Política sustentable insustancial

Condenarro

“Los políticos son como los cines de barrio, primero te hacen entrar y después te cambian el programa”. (Enrique Jardiel Poncela)

Para cuando mi es timado lector y elector el próximo 1 de abril esté leyendo éste ensayo de elucubración, ya las intercampañas estarán a punto de terminar para que inicien, teóricamente hablando, las campañas “formales”, en las cuales la guerra sucia y piquetes de ojo serán aún más claras, evidentes e insustanciales, lo que para la “clase política” es muy conveniente, para el electorado será… otro esquema repetido sobre lo bonito que pudiera ser, si no votamos por el malo… todos dicen eso del resto.

La innovación del periodo de “intercampaña”, de acuerdo a lo que el INE señala, las actividades proselitistas deberán sujetarse a ciertas reglas: “En la intercampaña, los partidos políticos deberán abocarse a difundir mensajes genéricos con contenido únicamente institucional y no podrán promocionar el voto o alguna precandidatura o candidatura, esto con el objetivo de mantener la equidad en la contienda. Por su parte, los precandidatos podrán asistir a entrevistas o a eventos, pero será su responsabilidad la de no incurrir en un llamado directo y claro al voto”. Reglas que según se lee en medios impresos, escucha y ve en radio y TV, y todas las redes sociales, no se conocen o se conoce que no habrá represalias, aun cuando las hubiese, como cada elección, sancionarán de forma económica; de cualquier forma el que paga en dinero y efectos sociopolíticos es usted mi es timado elector y contribuyente.

Las propuestas de los candidatos de alianzas, que en las encuestas van arriba, AMLO, Anaya y Meade, según las estadísticas, no han sido muy claras, a excepción del primero, que, dado que los segundos y terceros se pelean su posición para mantener registro y por lo tanto recur$o$ de sus declaraciones mi es timado contribuyente al SAT, éstas llevan algún sentido social en el discurso, más el trasfondo y metodología no es claro. En términos generales, la corrupción, de la que se derivan todos nuestros pesares, y los de la mayoría del mundo mundial, es la prioridad a combatir. Todos aplaudimos esa intención; incluso podemos creer y querer por supuesto, que las medidas que se adopten serán respaldadas por la ciudadanía. Lo que no se sabe a ciencia cierta es cómo erradicar una idiosincracia generacional en derredor de la corrupción. Dudo que se logre con ataques viscerales o simplemente por no tener nada tangible que ofrecer: La exposición de actos de corrupción por uno, otro o un tercero amigo de los tres no ayudan mucho a garantizar a la ciudadanía resultado óptimo a un corto plazo.

Siendo realistas, combatir la corrupción corrompiendo la credibilidad en un proceso electoral no creo que resulte del todo bien. Sí, ya se ha dicho de la repartición de la riqueza, del ajuste en salarios de funcionarios públicos, quitando los excesos de unos, para repartirlo entre los que en exceso les falta para completar el gasto familiar. También se habla de un ajuste real a los salarios mínimos basados en el costo de vida per cápita y por zona económica. Se dice de la protección al ambiente y se promueve la minería como una herramienta de rescate económico nacional. Los mares siguen siendo depredados por falta de recursos económicos, humanos, de movilidad y de voluntad política y/o por compromisos económicos internacionales y/o firmados en lo oscurito con tinta invisible pero indeleble. La violencia es cotidiana ya en toda la geografía nacional y la Ley de Seguridad Interior está, como equipo de SWAT, listo con el arriete para abrir puertas… no se diga la de biodiversidad que contraria a toda lógica ecológica, salida del Partido Verde Ecologista de México, fomenta la minería en todas sus formas.

Procuran darle credibilidad al proceso bajo la imagen de la institucionalidad; las alianzas partidistas nacionales no son tan institucionales en algunas entidades, al menos en la nuestra es claro que no. Abordar temas como el de ideologías sociopolíticas, digamos, derecha o izquierda resulta absurdo cuando dentro de las alianzas se incluyen ambas corrientes: MORENA-PES, PAN-PRD… PRI por sí mismo con su lastre perenne PVEM; los partidos pequeños bien colgados de la genero$idad del INE-contribuyente.

Seré reiterativo, repetitivo, insistente y hasta castrante si mi es timado lector prefiere, pero sin importar en realidad quién gane la elección, sin ahondar en la realidad de votantes, tenemos tradición que son las minorías las que obtienen mayorías, por abstención, omisión… ¿o corrupción nece$aria?, en tanto no sea la misma sociedad la que empiece a exigir sus derechos ciudadanos, como jefe del Estado, no obediente de quienes ganan elecciones, sino de las leyes, reglamentos que se han creado para mejorar nuestra calidad de vida y no las lagunas que se utilizan para mantener su calidad de vida; las coaliciones, los enfrentamientos, la demagogia y piquetes de ojos tendrán las mismas repercusiones sociales que hemos vivido de generación en degeneración sociopolítica y es por eso mismo que yo me retiro reiterando mi voto a la sociedad que se sume a un pobre loco peligrosos irreverente, irrelevante, irremediable pero irresistible y real prófugo de la injusticia prelectoral que parece pos menstrual.

“La política es la conducción de los asuntos públicos para el provecho de los particulares”. (Ambrose Bierce)

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