Tiempo

Por Ángel Cu Ambriz

TiempoComo ritual matutino al terminar de vestirse, lo más usual es que uno se ponga el reloj. Instrumento de enorme utilidad para hacer “puntualmente” nuestras actividades del día.

Aquellos que cumplen horarios fijos miran sus muñecas con la ansiedad de llegar a tiempo y posteriormente con la añoranza de que se acerque el momento de regresar a casa.

“Nos vemos en media hora”

“Calienta el café por tres minutos”

“Se hacen dos horas de camino”

“Apenas lleva cinco años en el trabajo”

Sí; el tiempo es relativo, tal como lo concluyó Albert Einstein. Y como podemos comprobar, no se trata solamente de un asunto de la ciencia; de la astrofísica avanzada. 

El tiempo es relativo para cada persona, para cada tarea, para cada proceso. En la sociedad experimentamos la veracidad de esta teoría, aunque a veces no lo califiquemos.

No es lo mismo el tiempo para el niño que para el adulto. Ni transcurre igual cuando se trata de un solo individuo o se experimenta en grupo, tampoco cuando se está en el ocio o se está abstraído en una actividad.

Así, algunas personas dedican su empeño para aprovechar su día, planear sus semanas y programar sus actividades mensuales.

Para la gran mayoría de la sociedad los lapsos temporales son casi siempre regidos por el ciclo de las quincenas. Pero conforme se sube en la pirámide de capacidad económica, las personas establecen sus ciclos con una mayor amplitud. Podemos verlo en las estrategias de las empresas comerciales que están planeadas por temporadas.

Los grandes capitalistas pueden invertir cantidades importantes de dinero en operaciones que no les rendirán utilidades en años, pero que al paso de un lustro se convierten en negocios exitosos. Por esta razón vemos terrenos baldíos, aparentemente abandonados, pero que son indudables fuentes de utilidades para quien por años ha estado esperando el momento para comercializarlos.

Lo mismo pasa con la política: los más expertos toman decisiones que les redituará mucho después de lo que una persona con vida más sencilla pudiera imaginar.

Dice la leyenda urbana que el partido en el poder estuvo trabajando durante doce años (mientras Fox y Calderón eran novateados) para regresar con todo a la silla presidencial y que detrás de las torpeza de Peña hay alguien trabajando para su provecho a futuro.

También se dice que quien nos gobernó por cuatro años y medio; hábil para cambiarse de color, no ha desaparecido de la escena y que está en espera de colocar a su alfil en el palacio de gobierno.

Tiempo relativo, muy relativo.

Si no paga uno la mensualidad de la tarjeta de crédito, al día siguiente comenzarán las llamadas cada media hora.

En contraste; si el gobierno no cumple a tiempo con tu pago, se explica por la curvatura tramitológica que genera un agujero negro de voluntades y elonga con su inmenso poder gravitatorio el simple proceso de pagar puntualmente. Y será un triunfo propio de novela Si-fi recuperar el tiempo perdido.

Tiempo. Ya van dos temblores y no se cayó la Casa del Estudiante Sudcaliforniano en la ciudad de México; en cambio un estacionamiento alberga treinta autos en donde se derruyó una escuela que atendía a casi trescientos niños (que porque el experto dijo que se podía caer, pero lo mismo dijo del inmueble previamente mencionado y aún sigue en pie). Al tiempo ya podríamos considerar la posibilidad de un error o necedad.

Ya llevan bastante tiempo remodelando el malecón de La Paz.

¿El anterior era irreparable? Parece que no

¿Ahora luce más bonito? ¡No!

¿Es más fluida la circulación? ¡No!

¿Afectó al comercio? Sí

Millones de pesos de nuestros impuestos convertidos en grisáceo concreto.

Se termina el tiempo de la administración municipal. Luego de este tiempo

¿Cómo se percibe La Paz?

¿Ya sacaron de circulación a los vejestorios de transporte colectivo? ¡No!

¿Hay menos baches en las calles?

¿Mejoró la iluminación pública?

¿Los policías reciben mejor salario, capacitación e implementos para enfrentar la inseguridad?

Imaginemos las respuestas.

Tiempo.

Se acerca el tiempo de las campañas electorales y algunos que en un tiempo estaban de un color ya tienen otro.

¿Esto inspira confianza?

Aprovecharé mi tiempo dando seguimiento a la trayectoria de cada aspirante, porque a nuestro estado ya es tiempo de que se le atienda con la responsabilidad que merecemos.

La Paz ya necesita que los retos que enfrenta en su crecimiento, servicios y seguridad, se atiendan a tiempo.

No basta con despilfarrar dinero en promoción de imagen, pierden el tiempo, la sociedad ya tiene muy claro quien le ha cumplido y quiénes no.

Un comentario sobre “Tiempo

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