A la Ciudad de La Paz, B.C.

 

A la ciudad de La Paz

Esta, es una aportación especial que nos hicieron llegar a la Redacción de Revista Análisis, y por ello, la compartimos al saber que el Autor, fue el profesor José María Garma González, quien escribiera estos versos entre la década 1950-60.

 

La de apacible encanto y de blancos caminos,

donde arrullan las aves musitando querellas,

y platican las aspas de los viejos molinos,

mientras duerme la noche en su alcoba de estrellas.

 

Cuando ardorosamente besa al sol los senderos,

y las flores se musitan, y calla toda cosa;

llegan con sus efluvios los vientos agoreros,

que por igual reviven a la oruga y la rosa…

 

En tu golfo dormido se bañan los luceros,

y sueñan bellas mozas con el Principe Azul,

que Perrault describiera en cuentos hechiceros,

como el de Blanca Nieve con su jubón de tul…

 

Eres todo un poema de dulce bienandanza,

de quietud y sosiego para la inspiración

del hombre que cabalga su pensamiento, y danza

al fulgor de los ortos de una constelación .

 

Misión de San Ignacio, B.C.

 

Misión de San Ignacio, de evocación tan fuerte,

Tan grande, tan sublime; cabe la eternidad:

Los siglos han pasado y el olvido y la muerte,

Sin dejar mella alguna en tu serenidad…

 

Arrulla la paloma y acurruca la alondra

En el penacho airoso del verde datilar,

Como lo hiciera antaño bajo la augusta fronda

De los viejos viñedos en el quieto solar…

 

La epopeya mudéjar, que habla una lengua hermosa

Y propicia el descanso del bregar peregrino,

En el bello trasunto de la amistad piadosa,

Que profesara al indio el noble padre Kino.

 

Todo pasa en la vida. El señor y el ilota

Cavan la misma fosa; son un átomo igual,

No obstante que germinan en sucesión ignota,

Tan disímbolamente para el bien y el mal…

Misión de San Ignacio; todavía es primavera,

Y aún deja oir su acento al bronco medieval,

Que despojara al indio de su arrogancia fiera,

Haciéndole presentes de amor, fe y caridad…

 

Nada ha cambiado; siguen los crepúsculos rojos

Pintando su acuarela de color magistral

Y el Padre Tiempo lleva para nuestros antojos

Las mieles y amarguras que nos deja al pasar;

 

Meditación del alma litúrgica y profana,

Que se acurruca hondo, muy hondo en nuestro ser,

Y se extasía en la obra de la creatura humana,

Que nace, vive y muere sin saber, sin saber…

 

Sud Baja california

 

Sud Baja California de belleza serena,

De cielo incomparable y cándidos sonrojos;

Que en los atardeceres de placidos amena

Compensan tu abandono los crepúsculos rojos;

El fragor de los vientos que se azota iracundo,

Y el abrasante rayo de Febo enamorado,

Prodigan la riqueza de tu suelo fecundo,

Que espera ávidamente el surcar del arado;

Sultana de Occidente que sueñas voluptuosa

Entre los dos titanes que bañan tus riberas;

Que amas en el silicio de la choya espinosa

El dulzor que te brindan las palmas datilares;

Canta mi admiración a la estética entereza

De aquellos paladines que poblaron tu suelo,

De se yergue inmutable centenaria grandes

De los templos Misiones que se elevan al cielo.

En un recogimiento de beatitud profana,

Que aquellos el olvido y las incomprensiones,

Te entrego con mi centro la conciencia galana

De sentirte como una Patria Chica lejana

Que calla estoicamente sus grandes decepciones.

 

 

Autor, José María Garma González

Escrito en los 50´s 60´s

Profesor de Secundaria y Preparatoria y

Capitán de Intendencia del Ejército Mexicano.

 

 

 

Un comentario sobre “A la Ciudad de La Paz, B.C.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s