el último estudio 03/06/17 que diera a conocer el periódico El Financiero, titulado El  Costo de la Corrupción en México en tres graficas revela que México ocupa el lugar 123 de entre una lista de 176,  como de los más corruptos (1 el menos, y el 176 el más corrupto) cuando en el año 2000 ocupaba el puesto 59 de acuerdo con estudios del Transparencia Int., OEA y CEESP. Los costos que representa nuestra corrupción es según ese mismo estudio en una cantidad estimada al 10% del PIB o sea mucho mayor que lo destinado al sector salud (2.7% en 2017) el 1% en fuerzas armadas, y aun mucho mayor que los gastos en investigación y desarrollo. O sea un costo nada despreciable. Se estima que las familias a nivel nacional destinan el 14% de su ingreso para actividades de corrupción pero es más notorio en familias que perciben bajos ingresos siendo el 33% de sus ingresos totales. Ahora, ese índice por supuesto que no representa un estudio en pesos y centavos, pero más bien se refiere a la percepción que tienen los mexicanos de la misma. Pero ya en números se estima que en 17 años, el costo de la corrupción pasó de los 672 mil millones de pesos en el año 2000 a 2.1 billones en 2016 continua diciendo ese mismo estudio. Y la tendencia sigue en aumento.

 

 

Ahora, ¿Cómo es que en el gobierno de EPN se disparó esa percepción al grado de convertirlo en el 2º lugar de preferencia en la agenda política de final de sexenio (el primero seguridad)? Sin duda, los constantes escándalos sobre corrupción que se han dado en su mandato (Casa Blanca, caso Odebrecht, gobernadores priistas de los estados, sanción a Wall Mart por sobornos en México, etc,) En lo personal pienso que en las gestiones de gobierno a menudo ocurren escándalos de corrupción, pero con EPN además de estos, también se aderezaron con los de impunidad y violencia generalizada. No hay que olvidar que en su campaña para presidente en el 2012 prometió reducir al mínimo el número de homicidios en su “guerra al crimen organizado” sin que este tuviera un descenso significativo. Calderón sumó un total de 120 mil 935 homicidios dolosos en su gestión 2006-2012, y hasta Octubre pasado, Peña Nieto sumó 114 mil 061 asesinatos (INEGI), es decir el 94.31% de lo que ocurrió en el sexenio anterior. Además de esto, fue muy publicitada la forma en que EPN “logró” el consenso de entre las fracciones partidistas en el Congreso, para llevar a cabo sus reformas, es decir a través de los famosos “moches” que se repartieron los partidos opositores, cuando en principio el partido oficial no reunía la mayoría constitucional para llevarlas a cabo. Sin duda, la corrupción ya institucionalizada y a la vista de todos. Cuando esta cuestión se la expongo a los priistas de corazón, estos alegan que las redes sociales son en parte la gran causante de este fenómeno. Lo que nos lleva a la siguiente cuestión.

 

México en el centro de la batalla global. Las redes sociales desde luego que han representado un factor que no había llamado la atención de los políticos sino hasta la pasada elección del 2012 en la que para variar resultara ampliamente triunfador el actual presidente Peña. No fue sino hasta ya entrado en su mandato en que el presidente empezara a resentir una impopularidad sin precedentes cuando en primer lugar se expusiera el tan entonces criticado tren rápido que comunicaría su natal estado con la metrópoli capitalina, para de ahí pasar al escándalo de OHL, luego los 43 desaparecidos de Ayotzinapa, y así sucesivamente. La racha más larga de escándalos que se sucedieran uno tras otro. Dando un salto en el esquema hipotético, llegamos a la presunta intromisión de los rusos en la elección de EU en el 2016 para llegar a la conclusión, que sí, también están involucrados en la elección de México, y que no empezaron este año, sino hace varios ya, y que están empeñados en una campaña de desprestigio al actual presidente, todo con el fin de llevar a uno de sus alfiles en el poder aquí en el país.

 

 

 

Los especialistas en campañas políticas estiman que las redes sociales (whatsapp, twitter, etc), jugarán un papel más importante que los mismos noticieros por televisión y periódicos. Todo con el fin de aderezar filias, temores, percepciones, etc., en la que por cierto es todo para AMLO, cero para Mead. La batalla para “tumbarle” México a los EU no es desdeñable ya que estos están metidos en varias regiones que no son precisamente su “patio trasero” (África, Medio Oriente, etc.) y que una vez ya México gobernado por un líder pro socialista se igualaría el marcador. Es cierto que no todo se debe a una campaña de desprestigio, digamos que Peña y su equipo han sido muy generosos en aportar material. En mi próxima entrega les hablaré de los escenarios probables. Por lo pronto ya han pasado tres meses no días, y Mead no ha resucitado. ¿Será tiempo de cambiar de mono y de estrategia?

 

 

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